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De las vacas locas a las pandemias de la información
08-mayo-2009
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POR: Gerson R. Hernández Mecalco, académico de la FCPyS-UNAM
http://robinsonespoliticaycomunicacion.blogspot.com

"Lo llamaremos gripe mexicana, no lo llamaremos gripe porcina": Yakov Litzman, Viceministro de Sanidad de Israel, (Europa Press, Jerusalén, 27Ab09).

Parafraseando al estimado Ignacio Ramonet en esta coyuntura pandémica; esta pasando “con la información, lo que ha pasado con la alimentación”. En La Tiranía de la Comunicación (Madrid, Debate, 1998) el director de Le Monde Diplomatique (edición española) nos recuerda históricamente que durante mucho tiempo la alimentación fue muy escasa -y en muchos lugares del mundo desafortunadamente lo sigue siendo-; sin embargo:

Gracias a la revolución agrícola, la superproducción permitió, en los países europeos, producir abundancia de alimentación, nos dimos cuenta de que muchos de los alimentos que consumimos estaban contaminados, envenenados por pesticidas, mal elaborados, y así causan enfermedades, producen cáncer, producen toda clase de problemas de salud y pueden hasta causar la muerte, como la peste de las vacas locas. Antes podíamos morir de hambre, pero hoy podemos morir por comer alimentos contaminados.

Hoy en día con la información ocurren cosas parecidas. No al grado que cita el francés: “Empédocles decía que el mundo estaba hecho de la combinación de cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego. Pues hoy podemos decir que la información es tan abundante que constituye un quinto elemento”. Sin embargo considero que el hecho de que haya mucha información; no es sinónimo de que estemos informados.

Antes nos quejábamos de que no había suficiente información, sin embargo hoy en día no podemos tener la certidumbre de que la encontrada en la “googlelización” son datos que se puedan corroborar. Hoy nos podemos morir de comer carne de vaca, como también indigestarnos de tanta información. Jap. ¿Qué pasa con la información en los tiempos de influenza?, ¿Acaso los emisores de la información en esta coyuntura sin ser portadores del virus A H1 N1, manifiestan fiebres de más de 39 grados de sensacionalismo en los telenoticiarios?, y peor aún ¿Los efectos de los mensajes influenciados están provocando dolores de cabeza que se traducen en desinformación? Pues veamos algunas de estas aristas:

El País

Desde mi punto de vista el periódico español El País, esta contribuyendo a no comer carne de vaca en tiempos de la influenza informativa. Hasta el momento he captado dos documentos que corroboran el interés de informar. Sin embargo no todo es pan de canela sobre hojuelas; ya que también han caído en el racismo informativo.

Jueves 30 de Abril

El periodista Pablo Ordaz entrevista a Miguel Ángel Lezana, director general del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud en México. El encuentro corrobora dos cosas: Los cubre bocas sirven para camuflajear barros y segunda, también para cubrir otras imperfecciones, ya ”que las mascarillas permiten fácilmente el paso de las partículas, además es muy poco viable que el virus pueda transmitirse por el aire sin estar en contacto con ninguna superficie”.

- Insiste el camarada reportero: ¿Por qué han repartido millones de mascarillas?

R. “Bueno, es más una demanda de la población. La gente se siente más segura llevándolas, más tranquila, y no les hace ningún daño”. Jap. Populismo médico y mediático. ¡Que barbaridad, pobre muchacho!

Lunes, 04 de Mayo

En esta ocasión el periodista Emilio de Benito entrevistó, en Ginebra, a la dama de hierro de la salud en tiempos de influenza: Margaret Chan -nombre analógico a la otrora dama de hierro, Margaret Tacher- Directora general, desde hace tres años, de la Organización Mundial de la Salud (OMS),con una experiencia de más de tres décadas en temas de la misma índole.

Para un desorientador de las nuevas generaciones es importante analizar algunas de las respuestas de la responsable de dirigir la estrategia en contra del virus A H1 N1.

El reportero pregunta: “Suiza ha confirmado ya un caso de gripe A H1 N1 en humanos. Algunas personas en el aeropuerto usaban mascarillas esta mañana, pero no he visto a ninguna que las lleve en la sede de la OMS. ¿Ha dado alguna orden al respecto?”

R. “No, en absoluto. Las mascarillas son útiles en unos casos, e innecesarias en otros. Por ejemplo, si a alguien le moquea la nariz o tiene tos, es bueno, y hasta ético, que lleve. Cuando se visitan hospitales, o alguien de tu familia está enfermo, usar mascarilla puede ser muy adecuado. Pero en otras circunstancias, no hacen falta. No quiero enviar un mensaje de que usar mascarillas es inadecuado. Los individuos deben ser capaces de tomar la mejor decisión”.

Espero que el caballero Miguel Ángel Lezana haya leído la respuesta de la funcionaria, y recuerde su declaración de que los cubre bocas son ”una demanda de la población”. Jap.

Continúa el encuentro de inteligencias. Emilio de Benito cuestiona: “Hay críticos que dicen que la OMS, los Gobiernos e incluso los medios de comunicación han sobreactuado en esta crisis. Que se está exagerando lo que, de momento, no es más que una gripe. Nueva, pero perteneciente a una familia de virus con la que los humanos han convivido durante casi 3.000 años”.

