aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800



 
La población extranjera en la ciudad de México a mediados del siglo XIX
23-julio-2013
Ir a la portada del BlogComentarios: 0 Lecturas: 28554 Ir a los comentarios

 
 
Mapa 1. Densidad de extranjeros por manzana. Ciudad de Mexico, 1842. Credito Dra. Claudia P. Pardo
Por Claudia Patricia Pardo (Instituto Mora)*

Las catástrofes climáticas, la búsqueda de alimentos, de agua y otros muchos motivos han llevado a los hombres a desplazarse de su lugar de origen, a abandonar ciudades, a cruzar los mares, en ocasiones por convencimiento propio y, en otras, obligados por múltiples circunstancias. Así, los habitantes que son oriundos de un lugar son extraños en otro cuando arriban a nuevos espacios; de ahí que las sociedades los consideraran extraños, ajenos, forasteros, es decir, extranjeros a esa comunidad o sociedad.

Los extranjeros en el México independiente
Después de la conquista española se expidieron disposiciones reales para reglamentar los viajes a las nuevas tierras descubiertas e impedir el paso al resto de los europeos. A pesar de ello, si bien se reportan extranjeros en la Nueva España (algunos juzgados por la Santa Inquisición), la presencia de habitantes que no fueran súbditos de la corona española era rara y extraordinaria (una excepción se dio con extranjeros que trabajaron para Vicente Güemes, segundo conde de Revillagigedo).

A partir de la consumación de la independencia en 1821, las antiguas restricciones coloniales desaparecieron. El país independiente se abrió a los ojos de los extraños que poco a poco comenzaron a llegar, causando asombro y curiosidad entre la gente que no estaba acostumbrada a su presencia.

Legalmente los extranjeros ya podían establecerse. La apertura para la llegada de hombres de otros lugares se había dado y se comenzaba a asumir el concepto de ser "mexicano" y se iniciaba el conocimiento de los "otros", los que venían de fuera, los que eran diferentes, con otras costumbres, idioma, cocina, religión y con vestimentas también distintas. A partir de la promulgación de la independencia se era mexicano, y el resto, los otros, extranjeros, conceptos nuevos para los pobladores de un país que comenzaba su formación.

Durante el primer imperio fueron considerados "mexicanos sin distinción" aquellos extranjeros que hubieran jurado la independencia. En la Constitución de 1836 se anotó que los extranjeros "introducidos legalmente" gozarían de los derechos de los mexicanos y de las prerrogativas que les otorgaban los tratados firmados con sus naciones; debían acatar las leyes, profesar y respetar la religión católica; además, no podían adquirir propiedades ni trasladar sus bienes si no pagaban la cuota reglamentaria.

Los extranjeros en la ciudad de México
En la capital de la república había una sociedad desigual que vivía más problemas políticos en sus primeros 40 años de vida independiente que en todo su largo periodo colonial, con la inestabilidad económica y social consecuente. A esta sociedad comenzaron a integrarse, casi por cuenta gotas, algunos extranjeros que llegaron a probar suerte al nuevo país.

Los extranjeros, hispanos (los españoles pasaron a ser extranjeros, a menos que optaran por la nacionalidad mexicana) y no hispanos, formaron un grupo heterogéneo que abarcó una serie de actividades variadas: boticarios, comerciantes, maestros, modistas, peluqueros, sastres, herreros, carpinteros y zapateros, entre muchos otros oficios. Las guías de viajeros reportaron su presencia dentro de las actividades profesionales y mercantiles que daban vida a la ciudad; así, se registraron médicos cirujanos, farmacéuticos, dentistas, corredores o agentes de negocios con apellidos que revelan su origen extranjero, al igual que establecimientos de dueños extranjeros que se anunciaban con novedades europeas: el almacén de estampas del señor Michaud, el establecimiento de litografía del señor Decaen, la imprenta del señor Boix y Besserer, "Herrerías y Cerrajerías Extranjeras y del País", panaderías españolas y francesas, así como una tintorería francesa.

La estancia de los extranjeros durante los primeros años de vida independiente era escasa. Con el paso del tiempo su presencia en la ciudad fue más que notoria por sus variados comercios y negocios (aunque es cierto que no todos los extranjeros amasaron fortunas). Su existencia no pasaba desapercibida para la gente ni tampoco para las autoridades. Desde que el gobierno mexicano percibió que la llegada de extranjeros era una realidad intentó mantener un control de quiénes eran, de dónde venían y a qué se dedicaban.

Pasaportes, cartas de seguridad y cartas de naturaleza fueron las primeras tentativas para controlar la llegada de los extranjeros y conocer sus actividades cotidianas. Una segunda forma fue el levantamiento de registros por medio de padrones.

En 1842, por medio del levantamiento de un padrón municipal para designar a los ciudadanos que votarían en las elecciones para diputados que se realizarían ese año, se registró a los extranjeros residentes. Aunque el padrón se encuentra incompleto, podemos contar con una muestra más que significativa para conocer un poco de los extranjeros que vivieron en la ciudad de México en la primera mitad del siglo XIX.

