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Roger Ebert, el soldado del cine
05-abril-2013
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1942 - 2013
Hasta el momento nadie lo ha dicho mejor que Barack Obama: para una generación entera, Roger Ebert fue sinónimo de cine.


Llevo todo el día y parte de la noche tratando de recordar cómo carambas es que supe de la existencia de Roger Ebert. Famoso por su programa de televisión conducido junto con su mejor enemigo, Gene Siskel; ambos alcanzaron gran notoriedad y fama por algo que hasta entonces era exclusivo de revistas y periódicos: hacer crítica de cine. El rating que llegó a alcanzar el programa convirtió a esta pareja de amistosos enemigos en auténticas celebridades cuya fama rebasaba las fronteras de Estados Unidos.


Ganador del premio Pulitzer en 1975 (el primero en ser otorgado a un crítico de cine), su columna de cine en el Chicago Sun-Times aparecía en cientos de periódicos. Sin duda, Roger Ebert fue el crítico de cine más reconocido en todo el orbe.

Y sin embargo no tengo la menor idea cómo es que conocí el trabajo de Roger Ebert. No tenía tv por cable ni parabólica cuando era niño, por lo que no pude ver uno sólo de sus programas en la televisión . Tampoco había internet en mi infancia, fue hasta la prepa y la universidad que supe de aquello llamado "carretera de la información"; pero tampoco recuerdo cuándo habrá sido la primera vez que leí algo de Ebert en la red.

Lo que si recuerdo es que desde siempre me ha gustado ver películas y, así como se asocia a las palomitas con el cine, de esa misma forma ya iba incluido en el paquete el saber de un señor llamado Roger Ebert que escribía sobre las cintas que se estrenaban en cartelera.

Cuando el cine llegó a mi (o viceversa), Roger ya estaba ahí.

Pero lo que hacía especial a Roger Ebert es que hizo accesible a las masas la crítica de cine. Mientras los demás críticos convivían en su muy particular y al parecer intocable Olimpo, Roger prefería quedarse a nivel de tierra para ver y analizar junto con nosotros las películas. Ebert era el crítico de cine de para aquellos que no sabíamos nada excepto que nos gustaba ir al cine.

Cierto, sus textos probablemente carezcan de la erudición manifiesta de un Andrew Sarris o una Pauline Kael, pero en un mundo donde la sapiencia parecía ir de la mano de la complicación verborreica, Ebert nos enseñó que se puede hacer análisis cinematográfico sin necesidad de hacerlo rebuscado o -peor pecado- aburrido.

"Un crítico de cine debe fomentar el pensamiento crítico, considerar la escena local, ver más allá de los estrenos de fin de semana, ser el hombre del tiempo en cuanto a las tendencias sociales, poner las cosas en un contexto más amplio, enseñar, informar, entretener, ser apoyado, ser atacado"; así definía Roger Ebert el trabajo de la crítica cinematográfica.

Pero más allá de lo anterior, lo que define y hace especial el trabajo de Roger Ebert es que en sus textos se nota el ingrediente extra: esa pasión no sólo por el cine, sino por salir a platicarle -platicarnos- a los demás sobre la película que acaba de ver. Nunca desde una posición de falsa erudición sino al mismo nivel que los espectadores.

Su prosa era estructurada, simple, sin grandes recovecos lingüísticos o complicaciones que para muchos son sinónimo de sabiduría pero que al final lo único que logran es alejar lectores. Escribir de manera clara y estructurada no era sino una de sus reglas de oro de Roger al momento de hacer una crítica.

"No se trata", decía Ebert, "de decirle a la gente qué ver y qué no. Se trata de contarle a los lectores sobre aquellas películas que amamos u odiamos [...], toda crítica debería darle una idea al lector sobre lo que podría experimentar al ver una película".

Con la autoridad que le daban sus años de experiencia, no dudaba en cuestionar a las nuevas generaciones de críticos jóvenes surgidos en su mayoría por el internet, "están en esto porque quieren su quote en un poster [...], quien haga las cosas por esa razón tiene burbujas en el cerebro".

No dudaba en señalar a aquellos críticos de cine que se vendían por un viaje o por cosas gratis, "idealmente un crítico jamás debería aceptar los viajes pagados, los hoteles de lujo, las limosinas rumbo a una premiere o los bocadilllos posteriores a la misma". Como crítico - decía Roger- todo lo que digas depende de tu credibilidad, por eso nunca hay que ponerla en venta porque siempre habrá alguien dispuesto a comprarla.

