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Cárceles en México, dura realidad
13-mayo-2009
Ir a la portada del BlogComentarios: 13 Lecturas: 11053 Ir a los comentarios

POR: Talía Ramón Cerón, egresada de la Universidad del Valle de México, campus Lomas Verdes.

Recuerdo el taxi que iba bordeando el vigía del Reclusorio Oriente, para llegar al penal. Hacía un calor seco aquel sábado.

Fue hace algún tiempo cuando trabajé en un noticiero y tratábamos de encontrar un contacto para una entrevista precisamente ahí.

Recuerdo, la fila de mujeres larga y de avance lento para acceder a un día de visita en la prisión. Los custodios revisaban meticulosamente las bolsas donde llevaban comida.

Las guardias de gesto duro y ese pasillo que olía a encierro y a humedad donde a cada uno de los visitantes les sellaban las muñecas de las manos.

Luego, el patio central, una explanada de concreto gris y los presos arremolinados, su rostro amargo de algunos y de otros, un tanto resignado e indiferente, y la actitud de los custodios, siempre a la expectativa.

Después, el comedor de visitas, las sonrisas de los niños; las mesas uniformadas de manteles a cuadros vino y algunos presos sirviendo como meseros.

Pero en el “pueblo” como suelen decirle algunos internos al lugar, la realidad llega de golpe para alguien que visita por primera vez una cárcel.

El pueblo, es un terreno largo y terroso, rodeado de improvisadas sábanas sostenidas con palos de madera, a las que se les llama las “cabañas”, en donde los reclusos y sus esposas tienen encuentros maritales y se rentan todos los días de visita.

Ahí, las cosas son más tristes pero sin engaños y los custodios son implacables y cobran por todo hasta por los huacales de madera para los visitantes, que se usan como sillas.

Algunos internos aprovechan para vender galletas de coco, cigarrillos y adornos hechos con papel maché y decorados con diamantina de colores.

Luego, el tiempo de visita se acaba y un custodio hace tocar una campana y algunas cabañas se convierten en simples sabanas tiradas sobre la tierra. Las mujeres se alistan para salir, toman sus bolsas de mercado y guardan los restos de comida, muchas se despiden persignando a sus esposos.

Sin embargo, se percibe cierta tensión. La lucha de poderes en la prisión, las reglas entre los que vigilan y entre los internos, entre los que se encuentran bajo protección y entre los que carecen de ella.

Y es que las cárceles, son un tema espinoso en México, se habla de su sobrepoblación y de su corrupción al interior, de sus códigos y de algunos, que cuentan con privilegios dentro.

La prisiones que en opinión de muchos son todo menos centros de readaptación social. De hecho, se ha reconocido que los principales focos rojos se encuentran en las cárceles del Distrito Federal, Baja California, Sonora, Jalisco, Chihuahua y Veracruz.

De los “centros de readaptación social” han salido las ya conocidas extorsiones telefónicas hechas desde un celular clandestino o desde una caseta telefónica en el interior del penal.

Además de que la violencia crece en su interior y es un peligro latente; los motines son muy frecuentes y son originados por ciertos factores entre ellos: su sobrepoblación, el abuso de poder de ciertos custodios y las condiciones precarias dentro de los penales.

De acuerdo al último diagnóstico de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, tan sólo en el segundo semestre del 2008, se registraron 43 enfrentamientos y motines, ocho decomisos de droga y el descubrimiento de por lo menos cinco túneles para una fuga, entre otros datos.

Las mafias al interior de los penales también son un tema delicado. En las cárceles de Ciudad Juárez se concentran las más peligrosas y se disputan el poder, la droga, el dinero o las armas. Se habla de la banda de los Aztecas y la de los Mexicles y de reos que han sido asesinados a puñaladas o victimas de golpes craneales.

Es verdad, que en el interior de las cárceles se encuentran recluidos los violadores, los narcotraficantes y los secuestradores, pero también, es cierto que existen más 90 mil personas que se encuentran en la prisión preventiva sin haber recibido sentencia.

Y otros, por medio de influencias, poder y dinero, han podido eludir la cárceles en México, como es el caso de Carlos Cabal Peniche, acusado de presunta defraudación y fue uno de los consentidos en el sexenio del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

Las prisiones en México, necesitan una revisión a fondo y una restructuración sobre quiénes podrían estar involucrados en la corrupción en el interior, sobre las condiciones precarias en las que viven los reos y sus mafias.

