aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800



 
2001, una entrevista con Stanley Kubrick
19-abril-2013
Ir a la portada del BlogComentarios: 2 Lecturas: 26975 Ir a los comentarios

 
 
Dave?
La primera vez que Stanley Kubrick se planteó la idea de dirigir una cinta de ciencia ficción, fue durante la pre-producción de Dr. Strangelove, y es que originalmente aquella película sería filmada cual si fuera un documental filmado por extraterrestres.

La idea por supuesto al final fue descartada, pero el interés por la ciencia ficción se había despertado en la mente de Kubrick. Desde entonces empezó una búsqueda por el mejor autor de aquel género. Fue así como conoció a Arthur C. Clarke, a quien conoció personalmente en Nueva York.


Lo usual hubiera sido encontrar algún libro que satisficiera al director y cuyos derechos estuvieran libres. Por el contrario, el escritor acordó escribir un texto nuevo especialmente para el director. Basado en un cuento corto de su propia autoría, llamado El Centinela (1948), Clarke empezó a trabajar en la versión novelada de 2001: Odisea del Espacio.

A finales de 1964 el texto estaba listo, pero pasaron cuatro años más para el estreno de la cinta. La muy conocida obsesión de Kubrick por documentar e investigar todos los aspectos de la historia que filmaba, así como la creación de los efectos especiales y visuales de la cinta, culminaron en la fecha de su estreno el 2 de abril de 1968, hace 45 años.

Con ese pretexto, hoy presentamos un extracto que con motivo del estreno de 2001, Kubrick concedió a Playboy. En ella, el legendario director habla sobre el significado de la cinta, su supuesto temor por las máquinas, y las críticas hostiles hacia la cinta. Enjoy.

Mucha de la controversia alrededor de 2001 radica en el significado de los símbolos metafísicos dentro del filme. ¿Cuál es el mensaje metafísico de la película?

No es un mensaje que se pueda transmitir con palabras. 2001 es una experiencia no verbal: en dos horas y diecinueve minutos de película hay menos de 40 minutos de diálogo. Traté de crear una experiencia visual que traspasara el encasillamiento verbal y penetrara directamente el subconsciente de manera emocional y filosófica. Parafraseando a McLuhan, en 2001 el mensaje es el medio.

Intenté que la película fuera una intensa experiencia subjetiva que alcanzara al espectador a nivel inconsciente, justo como pasa con la música; explicar una sinfonía de Beethoven sería castrarla erigiendo una barrera artificial entre concepción y apreciación. Eres libre de especular el significado del filme y dicha especulación sería el indicador de éxito de la cinta. Pero no haré un mapa verbal de la cinta.


No nos dé un mapa pero, ¿al menos nos podría decir su propia interpretación del filme?

No, por las razones que ya dije. ¿Qué tanto apreciaríamos la Gioconda si Leonardo hubiera escrito en el cuadro: "Esta mujer sonríe de esa forma porque tiene un diente roto", o "porque está escondiendo a un amante secreto"? Eso arrebataría la apreciación del espectador y la llevaría a otra realidad. No quiero que eso pase con 2001.


Clarke ha dicho que si alguien entiende la cinta a la primera, entonces ustedes habrían fracasado. ¿La gente tiene que ver dos veces la película?

No estoy de acuerdo con esa declaración de Arthur, y supongo lo dijo en broma. La naturaleza de la experiencia visual de 2001 es darle al espectador una experiencia visceral, instantánea que no requiera -o no debiera de requerir- más ampliación. Pero debo decir que, como en toda buena película, hay elementos que incrementan el interés del espectador y su apreciación en una segunda vista. [...] La idea de que toda cinta sólo se debe ver una vez es una extensión de nuestra tradicional concepción del cine como vil entretenimiento y no como una pieza de arte. No pensamos que una gran pieza de música debiera de escucharse sólo una vez, o ver una pintura una sola vez, o leer un libro sólo una vez. Pero el cine había sido hasta años recientes excluido de la categoría de arte, cosa que empieza a cambiar y me da mucho gusto.