La cuenta de extranjeros realizada que arrojó el padrón fue de 1,468 individuos, es decir, 1.13% del total de los residentes nacionales (129,531). Se encontró que la mayor concentración de inmigrantes extranjeros estaba muy cercana a la Plaza Mayor y en calles tan importantes como San Francisco y Plateros, Tacuba, el Portal de las Flores y el Portal de Mercaderes de la Plaza Mayor (ver Mapa1).

La zona central de la ciudad fue la preferida por los extranjeros para ubicar sus viviendas; era el área urbanizada privilegiada por el comercio y el trabajo; también ahí se encontraban ubicadas las mejores construcciones y las más importantes instituciones civiles, privadas, eclesiásticas y educativas; además, era la que contaba con mejores condiciones de seguridad.


El Palacio de Minería, litografía de Casimiro Castro.

Se encontró que la inmensa mayoría de los extranjeros (nueve de cada diez) eran hombres; tan evidente desproporción responde en mucho a la época y al fenómeno que tratamos. Emprender un largo viaje a otro país, con condiciones de vida inciertas, es decir "hacer la América", no era tarea para mujeres y sí para hombres solos en edad de trabajar. Aún así, encontramos algunas modistas que se cotizaban muy bien por vestir a las señoras "como en Europa".

La procedencia de los extranjeros también fue muy variada; no obstante, por tradición, el grupo de españoles fue el más numeroso con más de 50% del total de los registrados. Le seguían los franceses con un porcentaje muy inferior de 21%; en números más bajos se registraron a alemanes, ingleses, norteamericanos, suizos e italianos.

Sin duda, durante la primera mitad del siglo XIX la llegada de extranjeros a la naciente república fue escasa; se asentaron preferentemente en las ciudades y aunque se dedicaron a muchas actividades, destacaron en el comercio y en los negocios. Aunque su presencia no fue significativa en cantidad, cualitativamente tuvieron una gran repercusión en la vida económica del país.

Más información en las siguientes publicaciones:
"A cidade de México e os seus habitantes estranxeiros en 1842", en Estudios Migratorios, no. 13-14, xuno-decembro, 2002, Arquivo da Migración Galega/Consello da Cultura Galega, pp. 289-311.

"Ubicación, origen y ocupación de los extranjeros en la ciudad de México a la luz de los padrones municipales de 1842 y 1848", en María del Carmen Collado (coord.), Miradas recurrentes II, México, Instituto Mora/Universidad Autónoma Metropolitana, 2004, pp. 200-219.

* La Dra. Claudia Patricia Pardo Hernández es investigadora del Área de Historia y Estudios Urbanos y Regionales en el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, ubicado en la Ciudad de México.

***

Para más información de las actividades que desarrolla el Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt, consulte las páginas México CyT y Gaceta CyT México; asimismo, le invitamos a escuchar la sección del blog "Con-Ciencia" en el programa "Radio 110 grados, El cuadrante científico", que se transmite cada lunes a las 14 horas (tiempo del centro).

El blog Con-Ciencia está en facebook y en twitter. ¡Síganos!

Nota del editor
El Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora ha publicado también en el blog "Con-Ciencia" los siguientes artículos:

  • Del Castillo Troncoso, Alberto (Instituto Mora). Ensayo sobre el movimiento estudiantil de 1968. La fotografía y la construcción de un imaginario. 2 de octubre de 2012.
  • Zárate Toscano, Verónica (Instituto Mora). "Memoria y conmemoración: el 5 de mayo en la historia de México". 8 de mayo de 2012.
  • Garrido Asperó, María José (Instituto Mora). "Algunas reflexiones en torno a la conmemoración del Bicentenario". 14 de septiembre de 2010.
  • Participa envía tus comentariosIr a la portada del Blog
    INSTRUCCIONES: Selecciona el texto deseado y dá click en el botón correspondiente para formatearlo. Para visualizar tu comentario click Aqui
    Imagen: * Nombre: * e-mail:

    * Campos obligatorios para llenar

    Acepto las políticas de privacidad
     


     
     
    Acerca del autor
     
    Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt

    Este es un blog del Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt que tiene el objetivo de dar información relevante de ciencias sociales, ciencias naturales y tecnología; el conocimiento científico y tecnológico creado busca contribuir a la solución de problemas de prioridad nacional que incremente la competividad del país e impulsar el bienestar de la sociedad mexicana. Se publica cada martes.

    El Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt es un conjunto de 27 instituciones distribuidas en todo el país, varias de las cuales tienen más de 30 años de historia, convirtiéndose en generadoras de conocimiento altamente especializado y competitivo a nivel nacional e internacional y es un referente para la toma de decisiones en materia de políticas públicas.

    Editor del blog: Miguel Acosta Valverde.

     
    Escribele  haz click!
     

    Entradas anteriores
     
    El "punto azul pálido", 23 años después
     
    El efecto del TLCAN en la migración interna en México
     

    Calendario de búsqueda