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Saber aceptar un elogio es tan importante como ofrecer uno
19-enero-2012
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"Puedo vivir por dos meses con un buen cumplido”
Mark Twain



Un cumplido es el reconocimiento que alguien hace de un aspecto positivo que percibe en ti. Es la retroalimentación concreta que alguien te da ante tu actitud, tu comportamiento o el producto de tu trabajo. Es un regalo que te brinda la oportunidad de conocer cómo te ven los demás y, como tal, vale la pena aceptarlo y disfrutarlo.

Aceptar un cumplido es muestra de confianza en ti mismo y en el otro, por lo tanto es expresión de una sana autoestima. A casi todos nos gusta recibir un cumplido, es más, es algo que buscamos. Según el escritor de Tom Sawyer, Mark Twain, una frase amable sobre algún aspecto de nuestra personalidad nos permite saber que somos apreciados, nos hace sentir bien, y este efecto puede ser perdurable.

Pero las cosas no funcionan igual para todas las personas. No todos se dan la oportunidad de disfrutar de un comentario favorecedor. Más bien hay pocas personas que lo hacen. Hay quienes se sienten incómodos ante expresiones de amabilidad y aceptación, a pesar de que, por otra parte, están deseosos de recibirlas.

Si te sucede que te rehúsas a creer, por ejemplo, lo eficiente o creativo que dicen tus compañeros de trabajo que eres, entonces tienes un problema para aceptar un cumplido. Es posible que en ocasiones ni siquiera lo escuches, que literalmente te niegues a admitir que luces muy bien con la ropa que traes puesta, según te reportan tus amigas. Es una especie de sordera selectiva.

Quizás vayas más lejos y no sólo te niegues a tomar la opinión positiva que los demás tienen de ti, sino que además insistas en buscar algo inadecuado para resaltarlo. Ante comentarios alentadores sobre la última presentación en una reunión de trabajo, respondes con cosas como: “pero si me equivoqué en algunas palabras y quedé como un perfecto tonto”. Hay una discrepancia entre la imagen que tienes de ti mismo y la que los demás tienen de tus cualidades. Es como si todos los demás pudieran ver lo atractivo, inteligente o agradable que eres, excepto tú. Nuevamente, es una especie de ceguera selectiva. Es no confiar en tus sentidos, por estar demasiado absorto en la mente, en pensamientos de autoexigencia o de que no mereces recibir algo bueno del exterior. Quizás simplemente porque no estás acostumbrado a hacerlo, no has aprendido a hacerlo.

¿Por qué te cuesta aceptar un cumplido? El origen de la dificultad parece estar en tu infancia, en no haber sido aceptado tal cual eras. Tus padres, maestros, hermanos y otras personas a tu alrededor se propusieron cambiarte, corregir lo “imperfecto” en ti, de acuerdo con su propia idea de lo “correcto”. Mediante mensajes como: “debes ser mejor”, “estás mal”, “necesito darte un correctivo”, quienes te rodeaban intentaron, probablemente con mucho éxito, que te adaptaras y que obedecieras. Y tú te sometiste, pues, en la infancia, aprender a ser obediente es una buena estrategia para sobrevivir, sobre todo ante la ira o el rechazo que tu desobediencia provocaba en aquellos de quienes anhelabas tener amor y aceptación.

Como no siempre podías hacer todo “bien”, surgieron en ti sentimientos de culpa y vergüenza, con ideas como: “soy malo”, “soy el único que lo hace” y “no merezco, porque soy malo”. El tan anhelado mensaje de aceptación incondicional, “eres bueno y te acepto, seas como seas, tal como eres”, quizá nunca llegó. Sólo te quedaste con el sentimiento de rechazo, de no merecer, de culpa y de vergüenza. Por lo tanto, cuando ahora de adulto te hacen un halago, inmediatamente recuerdas que “no eres aceptable tal como eres” y denigras tus logros, en lugar de mostrarlos o estar orgulloso de ellos.

Ya no necesitas que papá o mamá te digan que “estás mal”, que “debes ser mejor”. Ahora tienes una vocecita mediante la cual tú mismo te criticas, te exiges y rechazas cualquier muestra de apreciación que alguien más pueda tener contigo. Es posible que, como la mayoría de la gente, esto que describo fue lo que viviste en tu niñez. Ahora, como adulto que eres, puedes comprenderlo y, si así lo deseas, hacer algo al respecto. Culpar a tus padres y maestros ya no tiene ningún sentido. En lugar de eso, podrías concientizarte de lo mucho que puedes hacer para desarrollar este aspecto de tu autoestima, la aceptación de ti mismo, de quien eres y de lo que haces bien.

Para comenzar, aquí hay algunos aspectos a los que puedes poner atención:

Autoaceptación positiva. Admite cualquier rasgo del que te hagas consciente, sobre todo los positivos. Evita la falsa modestia y cuando alguien te haga un cumplido, di: “sí, hago bien mi trabajo”. Reconoce tu contribución, por ejemplo en el trabajo en equipo. Date la oportunidad de concentrarte en tus aspectos positivos. En otro momento te podrás regodear en lo negativo. Evita disminuir los comentarios halagadores que te hagan. Nunca digas “fue sólo suerte”. Seguramente no fue sólo una cuestión de suerte, sino que tu esfuerzo y compromiso estuvieron involucrados para recibir esa respuesta positiva.

