Y cuando salimos de nuestras cuevas… la vida seguía ahí. El mundo no se acabó. Y así de repentino como fue el cambio en nuestra forma de vida, así de repentina viene la vuelta a normalidad. El problema, claro, es que nuestra ‘normalidad’ incluye volver al tráfico, a las dos horas de trayecto en el carro, al ruido, a las conglomeraciones, a los policías corruptos, a las mentadas de madre, a los baches, los robos, a los malísimos spots del IFE, a los estupidísimos spots de los partidos políticos, a los libroescándalos (secuela de los videoescándalos)… en fin, todo eso que hace ‘normal’ a nuestra bonita ciudad (y al país).
Pero no todo es igual. Ahora la convivencia debe ser de lejitos. En los restaurantes no se pueden ocupar dos mesas contiguas, los meseros deben de traer cubrebocas, no debes de acercarte demasiado al que cobra en la caja, debes de limpiarte las manos al entrar con el famoso gel, etc. Comer en un restaurante de la ciudad de México en estos días es una sensación similar a la de estar en una sala de operaciones: los meseros de mi fonda favorita (porque es la única cerca) traen red para el pelo, cubrebocas, guantes y un enorme delantal blanco. Sólo les falta hacer el corte de la carne con bisturí.
Ese mismo terror higiénico se aplicará el día de hoy , ya que abran finalmente los cines de la ciudad de México. Las recomendaciones son las mismas, no acercarte mucho a la gente, pedir tus boletos de lejitos, el personal del cine deberá traer cubrebocas (se recomienda que tú también); antes de entrar a la sala se te invitará amablemente a echarte gel desinfectante en la manos, las salas se ‘desinfectaran’ entre funciones y , muy importante, la gente deberá sentarse dejando una butaca de distancia entre cada espectador (¡¡!!).
Esto por supuesto contraviene una de las más bellas y bonitas costumbres del cine: echar pasión con la novia o novio al cobijo de la oscuridad cinematográfica. ¿Cuántas historias no contarían esas –ahora super desinfectadas- butacas de los cines?, ¿Cuántos primeros besos, cuántas primeras caricias lascivas, bueno ya de plano, cuántas virginidades se habrán extraviado al cobijo perfecto de la oscuridad de un cine?
Pues ya no más. Se acabó. ¿O no?, ¿Harás caso de estas recomendaciones el día de hoy que vayas al cine?, ¿qué es más importante: la pasión o la salud pública?, ¿no es todo esto una tremenda exageración?
Pero no solo se muere la pasión, la otra gran víctima de este virus son los blockbusters de verano, las películas de altos presupuesto Hollywoodenses que siempre contagian la cartelera veraniega con películas que, para algunos resultan peor que el virus ébola, y para otros son el pretexto perfecto para írsela a pasar bien al cine.
Películas como Angels & Demons (Ángeles y Demonios, Ron Howard), Star Trek (J. J. Abrams), Terminator Salvation (Mc. G), y Xmen Origins: Wolverine (David Hood) fueron los principales infectados por el AH1N1. Pero no importando lo fuerte de la cepa de este virus, estas grandes producciones no se darán el lujo de perder la entrada de dinero que México representa en su recaudación mundial (cerca de 6% del total mundial), en este caso la xenofobia no aplica.
Así pues, tarde pero llegarán estas cintas a la cartelera mexicana. Evidentemente – por ley fundamental de la física que explica que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo- algunas, tal vez muchas, películas tendrán que abandonar la cartelera sin ver nunca la pantalla grande. Y si, lo adivinaron, seguramente las principales afectadas serán aquellas cintas mexicanas, documentales y ficción, de bajo presupuesto que aún con una fecha de estreno programada, serán empujadas hacia el DVD o a una lejana fecha en el futuro.
Pronto veremos los efectos secundarios de toda esta crisis pero seguramente las cintas más perjudicadas serán las mexicanas.