Algunos críticos de cine como Renata Adler del New York Times, John Simon del New Leader, Judith Crist del New York Magazine o Andrew Sarris del Village Voice, aparentemente excluirían a 2001 dentro de esta categoría de arte. Los cuatro la calificaron de aburrida, pretenciosa y muy larga. ¿Qué dice sobre esta hostilidad?

Todos los críticos que mencionas son de Nueva York. Las críticas de otras partes de Norteamérica y alrededor del mundo han sido un 95 por ciento entusiastas. Algunas han sido más perceptivas que otras, claro, pero incluso aquellas que la alaban de manera superficial han captado algo del mensaje. Nueva York es un lugar hostil. [...] Afortunadamente los críticos de cine rara vez influyen en el público general. La cinta va por buen camino y podría convertirse en una de las grandes "money makers" de MGM. Tal vez esto suene como una manera muy burda de evaluar el trabajo de uno pero creo que, especialmente tratándose de una película tan diferente, los récords de audiencia indican que la gente le está diciendo a los demás cosas adecuadas luego de verla, ¿acaso no es esa la forma en como debe ser todo esto?


Algunos críticos hablan no sólo de un fuerte pesimismo sino cierta misantropía en muchas de sus cintas. ¿Qué opina de ello?

Dios, no. No dejas de estar preocupado por el hombre por el simple hecho de reconocer sus absurdos y debilidades. Para mi, lo realmente inmoral es aquello que pone en peligro a las especies; y el único mal absoluto aquel que amenaza con su aniquilación. En el sentido más profundo, creo en el potencial humano y en su capacidad de progresar. En Dr. Strangelove trata sobre la racionalidad inherente en el hombre que intenta autodestruirse; aquella irracionalidad es fuerte entre nosotros hoy en día y debe ser controlada. Pero el reconocer la locura no implica celebrarla, ni tampoco un sentido de desesperación acerca de la posibilidad de curarla.


Ha sido acusado de mostrar en sus cintas una fuerte hostilidad hacia la sociedad moderna industrializada y un antagonismo ambivalente ligado con una fascinación casi mórbida hacia la automatización. Sus críticos señalan que esto es particularmente evidente en 2001, donde el villano de la cinta, la computadora HAL, era en cierto sentido el único ser humano. ¿Cree usted que las máquinas se van convirtiendo más en hombres y viceversa?, ¿Detenta una posible lucha por el poder entre ambos?

Primero, no soy hostil contra las máquinas ni mucho menos; al contrario. No hay duda en que estamos entrando en una "meca-anarquía", nuestra relación con las máquinas se irá haciendo cada vez más compleja mientras estas se vuelvan más y más inteligentes. Eventualmente tendremos que compartir este planeta con máquinas cuya inteligencia supere a la nuestra. Pero esta interrelación - si es cuidada inteligente por el hombre- puede tener un efecto muy valioso para la humanidad.

Viendo a un futuro distante, supongo no es inconcebible que los robot-computadoras puedan evolucionar al grado de decidir que no necesitan al hombre. Probablemente han escuchado aquel chiste sobre la súper computadora del futuro: por meses los científicos piensan en cuál sería la primera pregunta que le quieren formular y finalmente deciden, "¿Existe dios?", la computadora empieza a procesar y luego de algunos bips, responde: "Existe el ahora". Pero este es un problema del futuro y no voy a estar noches en vela preocupándome; estoy convencido de que nuestras tostadoras y televisiones están completamente domesticados, aunque no estoy muy seguro de los circuitos telefónicos integrados, que algunas veces parecieran tener una malévola vida propia.


Hablando del futuro, los increíblemente elaborados gadgets y escenas de vuelo en 2001 han sido considerados, incluso por los crítico más duros, una ruptura en la cinematografía. ¿Cómo consiguió tan sorprendentes efectos?

No podría contestar técnicamente esa pregunta en tan poco tiempo, pero puedo decir que fue necesario concebir y diseñar nuevas tecnologías para producir los efectos especiales. Tomó dieciocho meses y $6,500,000 de un presupuesto total de $10,500,000. El gran crédito va para Robert H. O'Brien, presidente de la MGM, que tuvo la fe suficiente para permitirme perseverar en una tarea que muchas veces parecía un callejón sin salida. Pero siempre pensé que era necesario hacer esta cinta de tal manera que las tomas de efectos especiales fueran completamente convincentes, hacer cosas que nunca antes se habían logrado en el cine.


