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Cuando no estoy de viaje normalmente mantengo mi BlackBerry® con la recepción de datos deshabilitada (para no recibir correos), esto lo aprendí después de que el estridente aparato me mantuviera despierto en altas horas de la noche hasta hace unos años con su repiqueteo constantes. Curiosamente cada vez que sale al mercado algún nuevo juguete tecnológico que promete hacernos más productivos, nuestra manera incorrecta de usarlo nos vuelve, en realidad, más improductivos, confundiendo productividad con trabajo, que son dos cosas completamente diferentes y hemos reducido al absurdo los logros en derecho laboral de hace 60 años con "hago sólo lo que me dicen" o "trabajo 14 horas al día para poder sacar los pendientes".
La semana pasada estaba de viaje y por lo tanto tenía activada la recepción de correos del ya mencionado aparato, y mientras leía un poco antes de dormirme a las 23:20 comenzó a "vibrar" (correo entrando), lo leí:
"Marcelo, que tal, que gusto en saludarte.
Agradezco tu apoyo a nuestra llamada del día de hoy, como sabes estamos trabajando para presentarles una recomendación para el proyecto (...).
Nos gustaría tener una reunión contigo de tal manera que validemos nuestra recomendación, y acotar que sea lo que Uds. requieren, (...).
Indícame tu disponibilidad y genero la cita.
Gracias por tu apoyo y saludos.".
Mi respuesta:
"Hola, no deberías estar trabajando a esta hora, no se rinde bien. Pero ya que estamos... Se me complica mucho toda la semana que viene por el proyecto (...)"
Saludos
Marcelo.".
Replica:
"...en este tipo de trabajo no nos queda de otra Marcelo (...)".
¿Realmente no nos queda de otra que trabajar de 7:59 a 23:59? Si, hay otras alternativas, el mundo industrial desarrollado lo ha demostrado, se puede trabajar las horas justas para ser productivo y cumplir con los objetivos.
La razón por la cual hace poco más de 60 años se fijó la jornada laboral en ocho horas no fue por capricho de dividir el día en tres partes, sino porque después de mucho análisis se determinó que el cerebro humano hacía su mejor trabajo dentro de éste esquema, y era de importancia vital tener horas adicionales de "luz" para el desarrollo profesional y personal del individuo bajo la premisa de que una persona "completa" es más productiva, cumple con los objetivos y por lo tanto es más rentable. Un verdadero fundamento y sustento práctico que en casi toda Latinoamérica obviamos.
Y en verdad que funciona, he visto como el desarrollo de las personas (incluyéndome) aumenta exponencialmente cuando decide aplicar esta división horaria en su vida, pero claro que las horas adicionales deben usarse para el desarrollo, estudiar, leer, actividades culturales, pasar tiempo con la familia, entre otras cosas; seguramente no funcionará si llegas a tu casa a las cuatro de la tarde y te tiras en el sofá a ver la televisión.
A mayor jornada laboral, menor productividad.
Al contrario de la percepción generalizada en nuestra cultural de que mientras más tiempo trabajamos más productivos somos por la creencia de que nos "esforzamos más" (ver Cultura del Esfuerzo) las estadísticas dicen lo contrario. Europa aumentó su productividad cinco veces el siglo pasado mientras que redujo su jornada laboral cerca del 25 por ciento en el mismo período.
Siguiendo el caso Europeo, Polonia tiene la jornada laboral más prolongada de Europa (40,1 horas por semana y, al mismo tiempo, la menor producción por hora <<19 dólares>>). España es el tercer país que menos rendimiento obtiene por cada hora trabajada: de cada una de las 38,3 horas por semana se obtiene un valor de 33,7 dólares.
Los tres países con jornadas medias más breves (Holanda, Alemania y Bélgica) tienen la mayor productividad por hora. Finalmente, comparando la productividad promedio por hora trabajada, Bélgica (con la menor jornada laboral europea) es 54% más productiva que España y casi el triple que la de Polonia. (Fuente: EUROINDICE LABORAL IESE-ADECCO)
México con una semana laboral (estadística) de 57 horas tiene una productividad por hora de 13.7 dólares, ubicando al país en el último lugar en los países de la OCDE en materia de productividad laboral. (Fuente: Comparaciones internacionales de niveles de productividad laboral de la OCDE).
Mejorando nuestra productividad.