Más gloria que pena. Purgatorio Dir. Roberto Rochin
La última película del jaliciense Roberto Rochín es una interesante –aunque irregular- mezcla de estílos y técnicas de filmación. En estricto sentido no estamos frente a un largometraje, se trata en realidad de tres cortometrajes basados en de igual forma en relatos breves del escritor –también jaliciense- Juan Rulfo. Empero, que la palabra ‘corto’ no les haga pensar en historias ni esfuerzos menores. En cada uno de estos ejercicios se puede apreciar un laborioso trabajo de producción y fotografía que es imposible pasar de largo.
Todas las historias se sitúan en la década de los años cincuenta. ‘Paso de Norte’, la primera de ellas, nos presenta a un joven llamado Bonfilio, que ante lo desesperado de su situación económica se irá al norte ‘a buscar fortuna’. Pero antes de sortear las dificultades obvias de su decisión, deberá enfrentar el terrible juicio de su padre a quien pretende endosarle la responsabilidad de cuidar a su familia mientras él cruza la frontera. La segunda historia, ‘Pedazo de Noche’, narra una historia de amor improbable – más que imposible- entre Demetrio, un sepulturero, y Lucía, una prostituta que deambula por las calles del centro de la Ciudad de México. Y finalmente, ‘Cleotilde’, es la historia de arrepentimiento, dolor y lujuria de Don Julio, hombre entrado en edad que se debate delirante con sus propios recuerdos y culpas ante la muerte de Cleotilde, a quien desposó por conveniencia.
Las tres historias se ejecutan de manera completamente diferente, esta es la fortaleza y debilidad de la cinta. La fotografía pasa de los colores ocre de atardeceres rurales imposibles en ‘Paso de Norte’, a el blanco y negro hiper-estilizado –casi expresionista, muy a lo ‘Sin City’- de ‘Pedazo de Noche’, a los tonos sepia deslavados de ‘Cleotilde’. La estética se vuelve fondo en esta cinta a la que desgraciadamente se le notan demasiado las costuras y los actores –excepto Pedro Armendáriz y Ana Claudia Talancón- nunca encuentran el tono adecuado para que sus diálogos funcionen y no se vean sobreactuados o un cuanto tanto inverosímiles. Un interesante ejercicio de estética visual que desgraciadamente no encuentra su contraparte en un guión que termina debiéndole a la cinta.
La herida que no cierra. Trazando Aleida Dir. Christiane Burkhard
Christiane Burkhard -alemana de nacimiento, politóloga de profesión, cineasta por convicción- emigró a México para estudiar cine en el CCC; el día de hoy es productora, directora y docente de aquel centro de estudios.
En 2004, Christiane comienza una investigación sobre los hijos de los presos políticos en la guerra sucia de los años setenta en México. Así es como encontró la peculiar historia de Aleida. Aleida Gallangos es una mujer mexicana de 32 años de edad que hasta hace poco tenía perfectamente clara su historia de vida a lado de sus amorosos padres. Pero un día, Aleida se reconoció en la foto de una revista (Día Siete de El Universal) que ilustraba un reportaje sobre los hijos de los desaparecidos en la guerra sucia.
Aleida ha vivido en el engaño, las personas a las que toda su vida se refirió como “mamá” o “papá” son en realidad amigos de sus verdaderos padres quienes, jóvenes e idealistas, fueron presumiblemente encarcelados y luego desaparecidos cerca de los años setenta. Ahora, Aleida está a la búsqueda de su hermano, Antonio, quien aparece con ella en las ya mencionadas fotos, pero que tampoco ha visto por poco más de 29 años.
La vieja consigna ‘2 de octubre no se olvida’, adquiere un nuevo significado cuando constatamos –mediante el trabajo de Christiane- que las decisiones y las acciones de aquellos hechos que iniciaron en la fatídica noche de Tlatelolco siguen afectando vidas aún a cuarenta años de distancia. Burkhard documenta de manera puntual –hasta donde su pudor lo permite- la historia de este encuentro que resulta dolorosamente amargo en una realidad que no solo elude el final feliz, sino que reta al público y a la documentalista misma quien por momentos –y esto me resulta completamente inusitado y fascinante- no sabe si es correcto seguir filmando. Una historia que sería irresponsable eludir.
