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ABC, nunca más.
31-mayo-2013
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A veces los peores pecados se cometen en pos de apoyar una causa. ABC Nunca Más es un trabajo documental cuya indisciplina, falta de visión y mal gusto terminan dejándolo en eso: sólo buenas intenciones.


La tercera cinta del duranguense Pedro Ultreras (7 Soles, 2008) tiene una doble plataforma de partida. Por un lado la película pretende hacer recuento de lo ocurrido en Hermosillo, Sonora, aquel fatídico 5 de junio de 2009 cuando la guardería ABC fue alcanzada por las llamas de un incendio contiguo al inmueble, resultando en la muerte de 49 niños, todos ellos entre cinco meses y cinco años de edad.


Como bien señala el documental, esta tragedia pondría al descubierto no sólo el pésimo esquema de seguridad y supervisión con el que operan la mayoría de las guarderías en el país (la famosa subrogación de servicios por parte del IMSS), sino que además exhibiría la impunidad con la que se desenvolvieron los dueños de la misma guardería así como las autoridades directamente responsables de su operación.

Por otro lado, el filme exhibe la tragedia que aún hoy día viven los padres de estos niños, cuyo reclamo por justicia sigue siendo vigente a casi cumplirse cuatro años de aquel terrible suceso. Recogiendo el siempre desgarrador e inevitablemente doloroso testimonio de algunas familias que perdieron a sus hijos en el fuego, la cinta hace recuento de las historias de vida de estas parejas cuyo común denominador es un irremediable sentido de culpa.

Y es justo en esta segunda vertiente del filme donde se hacen evidentes las graves carencias del mismo. Con una estructura que no le pide nada a un documental televisivo (ver Los Reporteros, de la cadena Televisa), acompañado de un toque de melodrama y hasta amarillismo, Ultreras se empeña en mostrar a los dolientes padres quienes con lágrimas en los ojos no sólo narran la terrible experiencia de perder a un hijo, sino que además insiste en que sepamos el trasfondo de sus vidas: cómo se conocieron, bajo que circunstancia se casaron, las vicisitudes vividas en años de matrimonio y por supuesto, el deseo de tener hijos.

Con una insistencia que raya en el morbo, la cinta continúa en su desfile de imágenes cada vez más crudas: aquí está la tumba de mi hijo, esta es la ropita con la que vestía, estos eran sus juguetes, aquí están las fotos donde se demuestra que era un niño feliz. Todo lo anterior acompañado de una infame música de fondo (propia de una telenovela) o de canciones originales cuya letra es de un mal gusto alarmante (aquel rap que, cual si se tratara de un niño que se comunica con sus padres, dice: "ahora soy amigo de las estrellas, ahora soy amigo de dios").

¿Es necesario empujar el drama de estas familias hacia el melodrama de un montaje por demás chantajista y barato?, ¿cuál es el sentido de mostrar todo esto?

Sorprendentemente, el trabajo de Ultreras se muestra particularmente efectivo para el melodrama pero resulta chambón en la denuncia, apenas mostrando lo que ya todo mundo sabe, intuye o sospecha: la impunidad de las autoridades, el supuesto "blindaje" a los parientes de Felipe Calderón (que eran operadores del ABC), la estulticia del gobernador, la ineptitud de los jueces.

Lo que debió ser un trabajo de investigación y denuncia, lo que debió ser un documento para combatir la desmemoria, no es más que un manipulador y chantajista trabajo donde la tragedia se explota para crear indignación pero no acción, dolor pero no solidaridad, lágrimas pero no ideas.

Aquellos padres, su clamor de justicia, y esos 49 niños merecían, definitivamente, un mejor documental.


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Alex, ayyyy qué rudo...

aun no lo veo, pero si me antoja...

sobretodo porque yo si llevé a mis hijos a guarderías del IMSS subrogadas en el DF, y de verdad, yo me sentía bien tranquila, de que ahí, los cuidarían bien

desde el día de la tragedia, yo me sumé a un boicot que hasta la fecha mantengo, no compro productos bachoco, porque uno de los dueños de la guardería está ligado a esa empresa y porque no se vale, simplemente se ampararon y siguieron con sus vidas como si nada

es una pena, que teniendo tan buenos documentales, en este caso, no se haya logrado un buen producto.


 Enviado por Claudia G @clausgr - 31-mayo-2013 a las 10:12 Enviar mail al autor

 

Clau, solo para corregir tu información:

Bachoco es propiedad de Eduardo Bours, quien era Gobernador de Sonora en aquellos tiempos de la tragedia, no tenia nada que ver con los dueños de la guarderia.

Entre los dueños de la guarderia se encontraba una pariente de Margarita Zavala.

La bodega adjunta era utilizada por la Secretaria de finanzas del Gobierno de Sonora.


 Enviado por Sergio A. Garcés - 31-mayo-2013 a las 12:41 Enviar mail al autor

 

Sergio, yo tenía entendido esto: \"Lamentaron que Gildardo Francisco Urquides Serrano, Sandra Lucía Téllez Nieves y Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, dueños de la guardería y familiares de Bours y de Margarita Zavala, ex primera dama, estén lejos de responder a la justicia por sus omisiones en materia de protección civil en la Guardería ABC.\"

exactamente cómo están los parentescos... pues no sé, se dijo que entre esos nombres había nexos familiares, personalmente, Bachoco me parece una empresa grande que cumple, pero como a mi si me indigna este caso y este boicot lo puedo hacer desde el DF, sigo empeñada en ello.

la actitud de ellos fue la de salir corriendo a ampararse, cerrar los negocios, no volver a saber de los niños y sus papás y tan campantes, no sé si todos tendrían que estar en la cárcel, solo que ni siquiera se solidarizaron, ni dieron la cara, ni se juntaron con los papás buscando otros culpables, espero que al dormir, sueñen con ese día y sus consecuencias


 Enviado por Claudia G @clausgr - 31-mayo-2013 a las 20:17 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Alemán

No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.

Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?

En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.

Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.

Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.

 
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