Y la pregunta latente es: ¿Cómo se podría convertir a las cárceles en México, en verdaderos centros de readaptación social? La respuesta queda sólo en el aíre…

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Efectivamente mucho se ha hablado sobre la ineficiencia del Sistema Penitenciario, muchos somos los que criticamos e incluso en repetidas ocasiones sin tener conocimiento sobre el tema. Me parece importante el comentario que realiza la autora del articulo “Cárceles en México, dura realidad” desde su muy particular punto de vista como reportera, pero si queremos hacer algo al respecto, me parece que tendríamos que buscar fuentes más confiables que la simple apreciación de quienes van de visita a un “Reclusorio” y sobre todo no generalizar en función de la información a veces maliciosa de los periodistas para vender su producto. Es verdad que las prisiones en el Distrito Federal y en algunos otros lugares del país tienen grandes deficiencias, y muchos problemas a raíz de la sobrepoblación pero no es así en otros lugares, ejemplo de ello son las instituciones que pertenecen al Sistema de Readaptación en el Estado de Querétaro, donde su Director General realmente se ha preocupado por cambiar todo eso que tanto se critica de los Centros de Readaptación. Me parece que más que criticar maliciosamente, deberíamos hacer propuestas y apoyar cada uno desde nuestra propia actividad, ya sea como padres, maestros, o simplemente como miembros de una sociedad que colabora con la readaptación de quien a cometido algún error que a merecido la pena de prisión y creo firmemente que es a través de la educación que se lograran muchos objetivos como la prevención de conductas delictivas.


 Enviado por Aceneth Gonzalez - 19-mayo-2009 a las 20:03 Enviar mail al autor

 

Hola, soy estudiante de la universidad de sonora, la cual ahora tiene un mes y medio de huelga, les pido por favor que den a conocer esta noticia a nivel nacional, de esta forma nos ayudaran a seguir con las clases, pues tememos que se pierda nuestro semestre escolar. disculpen el off topic


 Enviado por manuel ramirez - 19-mayo-2009 a las 15:55 Enviar mail al autor

 

Interesante y preocupante el tema que tocas. Es deprimente la vida en las cárceles del país, el vivir hacinados, el pagar una \"lana\" para que te protejan, el que personas inocentes caigan en esos lugares por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. El día que nuestras autoridades no se involucren con la corrupción, con el abuso de poder y con el tráfico de influencias, otro gallo nos cantara.


 Enviado por Lourdes García - 19-mayo-2009 a las 00:14 Enviar mail al autor

 

Interesante y preocupante el tema que tocas. Es deprimente la vida en las cárceles del país, el vivir hacinados, el pagar una \"lana\" para que te protejan, el que personas inocentes caigan en esos lugares por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. El día que nuestras autoridades no se involucren con la corrupción, con el abuso de poder y con el tráfico de influencias, otro gallo nos cantará.


 Enviado por Lourdes García - 18-mayo-2009 a las 23:10 Enviar mail al autor

 

La pregunta que haces al final de tu documento me lleva a algunas reflexiones. Estoy de acuerdo contigo que la problemática que se vive dentro de los centros de readaptación social es multifactorial: la corrupción dentro y fuera de estos centros; la aplicación de las leyes de una manera conveniente según estrato social de los infractores; las condiciones insalubres e inhumanas en las que viven los reclusos; la falta de capacitación del personal que labora en estos centros; el manejo poco claro de los recursos asignados para el mantenimiento y funcionamiento; etcétera. Entiendo tu preocupación “¿Cómo se podría convertir a las cárceles en México, en verdaderos centros de readaptación social?” con los antecedentes pareciera imposible, sin embargo y sin afán de parecer simplista, considero que acercar a estos centros un programa educativo con tintes formales y de disciplinas complementarias, podría ser un factor que pudiera dar herramientas importantes a los reclusos para su inserción a la sociedad, posterior a cumplir sus sentencia. Estoy haciendo referencia a programas dirigidos por instituciones educativas establecidas, que de manera formal adapten sus Planes y Programas de estudio para dar una instrucción en los diferentes niveles educativos, según las necesidades de su población. Como ejemplo te quiero remitir a lo que ya está realizando la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, bajo su programa PESCER (Programa de Educación Superior para Centros de Readaptación Social en el Distrito Federal, http://www.uacm.edu.mx/pescer/index.html). Es un programa relativamente nuevo y que, como todo aquel que inicia, no tienen grandes cifras que presumir, sin embargo considero que es un esfuerzo importante para tratar de darle un giro a lo que tradicionalmente define nuestros centros de reclusión.


 Enviado por Elena Rodriguez - 18-mayo-2009 a las 19:43 Enviar mail al autor

 