Figura de su tiempo, Roger notó la tendencia de los medios a disminuir espacios para los críticos de cine y reemplazarlos por secciones de espectáculos amarillistas. "El crítico de cine es como el canario en una mina de carbón: cuando muere, todos deben de salir corriendo". Ese desdén hacia la cultura bajo el pretexto del alza de costos fue duramente señalado por Roger quien, en principio, veía en internet a un enemigo.

Al final -y no muchos críticos de la vieja guardia han podido hoy día dar ese salto- Roger Ebert supo ser inteligente y volver al internet un aliado y no un enemigo. Su sitio, rogerbert.com, así como su blog en el Chicago Sun-Times, se han vuelto piezas nodales de su estrategia de medios que incluye la organización de su propio festival de cine y la creación de una red de "corresponsales" con los que comparte críticas de cine provenientes de todo el orbe.

Internet y las nuevas tecnologías se convirtieron al final en la única voz del crítico cuando, en una batalla que le llevó casi diez años, pierde la quijada y con ello la capacidad del habla, debido a un cáncer en la tiroides. Twitter, su página y su blog se convirtieron en la mejor forma de seguir haciendo lo que más le apasionaba: hablar sobre las películas que odiaba y amaba.

¿Que significa amar el cine? Roger lo explicaba con detenimiento:

"No significa sentarse felizmente frente a la pantalla sin pensar. Significa, en primera instancia, que valdrá la pena el tiempo invertido. Que ver tres películas en un día rutinario de trabajo o treinta películas en una semana de festival, es un buen trabajo. El humor con el que entres a la sala de cine no es importante, ya que la tarea de toda película es cambiarte el humor y la forma de pensar. No es importante 'pasar un buen rato' sino que ese tiempo invertido no se tire a la basura. Se trata de cautivarse con la belleza o la verdad proyectada en pantalla. De abrirse más que al mensaje de una cinta (si lo tiene), a su calidad artística y artesanal, aún y cuando no se esté de acuerdo con el discurso de la misma. Una película no es buena porque llegue a conclusiones que compartes, o mala por lo contrario. Una película no es sobre lo que trata sino como lo trata, sobre como considera que su tema importa y sobre como su verdadero tema puede ser diferente al que dice tratar. Luego entonces no importa tener géneros favoritos. Si no te gustan los musicales, los documentales, las películas extranjeras, o las blanco y negro, no se trata de un ejercicio de gusto, sino un simple indicativo de que no has evolucionado en un cinéfilo más completo."

Ayer a los 70 años, y apenas a dos días de anunciar una especie de retiro virtual donde explicaba toda una estrategia digital para seguir presente vía sus corresponsales y sitios de internet, Roger Ebert ha fallecido tras perder una nueva batalla contra el cáncer. Con él se va el último (tal vez el único) working class movie critic, el crítico para el hombre común, aquel que bien pudo reclamar un lugar en aquel Olimpo de los grandes eruditos de la crítica, aquellos a los que nada les gusta, que son incomprensibles, que el sentido del asombro lo han perdido, para mejor en cambio quedarse entre nosotros, los de a pie, los que probablemente no sepamos nada pero que, como bien decía Roger: "Tu intelecto tal vez se confunda, pero tus emociones nunca te mentirán".

Gracias Roger por enseñarnos la puerta hacia un mundo más vasto del que pensábamos. Nos vemos en el cine.

rebert-plane

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Cuando ellos eran los reyes de las \"quotes\" en los trailers.... Y el acceso al cine escrito venia regido por las revistas importadas del sanborns... No habia mas en Mexico mas que leeelos a ellos... Su valor fue ese democratizar la critica...


 Enviado por Carlos V - 05-abril-2013 a las 09:26 Enviar mail al autor

 

yo no leía ni veía a Roger Ebert, pero sí sabía que los críticos a los que yo leo, lo hacían.

me parece que la crítica, en general, no es bien recibida por el sujeto... a mi, me gusta leer críticas, a veces estoy de acuerdo, a veces no...

sí, yo también considero que una película, incluye a sus críticas y reseñas...

por cierto Alex... y la crítica de alguna película que se estrena hoy... ¿dónde está? ;)

RESPUESTA DEL AUTOR: La crtica est ac: http://www.24-horas.mx/vuelve-a-la-vida/


 Enviado por Claudia G @clausgr - 05-abril-2013 a las 11:25 Enviar mail al autor

 

¡Hola Alex! Antes de que muchos me ganen (creo ya lo hicieron) y si es muy cliché (¿Acaso el cine no está lleno de ellos?) ... \"TWO THUMBS UP!\".


 Enviado por Laura - 05-abril-2013 a las 11:01 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Alemán

No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.

Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?

En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.

Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.

Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.

 
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