El Twitter de este blog sigue y seguirá activo hasta que nos cansemos de subir mensajitos o la alerta sanitaria nos pida escribir a dos metros de nuestras computadoras, la dirección es: http://twitter.com/elsalonrojo. Si quieren saber más sobre el servicio de Twitter y el micro bloggin, les dejo aquí una muy amena explicación.
¡Hola, Alejandro! Me encanta tu blog y lo checo semana a semana, pero aún no te había dejado un comentario jejeje
La verdad me muero de ganas de ir al cine, pero con este tipo de medidas como que no se me antoja tanto, así que yo optaré por esperar. Aunque pienso que a los complejos les valdrá y dejaran a las personas hacer lo que quieran, total, se ampararan en eso de que la semana pasada ya perdieron millones. Y como ya dijo Verónica, igual y en lo que sí se ponen exigentes es en eso de no \"compartan alimentos\".
Y aunque las medidas sí son algo exageradas, yo soy de la filosofía de.. \"por si las moscas\", aunque eso sí, el cine no será lo mismo y seguro tardará en recuperarse un tiempo. Lo que me lleva a preguntarme si la gente se inclinará a mejor optar por la piratería y la seguridad de sus hogares.
Pero entre si son peras o manzanas, yo por el momento paso de ir y no por el temor al contagio, sino por que siento que hasta el cine pierde un poco su esencia y su diversión. Esto fue uno de los peores efectos secundarios de la Influenza
=(
Y como el no poder escaparme hoy al cine me ha deprimido un poco, mejor me voy a ver \"Sympathy for Mr Vengeance\" jejeje
Buena suerte y luego nos cuentas cómo fue tu regreso a las salas de cine =)
Enviado por Miris - 08-mayo-2009 a las 22:39
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Realmente le convendrá al cine abrir cuando nada más puede entrar un mínimo de gente por la misma disposición? Porque según yo son dos las butacas de distancia, no una. Y luego las filas vacías. Va a terminar entrando un cuarto de la sala.
Pero aunque me parece un tanto exagerada la medida, más vale prevenir que lamentar no?
Y ya que no se van a poder hacer comentarios al acompañante (imagínate el \"que guapo está Hugh Jackman!\" a dos butacas de distancia XD) y mucho menos dedicarse a otras actividades, se van a poder compartir las palomitas? O me van a hacer comprar una por cabeza, con eso de no compartir alimentos?
RESPUESTA DEL AUTOR: De hecho no les conviene, por eso al principio de todo este asunto decidieron cerrar sin tanto problema (a la larga les salía más caro abrir). Hasta donde se por amigos que ya fueron ayer en la noche al cine, ni están tan llenas las salas y tampoco hay nadie que te impida sentarte donde quieras, yo creo que ese tema de la separación nos lo pasaremos por el arco del triunfo y los complejos cinematográficos se harán de la vista gorda.
¿Cómo que si "te van a hacer comprar unas palomitas por cabeza"??, no las compres tu, que te las compre tu novio!!...(jaja)
Saludos!
Enviado por Verónica - 08-mayo-2009 a las 16:06
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Pues soy sincero y al cine siempre he ido con la consigna de ver cine, claro que un besito de vez en cuando, una carica de vez en poco, digo, hay lugares mucho mas interesantes como en el carro una cuadra antes de la casa de la novia. Estoy de acuerdo que la medida de higiene es una exageración pero bueno, espero que valga la pena.
Ahora si no se ni que hay en el cine, a ver que me encuentro en el fin de semana, si estrenaron Wolverine? Cuando estrenan Star Trek (me da curiosidad)
Un saludo
PD: Tus dos recomendaciones esta vez si que no me llaman nada, ni tantito, peor aun con los espectaculares de Purgatorio.
RESPUESTA DEL AUTOR: Wolverine hasta donde sé la mandan hasta el fin que entra. Star Trek aún no tengo fecha confirmada. Más que recomendaciones es lo mejorcito de lo que se estrenó ayer. También se estrenó W, la cinta de Olvier Stone sobre George W. Bush. No la he visto pero suena bien, les cuento el fin que entra.
Sobre lo del fajecín en el cine.... la neta es que yo no lo he aplicado mucho, eso era en la secun, jaja.
No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.
Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?
En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.
Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.
Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.