La pregunta que haces al final de tu documento me lleva a algunas reflexiones. Estoy de acuerdo contigo que la problemática que se vive dentro de los centros de readaptación social es multifactorial: la corrupción dentro y fuera de estos centros; la aplicación de las leyes de una manera conveniente según estrato social de los infractores; las condiciones insalubres e inhumanas en las que viven los reclusos; la falta de capacitación del personal que labora en estos centros; el manejo poco claro de los recursos asignados para el mantenimiento y funcionamiento; etcétera. Entiendo tu preocupación “¿Cómo se podría convertir a las cárceles en México, en verdaderos centros de readaptación social?” con los antecedentes pareciera imposible, sin embargo y sin afán de parecer simplista, considero que acercar a estos centros un programa educativo con tintes formales y de disciplinas complementarias, podría ser un factor que pudiera dar herramientas importantes a los reclusos para su inserción a la sociedad, posterior a cumplir sus sentencia. Estoy haciendo referencia a programas dirigidos por instituciones educativas establecidas, que de manera formal adapten sus Planes y Programas de estudio para dar una instrucción en los diferentes niveles educativos, según las necesidades de su población. Como ejemplo te quiero remitir a lo que ya está realizando la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, bajo su programa PESCER (Programa de Educación Superior para Centros de Readaptación Social en el Distrito Federal, http://www.uacm.edu.mx/pescer/index.html). Es un programa relativamente nuevo y que, como todo aquel que inicia, no tienen grandes cifras que presumir, sin embargo considero que es un esfuerzo importante para tratar de darle un giro a lo que tradicionalmente define nuestros centros de reclusión.


 Enviado por Elena Rodríguez - 18-mayo-2009 a las 19:32 Enviar mail al autor

 

Es innegable que en los centros de readaptación social del país se vive una realidad diferente, una cosa es para lo que fueron credos y otra muy distinta para lo que funcionan. Como bien mencionas el sistema penitenciario mexicano es muy complejo y yo agregaría incompetente ¿cómo es posible que un delincuente de \"cuello blanco\" como Raúl Salinas de Gortari no reciba el castigo que merece? Recordemos que fue condenado a 50 años de cárcel y luego reducido a \"27 y medio\", peor aún, luego de 10 años fue declarado inocente... ¿los mexicanos no tenemos memoria? ¿y el delito de peculado?. Por otro lado ¿cómo es posible que una señora indígena haya sido acusada de secuestrar a dos policías de la AFI? Por cierto, Ricardo Rocha ha dado seguimiento a este caso que caa dia sorprende más, en primera porque la señora Jacinta fue acusada sin saber siquiera de qué (no hablaba español) y en segunda por la incapacidad del juez que dictó sentencia ante una acusación \"de telenovela\". Esto solo pasa en México. Considero que no solo hace falta mejorar las instalaciones de los centros de readaptación, más bien reformar el sistema de justicia de país, que incluya medidas y sanciones para evitar la corrupción de los servidores públicos y sus nexos con los verdaderos delincuentes. Olanda Victoria señala que lo reclusos deberían tener atención psicológica, la tienen, pero no creo que sea suficiente para evitar el trauma a miles de personas inocentes que se encuentran tras las rejas en las cárceles de nuestro país.


 Enviado por Elvira Pimentel Cruz - 16-mayo-2009 a las 00:08 Enviar mail al autor

 

Es muy interesante ese punto de las carceles. La veradad, por eso salen peor,si es que salen y un vez afuera vuelven a las mismas y hasta mejorando su técnica criminal, se supone que es un centro de readaptación, donde en teoria deberian haber psicólogos que se encargaran de su situación, pero mas bien el estar encerrados agudizan su situación, acuerdense del programa \"Capadocia\" donde mostraba que la burra no era arisca, sino la volvieron...Yo pienso que los verdadros criminales, secuestradores, violadores y corruptos, deberian de utilizarlos como experimentos cientificos, de esta manera si no se re-adaptan, al menos que ayuden a la ciencia y al pais a encontrar curas de tantos males que nos acehan al planeta.


 Enviado por Olanda Victoria Iduñate - 14-mayo-2009 a las 13:28 Enviar mail al autor

 

Está padre el punto que tocas y la descripción que haces del interior de las prisiones. El problema es que no se puede hacer mucho porque afuera hay otros problemas mayores.


 Enviado por Olinca - 13-mayo-2009 a las 18:22 Enviar mail al autor

 

Esiten miles de hisrias tristes dentro de las cárceles, unas injustas y otras que provocan impotencia por la impunidad. El tema de cárceles es un asunto complicado pero da para pensar.


 Enviado por Cuauhtémoc - 13-mayo-2009 a las 12:29 Enviar mail al autor

 

En realidad de alguna forma es desgarrador, pero entonces ha donde se mete a tanto delincuente?


 Enviado por Ana Flores - 13-mayo-2009 a las 12:12 Enviar mail al autor

 

Es verdad eso que dices que las cárceles tienen todos los vicios habidos y por haber, que son todo menos centros de readaptación y que muchos tienen privilegios dentro. Es injusto y sin embargo es la realidad que se vie día con día.


 Enviado por Magda - 13-mayo-2009 a las 11:43 Enviar mail al autor

 

Con la pobreza galopante, el desempleo y la baja de valores ni para cuando. Dudo que le presidente del desempleo le importe el tema.


 Enviado por Luis Fonseca - 13-mayo-2009 a las 09:58 Enviar mail al autor

 
 
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