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Palabras Mágicas o el desencanto por la Revolución
24-mayo-2013
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Romper el encantamiento
En la calle deben pasar cosas extraordinarias, por ejemplo.... la REVOLUCIÓN.
Efraín Huerta


El revolucionario más radical se convertirá en un conservador el día después de la revolución.
Hannah Arendt


"Palabras Mágicas (para romper un encantamiento)", cuarto largometraje de la hispana-nicaragüense Mercedes Moncada, es la precisa/descarnada/incómoda crónica del desencanto provocado por ese sueño -vuelto pesadilla- llamado revolución.


El 19 de julio de 1979 la historia de Nicaragua dio un giro esperanzador, la revolución Sandinista había triunfado, los cientos de jóvenes guerrilleros que habían peleado dura batalla contra el dictador Somoza entraban jubilosos a una ciudad donde la población los recibía con igual alegría.

Era el famoso "Día Cero", punto álgido donde la esperanza de un país estaba volcada con un optimismo sin igual. Ahora sí las cosas cambiarían, ahora sí se acabaría la corrupción y la opresión del dictador; no había de otra mas que el camino de la democracia, el progreso y la justicia social.

Eso creyeron los nicaragüenses, eso creímos América Latina completa...


En aquel 1979, la directora Mercedes Moncada tenía tres años, y aunque su memoria de aquellos días es precaria, recuerda aún el júbilo en las calles y la esperanza colectiva. Ella creció junto con Nicaragua y al igual que su nación, ella también fue testigo de la esperanza defraudada.

Hoy día, la situación de Nicaragua no ha cambiado gran cosa, sigue siendo una de las naciones más pobres de la región. En todos estos años la constante ha sido la desazón, toda vez que la esperanza de una generación entera, de un país completo, se fue al caño, a los desechos, al río de aguas negras donde -según nos cuenta la propia documentalista- la dictadura somocista vertió las cenizas de Sandino luego de asesinarlo.

Narrada mediante voz en off por la propia directora, la cinta hace recuento de los hechos inmediatamente posteriores al Día Cero: el triunfo de la revolución, la aparición de la Contra (que después se sabría estaba financiada por el gobierno de los Estados Unidos), los nueve años de sangrienta guerra civil (1980-1989), la derrota de los sandinistas en las elecciones, la aparición de una nueva clase política corrupta (la famosa "piñata"), la extraña (pero conveniente para sus intereses) unión entre la derecha y la izquierda para pelear el poder, hasta el fracaso social, económico, político e incluso moral de hoy día.

Esto no es un ejercicio didáctico escolar ni mucho menos, la narración de Moncada atrapa de inmediato y jamás pierde el interés del público. Con su tono de voz -siempre parco, siempre contenido- contagia el sentimiento de desazón con el que la autora narra lo acontecido. Así, es imposible no sentir rabia ante los hechos mostrados: la juventud siempre perseguida por la muerte (antes por la guerrilla, ahora por la drogadicción), los fraudes electorales, la perversa relación con la iglesia, la corrupción que hacía millonarios a los otrora revolucionarios que ahora hacen negocios -vía los siempre útiles parientes- con el dinero del erario, las acusaciones a Daniel Ortega por abuso sexual contra su hijastra y, por si fuera poco, la "protección" a este régimen podrido (pero "cristiano y socialista") por parte del mismísimo Hugo Chávez que veía en esta clase política un triunfo más del sueño bolivariano.

Así, en un constante ir y venir de imágenes antiguas contrastadas con tomas actuales, Moncada se avoca a mostrar el nulo avance de Nicaragua, su constante caminar en círculos donde los muertos, las balas, los años de lucha, no sirvieron sino para volver al mismo sitio: la inexorable pobreza .

Imposible no sentir rabia, pero sobre todo una tremenda tristeza al ver este trabajo que no sólo presume de una narrativa siempre interesante y un ritmo que jamás nos hace perder la atención. Imposible no hacer paralelismos con México y comprobar, por un lado, que mucho de lo que pasó en Nicaragua pertenece también al pasado mexicano, pero por otro lado también es justo reconocer el cambio político en nuestro país, que nos aleja (aunque no sin reservas) de aquel sueño roto, de aquella esperanza traicionada, de aquel desastre nicaragüense.


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Hola Alex:

¿dónde viste este documental? ¿está en cartelera? ¿en la Cineteca?

cuando leí el título, pensé que nos ibas a hablar de la revolución... mexicana ;)

ya que hablamos de documentales ¿viste el de la guarderia ABC? se supone que hoy se estrena ese si en Cineteca y Cinemanía ¿vale la pena? ¿qué has escuchado de él? saludos


 Enviado por Claudia G @clausgr - 24-mayo-2013 a las 08:50 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Alemán

No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.

Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?

En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.

Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.

Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.

 
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