La primer reacción al ver estas estadísticas es, como a menudo, responsabilizar a alguien más, en éste caso el culpable podría ser la empresa hambrienta de horas y esfuerzo de sus empleados, pero como "cuando hay que hablar de dos, es mejor comenzar por uno mismo", entonces dejemos por un momento de lado lo que tendría que hacer el Gobierno como ente regulador y lo que tendrían que hacer los empresarios (ser más inteligentes) y hablemos de lo que deberíamos hacer nosotros.
En México se pierde el 27% del tiempo laboral en actividades improductivas: las "crisis" y "emergencias" (42%), conversaciones casuales (39%) y visitas o llamadas telefónicas innecesarias (35%), (Fuente: Microsoft Office Personal Productivity Challenge).
Lo más paradójico es que normalmente las "crisis" y las "emergencias" son ocasionadas por perder el tiempo y no resolver las cosas importantes. De acuerdo a un estudio que yo mismo realicé dentro de una empresa midiendo la productividad del uso de las aplicaciones tecnológicas en esa organización, encontré departamentos completos que perdían cerca del 50% de su tiempo en actividades no propias de su trabajo.
Las estadísticas, la experiencia propia y los resultados son contundentes; podríamos trabajar entre un 20 y un 50 por ciento menos horas al día siendo eficientes, y usar el tiempo "libre" en nuestro desarrollo, pero está en nosotros comenzar con el cambio, no en los demás.
Les dejo algunas ideas para evitar perder el tiempo:
1. Lleva un registro durante dos semanas con relación al tiempo que invertiste en atender cosas "urgentes". Verás cuanto tiempo estarías pudiendo invertir en tu desarrollo.
2. Procura no "soñar despierto" en el trabajo y oblígate a concentrarte.
3. No uses las aplicaciones tecnológicas en cosas que no son laborales como por ejemplo enviar y leer cadenas de correos, jugar juegos de video, ver páginas web "recreativas", etc.
4. Agrupa tus tareas, no estés leyendo cada correo electrónico que te llegue, reserva dos o tres espacios de quince minutos en el día para esa actividad, nada importante ni urgente se resuelve por correo electrónico, si no lo contestas te van a llamar. Para esto implementé una medida en una ocasión, corrí la voz avisando a toda la empresa que no contestaría ningún correo que solicite una acción de manera urgente o que sea crítica para la organización. Después de no contestar los primeros dejaron de llegar las "urgencias".
5. Has vida social en el trabajo sólo la necesaria para crear una red de contactos sana, las charlas extensas en el café son destructivas para la productividad. Como vimos antes esta es una de las principales razones por las cuales la gente se lleva el trabajo a casa o se queda hasta altas horas de la noche en la oficina.
6. Prepárate para las juntas, si las organizas tú, entonces desarrolla siempre una "orden del día" y síguela paso a paso, si estarás como participante entonces pregunta cuál será la "orden del día" y lleva toda la información que creas necesaria.
7. Cuando tengas que mandar información rutinaria, entonces si usa el correo, esto te evitará conversaciones telefónicas innecesarias.
8. Sé puntual.
9. Todos los días has una lista de "cosas por hacer" y establece tu agenda diaria, con la práctica podrás desarrollar la capacidad mental necesaria para no anotarlas y te ahorrarás aún más tiempo.
10. Aprende a decir que NO, a tus superiores, a tus colaboradores, a tus proveedores y hasta a tus clientes, las horas son físicas y nadie tiene la capacidad de "estirarlas", cuando sabes que el tiempo no alcanzará entonces no te comprometas por "cumplir". El cerebro se "alimenta" de glucosa la cual va disminuyendo en el transcurso del día, se estima que la capacidad de concentración se va deteriorando después de los 50 minutos de estar realizando alguna actividad intelectual (es bueno comerse un dulce cada tanto), después de 10 horas de trabajo cerca del 50 por ciento de tu capacidad cerebral estará reducida y las probabilidades de cometer un error en lo que estés haciendo será del 90 por ciento.
La necesidad de trabajar más horas de las recomendadas siempre existirá ocasionalmente por algún proyecto que entró en crisis, por alguna disposición no planeada, o por cualquier otra razón justificable, esos son los momentos en los que no puedes decir "yo trabajo mis ocho horas y me voy", a casos extraordinarios respuestas y compromisos extraordinarios, pero no debe ser una constante en tu vida profesional.
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