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Es posible que para muchos resulte una pregunta ociosa.
Lo cierto es que llama la atención que ninguna de las editorialistas, columnistas, opinadoras, comentaristas y hasta reporteras que algo han dicho sobre la epidemia o pandemia de influenza humana, haya dicho algo sobre uno de los fenómenos resultantes; el mayor número de mujeres fallecidas.
Bueno, en rigor en realidad sí se ha dicho algo. Resulta que durante la conferencia de prensa que por la noche del domingo 3 de mayo ofreció el secretario de Salud, una reportera le formuló la pregunta.
Se había informado que hasta la noche de ese día, el número de mexicanos muertos por la influenza humana había sido de 22, de los cuales 15 eran mujeres y sólo siete hombres. Es decir, una proporción cercana al dos a uno.
La respuesta del doctor José Ángel Córdova resultó no sólo acertada e intrigante, sino que detonó el tema de hoy.
Palabras más, palabras menos, el secretario de Salud del gobierno federal dijo que no existía un estudio sobre el fenómeno, pero aventuró la hipótesis de que la estadística de mujeres fallecidas a causa de la influenza, podía ser una muestra más de la inequidad de género.
¿Qué..?
En efecto, un vistazo rápido a la situación que viven las mujeres mexicanas en torno a la posibilidad de acceder a la seguridad social, muestra que se encuentran en seria desventaja.
Pero además, por razones culturales o de abierto sometimiento --porque pueden ser desde la adorable mujer de la casa, la jefa de familia, la madre abnegada, hasta la abuelita adorable, pero no tienen derechos plenos--, en el México real las mujeres no tienen derecho a enfermar.
¿Por qué?
Porque la voz popular dicta que si la jefa de la casa está enferma o indispuesta, nadie más puede hacer frente a las labores domésticas.
El problema parece aún más grave cuando las propias mujeres han asumido el papel de heroínas capaces de resistir los más grandes sacrificios por su familia.
Hoy se conoce que una de las causas de que en México si se hayan producido muertes a causa de la epidemia de gripe, es porque los ciudadanos no acuden de inmediato al médico ante los primeros síntomas de gripe.
Y se sabe que no acuden, porque desconfían de un sistema de salud pública que además de estar saturado es muy deficiente.
¿Para qué acudir al sistema de salud pública, si los doctores dan la misma medicina que las abuelitas recetan?
Bueno, si esa situación es responsable de que en México sí se produzcan muertes por una gripe, ¿Qué pasará en el caso de las mujeres?
La respuesta parece de sentido común.
Es decir, si los ciudadanos en general no van al médico ante una gripe, las mujeres menos, porque tienen no sólo dos o tres jornadas de trabajo, sino la responsabilidad de la prole.
Dice la voz popular que las mujeres de la casa “no se pueden enfermar”. Pero claro, si se pueden morir.
¿Tu qué crees?
Recuerda que la tuya es LA OTRA OPINIÓN.
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