Los efectos de vuelo en 2001 son los más espectaculares nunca antes vistos y sin embargo a usted no le gusta volar en líneas comerciales. ¿Por qué?

Supongo viene de una increíble conciencia sobre mi propia mortalidad. Nuestra habilidad -al contrario de la de los animales- de concientizar nuestra propia muerte crea tremendas tensiones psíquicas, nos guste admitirlo o no. Somos afortunados, en cierta forma, de que nuestro cuerpo y el cumplimiento de sus necesidades y funciones jueguen un rol tan imperativo en nuestras vidas; esta carcasa física crea un espacio entre nosotros y el paralizante descubrimiento de que sólo algunos años de existencia nos separan del nacimiento y la muerte. Si el hombre realmente se detuviera a pensar en esto, su insignificancia y soledad en el cosmos, seguramente se volvería loco. ¿Por qué preocuparse por escribir una sinfonía, o luchar por la vida, o amar a alguien, si no es mas que un momentáneo microbio en una mota de tierra dando de vueltas en el espacio infinito?

Aquellos que estamos forzados por nuestras propias sensibilidades a ver la vida en perspectiva - quienes reconocemos que no hay propósito que podamos comprender y eso en medio de millones de estrellas cuya existencia es desconocida- podemos caer muy fácilmente en ciertas "anomalías".


Entonces, ¿vale la pena vivir?

Si, para aquellos que podemos manejar de alguna forma nuestra mortalidad. La propia insignificancia de la vida obliga al hombre a buscarle un sentido. Los niños comienzan la vida con un sentimiento de asombro, una capacidad de felicidad total hacia algo tan simple como lo verde de una hoja; pero cuando crecen, la conciencia de la muerte comienza a afectar en el subconsciente y erosiona esa alegría por vivir, el idealismo y el creer que somos inmortales. Cuando un niño crece, comienza a observar el dolor y la muerte por todos lados y comienza a perder al fe en la fe. Pero si es razonablemente fuerte, y suertudo, puede renacer de este crepúsculo del alma y renacer. Todo ello a pesar de lo insignificante y falto de sentido de la vida, puede forjar un fuerte sentido de propósito y afirmación. No podrá recaptura la misma pureza de recién nacido, pero puede forjar algo sustancial y duradero. El hecho más terrorífico sobre el universo no es que sea hostil sino que es indiferente, pero si hacemos las paces con esa indiferencia y aceptamos los retos de la vida dentro de los límites de la muerte, nuestra existencia como especie puede tener un verdadero significado. No importando cual vasta sea la obscuridad, debemos de proveer nuestra propia luz.


Síguenos en
A ver, viendo al pajarito...

Este blog cuenta con su propio Twitter donde diariamente platicamos con ustedes (incluso a veces hasta de cine). Únanse a nuestra comunidad, la dirección de nuestro Twitter es: http://twitter.com/elsalonrojo. Si quieren saber más sobre el servicio de Twitter y el micro bloggin, les dejo aquí una muy amena explicación.
Participa envía tus comentariosIr a la portada del Blog
INSTRUCCIONES: Selecciona el texto deseado y dá click en el botón correspondiente para formatearlo. Para visualizar tu comentario click Aqui
Imagen: * Nombre: * e-mail:

* Campos obligatorios para llenar

Acepto las políticas de privacidad
 


 

La joya completa, digo entrevista: http://paulnahm.blogspot.de/2010/06/playboy-interview-wstanley-kubrick-in.html


 Enviado por Daniel Pérez - 30-abril-2013 a las 16:49 Enviar mail al autor

 

Alejandro .. gracias por compartir esta entrevista a Stanley Kubrick .. verdaderamente se disfruta ..


 Enviado por COCO - 19-abril-2013 a las 16:47 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Alemán

No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.

Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?

En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.

Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.

Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.

 
Escribele  haz click!
 

Entradas anteriores
 
33 Foro Internacional de la Cineteca
 
Roger Ebert, el soldado del cine
 

Calendario de búsqueda