R. Eso es comprensible. Siempre que hay un brote de una nueva enfermedad hay dos grupos de comentarios. Unos dicen que se está haciendo muy poco y muy tarde. Y otras personas dicen que se está exagerando. ¿Y usted, qué opina?, insiste el comunicador.

R. Hemos aprendido del Síndrome Agudo Respiratorio Grave (SARS), también llamado al principio neumonía asiática en 2003 y del H5N1 [que causa la gripe aviar] en los últimos años, que ambos son amenazas para la gente… cada nueva enfermedad debe ser tratada con energía y que nunca debemos darle cancha. Porque es verdad que en este momento, este virus está siendo leve en la mayoría de los países, pero todavía no hemos visto todo el espectro de la enfermedad. Cuando sólo tenemos unos pocos casos, no podemos decir qué dirección va a tomar… Si tomamos la pandemia de 1918, empezó también como una enfermedad muy leve, y tuvo un periodo de calma en el que parecía que se había retirado. Pero volvió y causó millones de muertos y enfermos. Y esto es algo que quiero destacar: los virus de la gripe son muy impredecibles, muy tramposos. No debemos confiarnos.

La fase seis

Ante la pregunta de que qué quiere decir estar en el llamado “nivel 6”, la funcionaria argumenta: “Mucha gente tiene muchas ideas equivocadas... Muchos creen que entonces habrá muchísimos enfermos y que todos morirán, y que todos los países estarán afectados. Y eso no es así, porque la característica de esta enfermedad es que va por oleadas. La fase 6 no quiere decir que todos los países se afectarán a la vez, ni que todas las personas enfermarán y morirán. Ni siquiera en los países que tengan brotes todas las personas se infectarán. Así que no debemos transmitir mensajes erróneos que causen miedo, preocupación o ansiedad. No debemos interferir de manera innecesaria en la vida de la gente”.

En otras palabras no se debe desinformar acerca de la casi llegada de los cuatro jinetes de la apocalipsis o de parafrasear la crónica del florentino Durante Dante Alighieri en el reino de Hades. “El estado pandémico es una advertencia, una señal a todas las autoridades sanitarias del mundo para que inicien actuaciones, aumenten la vigilancia y tomen medidas para proteger a su población. El nivel 6 no quiere decir, en absoluto, que nos acercamos al fin del mundo. Es importante aclarar esto, porque si no, cuando anunciemos el nivel 6, causaremos un pánico innecesario”.

Alerta sanitaria. Preguntas de los lectores

En la sección de la voz del lector del rotativo europeo se pregunta: ¿Es ilógico tanto control?, refiriéndose a la influenza, advirtiendo: “Las dudas ya escapan de lo estrictamente sanitario. Los lectores de ELPAÍS.com buscan otros enfoques. Señal de que no lo tienen todo claro”. Lo que queda claro es el racismo: Veamos:

Antonio. Esto me parece de risa, por una gripe común estacional, se paraliza un país, se arruina su economía, se somete a sus ciudadanos a controles ilógicos, se ponen en marcha protocolos absurdos, se llenan páginas en los periódicos.

La respuesta es: - Sólo un matiz: no se trata de "una gripe común estacional". La gripe estacional de este año estaba formada por un virus H1N1 Brisbane (lógicamente, el nombre da una pista de dónde se aisló por primera vez), un H3N2 Brisbane y un virus tipo B Florida, según los Centros de Control de Enfermedades de Atlanta. Este virus H1N1 es diferente (no sé si lo acabarán llamando Mexicano o algo así) y nunca visto hasta ahora. Lo malo que puede tener, sobre todo ahora que llega el invierno al hemisferio Sur, es que se va a añadir a los virus que ya se preveían…

Espero que no se le dé la patente a nuestro país, y sugiero también que los excelentes documentos que han registrado sus páginas; no se infecten del virus de las vacas locas; y que si ya lo está, recuerden que hasta donde sé no hay vacuna alguna contra el racismo.

Zarpado hacía la razón

Es “harto” singular que algunos anuncios de la Secretaría de Salud que salieron este fin de semana seguían llamando “porcino” al virus citado. A pesar de que el propio titular de Salud, José Ángel Córdova, pidió no llamarlo así. (Bajo Reserva, El Universal, 04My09).

También es “harto” singular que: “El presupuesto federal orientado a la vigilancia epidemiológica en México ha experimentado una merma significativa de casi 15 por ciento, al menos en los últimos 2 (sic) años… Un análisis de los presupuestos 2008 y 2009 de la Secretaría de Salud mostró una reducción de 180 millones de pesos a los gastos del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades. Por si fuera poco, este año la dependencia gastará 400 millones de pesos en llaveros y tazas con el logotipo del Seguro Popular, poco más de la mitad de lo que recibirá el Instituto de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas y que será de 659 millones de pesos” (El Financiero, 04My09).

Gestemos la vacuna contra los 39 grados de sensacionalismo, la fiebre de la desinformación, y los síntomas racistas. La fórmula es informarnos a través de las redes sociales. El Estado somos nosotros. Solamente así vacunaremos a las pandemias de la información.

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