Desobediencia. Ya no necesitas obedecer a tus padres, ya no dependes de ellos, ni te van a dejar de amar sólo por actuar distinto de como ellos desean. Estoy seguro de que puedes entender que tienes derecho a aceptar una palabra halagadora y que puedes prescindir de esa voz mediante la cual te denigrabas antes de saber esto. ¡No es arrogante reconocer tus cualidades!

Ejercicios de confianza. Realmente confía en la retroalimentación positiva que te dan. Evita pensamientos como: “Seguramente lo está diciendo porque siente lástima de mí”. A la gente le gusta que aceptes sus cumplidos. Al aceptarlos, les envías el mensaje de que crees en su buen juicio y que aprecias su opinión. Si nunca habías considerado su punto de vista, dales el beneficio de la duda, tómate tu tiempo para analizarlo, no lo rechaces de inmediato. Si comienzas a confiar en los demás, la confianza en ti mismo aumentará.

Humildad. Concéntrate en recibir el cumplido, en la generosidad de quien te lo da. Manifiesta aprecio por su acción. Di “gracias”, seguido de una expresión de acuerdo, más información sobre tu proyecto o una muestra de interés en lo que el otro tiene que decir de tu desempeño.


¿Cómo manejas los cumplidos? ¿Te cuesta aceptar uno? ¿Ofreces halagos fácilmente? En la sección de comentarios aquí abajo, escribe tus opiniones. Utiliza la opción que se encuentra en la parte superior de la página para compartir este texto en Facebook y otras redes sociales.
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Sí... y sí !!! En verdad creo que aceptar un elogio es tan importante como ofrecer uno. Al momento de recibir un cumplido sonrío y miro a los ojos del elogiador para que me sea más fácil detectar la intención por la cual lo están haciendo. Posteriormente, agradezco el hecho y los pongo en balanza. Siempre que me nace halagar a alguién lo hago con sutileza, pero sin dudar en ninguna de mis palabras con el fin de que la persona no crea que es mera cortesía. Sin embargo, aceptar nuestras virtudes puede resultar difícil, sobre todo si la percepción que tenemos de nosotros es deplorable. Al fin de cuentas, aceptar y ofrecer elogios es una decisión que depende de uno. Los dones que poseemos deben ser resaltados principalmente por nosotros, pero para esto también es necesario dejar de prestar atención a comentarios que nos dañan, incluso si éstos provienen de nosotros mismos.


 Enviado por César Miguel Venegas Mtz - 01-febrero-2012 a las 11:15 Enviar mail al autor

 

Hola Victor, Muchas Gracias por compartir situaciónes tan importantes, esto me recordó que siempre es bueno recordarle a los hijos la importancia que es su autoestima, y la mejor manera es aceptarlos como son, por que los queremos y los apoyamos y sobretodo la importancia de la humildad del alma. Saludos.


 Enviado por Guadalupe - 30-enero-2012 a las 20:44 Enviar mail al autor

 

¡¡¡¡Gracias por tu artículo!!!!!


 Enviado por Karen López - 23-enero-2012 a las 08:06 Enviar mail al autor

 

Desobediencia. Ya no necesitas obedecer a tus padres, ya no dependes de ellos, ni te van a dejar de amar sólo por actuar distinto de como ellos desean. Estoy seguro de que puedes entender que tienes derecho a aceptar una palabra halagadora y que puedes prescindir de esa voz mediante la cual te denigrabas antes de saber esto. ¡No es arrogante reconocer tus cualidades! Hace un tiempo que me independice de mis padres, especialmente en esta parte, ahora con esta explicacón que publicas se acomodan mucho mejor ciertos conflictos por no seguir obedeciendo y seguir más a mi criterio como persona adulta. Gracias por compartir. Excelente semana.


 Enviado por Anel Edith Gutierrez Cruz - 22-enero-2012 a las 18:30 Enviar mail al autor

 

En este texto se visualizan claramente tantas situaciones que de verdad se da en la infancia y de verdad que sí repercute cuando se es adolescente o adulto, pero también nos da Maestro una muy buena razón para derribar esas barreras que nos imponemos todo el tiempo. ¡Mil gracias por su artículo! Me hace más consciente de la realidad que vivo.


 Enviado por Ema Arciniega Rosas - 21-enero-2012 a las 20:26 Enviar mail al autor

 

Hola Victor! Yo creo que hay algo mas, creo que también hay que saber aceptarlos para no parecer presumido o arrogante. Conozco a alguien que cuando le dicen que se ve bien o que es muy capaz, contesta \"ya lo sé\" y ni gracias dice. Eso cae mal y pues a veces mejor ya ni decirle nada, ya trae su ego muy por las nubes jajajaja. Saludos, me encanta tu sección!

