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¿De la radio "comercial" a la radio "cultural"?
23-julio-2013
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Al aire estaciones culturales patrocinadas por estaciones comerciales.

Hace algunos días, el destacado ingeniero Ignacio Espinosa Abonza, constructor de decenas de estaciones de radio del país, me comentó que algo está sucediendo con las asignaciones de permisos para operar radiodifusoras en el país.

Los permisos, es importante aclararlo, los otorga la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) para la operación de emisoras con fines educativos, culturales, de servicio público, por la general a gobiernos en sus diferentes niveles de gobiernos, Universidades y hasta apenas hace algunos años a organizaciones de la sociedad civil. Los permisos se otorgan directamente, es decir, sin concurso o licitación -como sucede con las estaciones comerciales-, a quienes cumplan los requisitos establecidos en la ley.

Los permisos no pueden incluir publicidad, aunque esto podría cambiar en algún sentido con la nueva ley que deberá aprobarse como parte de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones. Las concesiones sí pueden incluir publicidad, pero desde hace unos 20 años no se han publicado convocatorias para la licitación de frecuencias comerciales.

Pues bien, resulta que como bien me dijo el ingeniero Espinosa Abonza, desde hace varios años -sobre todo en el último trienio- se ha presentado en el sector de la radiodifusión un fenómeno que debe ocuparnos y preocuparnos, tal como afirmé en la columna Telecom y Medios de EL UNIVERSAL, del pasado viernes 19 de julio, y sobre el cual me han solicitado más detalles: empresarios de la radio desarrollan una estrategia para solicitar permisos para la operación de estaciones de FM culturales y educativas, sin fines comerciales, en diferentes ciudades del país. Y las han obtenido sin ninguna dificultad. Más de 10 permisos se han otorgado a radiodifusores y la cifra aumenta.

Algunos casos:

Simón Valanzi Buzali, concesionario de siete estaciones en el sureste del país, empresario de telecomunicaciones y político del PRI, ya opera tres estaciones permisionadas "culturales" en las siguientes ciudades:

1. Tapachula (XHTPC-FM, 106.7 MHz)

2. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (XHREZ-FM, 93.1 MHz)

3. Veracruz (XHVER-FM, 90.9 MHz).

A Arnoldo Rodríguez Zermeño, propietario de emisoras de radio en Aguascalientes, Chihuahua, Durango y Zacatecas, controladas por el Grupo Radiofónico Zer, y concesionario de sistemas de televisión por cable, le han permisionado hasta ahora cuatro frecuencias en:

4. Aguascalientes, Ags. (XHARZ-FM, 100.1 MHz)

5. Jerez de García Salinas, Zacatecas (XHJRZ-FM, 90.7 MHz)

6. Jalpa, Zacatecas (XHJRS-FM, 95.1 MHz)

7. Distrito Federal (XEARZ-AM, 1650 KHz)

Gastón Alegre López, radiodifusor del sureste del país y también político, obtuvo el permiso para operar una estación "cultural" desde el año de 1994 en:

8. Santa Martha, Quintana Roo (XHCANQ-FM, 102.7 MHz).

Flavio René Acevedo, propietario de diversas emisoras en Michoacán y Jalisco, le fue asignado un permiso para lanzar al aire una estación en:

9. Pátzcuaro, Michoacán (XHPAT-FM, 106.5 MHz).

Melchor Sánchez Dovalina, empresario radiofónico de Coahuila, obtuvo el permiso de una estación en:

10. Monclova (XHFRC-FM, 98.7 MHz)

Sebastián Uc Yam, otro radiodifusor del sureste, que fue beneficiado con un permiso en:

11. Felipe Carrillo Puerto (XHRTO-FM, 100.5 MHz).

En la columna hice algunas preguntas sobre las causas de este fenómeno, pero a mi parecer la estrategia consiste, sobre todo, en ocupar frecuencias, aunque éstas sean subsidiadas por otros negocios u otras radiodifusoras, para quitar espacios a futuros competidores. También para evitar que se otorguen las frecuencias a organizaciones de la sociedad civil o bien sean ocupadas, las frecuencias, por algunos grupos para lanzar radios comunitarias y "piratas".

Y esto ocurre mientras organizaciones de la sociedad civil se enfrentan, en general, a trabas para obtener permisos, sobre todo por la capacidad económica, que sí tienen los empresarios de la radiodifusión.

De acuerdo con estadísticas de la Cofetel, entre el 2006 y 2012 se otorgaron 59 permisos para operar estaciones de radio. De dicha cantidad, hay frecuencias asignadas a empresarios radiofónicos -como ya se ha detallado-, a instituciones universitarias y gobiernos estatales, a organizaciones de la sociedad que sí funcionan como comunitarias y a otras asociaciones que operan emisoras con fines religiosos, asunto que merece otra reflexión por sus implicaciones sociales y políticas.

Mientras se define la ley secundaria, producto de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, los radiodifusores aprovechan la oportunidad para crecer más en el sector. Esto debe cambiar si aspiramos a un modelo de comunicación democrático. De ahí la importancia de la ley secundaria y de la creación de un Instituto Federal de Telecomunicaciones con comisionados dispuestos a garantizar mayor pluralidad y diversidad en la radiodifusión.

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Acerca del autor
 
Gabriel Sosa Plata

La radio, la televisión, internet y las telecomunicaciones en general tienen un papel fundamental en nuestra sociedad, pero poco reflexionamos sobre su quehacer cotidiano, sus contenidos, sus servicios o sus avances tecnológicos. También muy pocas veces, nos damos a la tarea de analizar su impacto en la democracia, en las relaciones interpersonales, en la cultura o en la economía.

A los medios de comunicación y a las telecomunicaciones se les puede ver desde diferentes miradas. Por eso es que en este blog tu visión del tema enriquecerá el análisis y nos permitirá conocerlos más, a la luz de los intensos cambios tecnológicos y una digitalización que día con día se impone en los hogares, en los automóviles, en las oficinas y en los dispositivos móviles que nos acompañan cotidianamente.

Soy Gabriel Sosa Plata, estudié la licenciatura y la maestría en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Desde hace años me dedico al periodismo y a la investigación académica sobre los medios de comunicación y las telecomunicaciones. Actualmente soy profesor de tiempo completo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco, comentarista de Radio Educación, socio de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC) y, como se aprecia, un apasionado de los medios y el periodismo.

Conversemos también en twitter.com/telecomymedios

 
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