RESPUESTA DEL AUTOR: Estoy de acuerdo, Cristina. Gracias por recordarnos la importancia de ser humildes y agradecidos con los halagos.


 Enviado por Cristina G. - 20-enero-2012 a las 23:47 Enviar mail al autor

 

Interesante Victor, me gustaría saber más del tema y como bien dijiste a muchos nos sucede esto.


 Enviado por Jazmin - 20-enero-2012 a las 18:45 Enviar mail al autor

 

Hola Víctor!!! Gracias por la aportación tan maravillosa, creo que soy una de las personas que me cuesta trabajo aceptar los elogios...jijijji... muchas gracias por compartir tan excelente artículo.


 Enviado por Janet - 20-enero-2012 a las 18:08 Enviar mail al autor

 

Hola Victor, Me parece un tema muy bueno y que no se toca muy a menudo. Yo creo tener parte de ese problema. Cuando me dicen un halago, normalmente trato de contrarestarlo con algún comentario no tan positivo sobre mí mismo que minimice el halago. Pero realmente lo hago de dientes para afuera para no sentirme arrogante aceptando lo que me acaban de decir, porque dentro de mí sé que es cierto el halago que me hacen y me gusta y me siento bien y además estoy de acuerdo con el mismo porque creo tener un autoestima muy alta (tal vez más de lo necesario, jejeje). Es solo que tengo este temor de parecer arrogante si acepto el halago. Tal vez lo que me falta es encontrar una manera de aceptarlo sin parecer arrogante. Creo que tu consejo es bueno. Primero agradecerlo y luego hacer algún comentario que también resalte algo bueno de la persona que te lo está diciendo. O simplemente un Gracias con tono de humildad baste. Te agradezco que escribas sobre estos temas. Me parece que a muchos nos ayuda a reflexionar y mejorar ciertos aspectos de nuestra personalidad. Saludos.


 Enviado por Memo - 20-enero-2012 a las 01:29 Enviar mail al autor

 

Hola Victor, Muchas gracias por este texto. Yo ya me habia indentificado con este tipo de personas desde hace algun tiempo, y creo que los consejos que describes seran beneficos para mi. En mi caso, creo que sucedio lo contrario. Mis papas nunca me exigieron perfeccion ni nada por el estilo, pero tampoco festejaron ninguno de mis logros y creo que eso me hizo pensar que no eran importantes. Mis hermanos y yo siempre obtuvimos calificaciones excelentes en la escuela, pero mis papas nunca hicieron muchos comentarios entusiastas al respecto ni mucho menos nos premiaron por ello. Cada fin de curso me entregaban un reconocimiento a la excelencia, pero durante la ceremonia siempre me sentia muy triste y sola porque mis papas nunca asistieron debido a su trabajo. Creci pensando que ser buena en las cosas que hacia no era tan especial, que era el estado natural y que siempre podia mejorar algo. Ahora me resulta muy incomodo recibir un halago, creo que hasta un poco doloroso. Tal vez debido a que inconscientemente relacione reconocimiento con tristeza y soledad. Creo que comenzare por darme muchisimos abrazos por todos los logros que he tenido, y sentirme muy orgullosa de ellos. Saludos

RESPUESTA DEL AUTOR: El reconocimiento, el que nuestros padres nos hayan "volteado a ver" o no, es determinante en la imagen y la vala que tenemos de nosotros mismos. A veces las actitudes, los gestos, el silencio dicen mucho ms que las palabras.
Vctor


 Enviado por Yuri - 19-enero-2012 a las 15:34 Enviar mail al autor

 

Caray, no tengo nada qué agregar ni debatir, todo está dicho. Excelente aportación Victor, mil felicidades.


 Enviado por Vecina - 19-enero-2012 a las 14:08 Enviar mail al autor

 

REITERANDO....Por què siempre tendemos a rechazar un cumplido cuando resaltan alguna caracterìstica nuestra? serà que nuestra AUTOESTIMA esta dèbil?... ¿Por què en ocaciones pareciera que quisieramos llamar la atenciòn a toda costa y cuando lo logramos, no aceptamos los \"cumplidos\" EXCELENTE DESCRIPCION DEL TEMA. Me gustarìa que hablaras màs de ello.GRACIAS Gelaflan

RESPUESTA DEL AUTOR: Ms adelante desarrollar otros temas vinculados a este, Gelaflan.
Vctor


 Enviado por Gelaflan - 19-enero-2012 a las 13:34 Enviar mail al autor

 
 
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Víctor Jiménez



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Soy Psicólogo del área clínica por la UNAM, con Maestría en Psicoterapia Gestalt por la Universidad Gestalt de América. Tengo una especialidad en Tanatologí­a y formación en Psicoterapia Cognitivo Conductual.

Desde hace ocho años ejerzo como terapeuta, paso una buena parte del dí­a en consulta privada, hablando con las personas acerca de las cuestiones que más les inquietan en sus vidas y conduzco talleres de desarrollo personal.

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