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La semana pasada estuve de viaje de trabajo en una ciudad que tiene más de seis millones de habitantes; iba en un taxi, de estos que parecen autos privados, con el chofer de confianza que siempre contacto cuando voy a esa ciudad, me dirigía a una cita, temprano por la mañana, como cualquier ciudad grande tenía un tráfico abundante.
En un momento, nos paramos en una esquina esperando el paso del semáforo, miré a la derecha y sobre la banqueta en la puerta de un conocido Café estaba parada una antigua colega, quien en algún momento fue mi colaboradora de mayor confianza y respeto, que por situaciones de la vida laboral (de su vida) se convirtió en un caso práctico de cómo No manejar las Relaciones Profesionales. Por razones de privacidad, reservaré su nombre y le diremos R.R.G.
Hace ya unos cuantos años estaba trabajando en algunos proyectos independientes y consideré importante para mi desarrollo profesional incursionar en el sector académico, por lo cual estuve buscando algunas opciones y finalmente se dio la oportunidad en una Universidad pública. Requerían un profesor para algunas asignaturas técnicas y de gestión, mi perfil coincidía. Me presenté a una entrevista y daba la casualidad que el Director Académico, Adrián Flores, ahora un gran amigo, estaba haciendo una especialidad en Japón por lo que R.R.G me recibió. La primera impresión fue buena, de una persona profesional, con experiencia, que sabía lo que hacía, comprometida. Finalmente fui contratado y pude constatar que mi impresión no había sido errónea.
Pasaron los años, fuimos buenos compañeros; R.R.G trabajaba de planta y yo daba clases específicas, pero aún así por mi involucramiento con la Universidad hicimos algunos proyectos juntos. Pasaron años, me invitaron a trabajar en una Firma de consultoría donde ya había laborado tiempo atrás (pero cuando decidí salirme lo hice sanamente). Por esto tuve que dejar momentáneamente el sector académico. Pasaron otro tantos años, en ese momento estaba buscando una persona para cubrir un puesto de Jefe de Proyectos de un área muy específica, llevaba como un mes y no encontraba a nadie. En esos días viajé a Chile, de regreso, mientras esperaba mi vuelo, abrí mi correo electrónico y tenía uno de R.R.G, que decía así:
"Hola Marcelo ¿cómo estás? Sabes, estoy buscando nuevos horizontes... quiero volver al sector privado, me urge regresar!!!! ¿No conoces de alguna oportunidad laboral para mi perfil???? De antemano gracias,
Si sabes de algo te lo agradeceré mucho, que estés muy bien.
Saludos, R.R.G"
La solución a mi problema, R.R.G era una experta técnica en el área que buscaba, tenía experiencia de gestión de personal y de proyectos. Ahí mismo agarré mi celular y le hablé a Adrian Flores y le comenté que tenía la intensión de contratarla, me dijo, "Sí, R.R.G me ha dicho en varias ocasiones su intención de buscar oportunidades en la industria privada, pero últimamente ha tenido roces serios con muchos maestros, incluso conmigo, tu sabes que es muy buena trabajando, pero su actitud ha cambiado, es tu decisión, yo cumplo con comentarte al respecto". Pensé, "bueno después de siete años de trabajar con la misma gente es evidente que llegas a un momento de desgaste que vuelve complicada las relaciones" y decidí contratarla.
Fue a la Firma, pasó por los exámenes de rigor de Recursos Humanos. Todo en orden, comenzó a trabajar. Al día siguiente de su ingreso me hablo Adrián: "Marcelo, R.R.G demandó a la Universidad, dijo que la despedimos, y que yo (por él) la acosaba laboralmente". Mi sorpresa fue bastante grande e igualmente ella misma me había dicho que renunció, pero decidí no tocar ese tema con R.R.G, yo estaba seguro que Adrián no la había acosado; desde que salí de la Universidad desarrollamos una amistad bastante importante y lo conocía bien, por lo mismo no podía mezclar mi relación personal con Adrián con mi relación profesional con R.R.G, pero se me prendió un foco de alerta y empecé a cuidar más de cerca las actitudes de mi nueva colaboradora.
Con todo, de ahí en más las cosas parecían funcionar bien, estaba dando resultados como yo esperaba, habíamos desarrollado un plan de carrera para ella, sería mi reemplazo a la hora que yo cambiara de puesto en la Firma o decidiera salirme de esta, el plan incluía mandarla a estudiar "gestión de cambios" a Londres, pero nunca se enteró, no nos dio tiempo, R.R.G tenía cinco meses en la empresa. Un día sin más me llamó el socio mayoritario de la Firma "Marcelo, R.R.G vino a pedirme un aumento, no solamente no respetó el proceso para esto, sino que además quiso negociar con bolsillo ajeno, tu sabes cómo me molestan estas cosas, no creo que sea la forma ni el momento, le dije que vaya a hablar contigo, pero al menos que tú me lo pidas explícitamente y me des muy buenas razones no pienso autorizarlo".
Hablé con R.R.G, me dio mil excusas sin sustento para haber hecho lo que hizo, finalmente le comenté que por ahora no se le daría el aumento, obviamente no le gustó. A la semana siguiente presentó su renuncia condicionada, "si no me dan lo que "necesito" tengo una oferta de trabajo que lo cubre", mi respuesta: "¿Cuándo te vas?", no se lo esperaba pero me contestó: "en 15 días".
Recursos Humanos habló con ella para arreglar su salida. Una semana después me dijo que mejor se quedaba en la empresa, le comenté que vería el tema con Recursos Humanos. Nos reunimos con el Gerente de RRHH, el Director de Administrativo y el Director de Consultoría, llegamos al acuerdo de que no podría seguir en la Firma. Se lo comuniqué a R.R.G, recuerdo que estaba desorientada, no sé si alguien la habrá mal asesorado de cómo manejar las Relaciones Profesionales en una organización o si era su falta de experiencia en el sector privado. Como la renuncia no fue formal, la empresa decidió pagarle liquidación conforme a la Ley, aunque no correspondía, pero conociendo los antecedentes se prefirió evitar disgustos posteriores.
R.R.G echó por la borda siete años de experiencia en el sector educativo, nunca más podría dar como referencia a la Universidad, también echó por la borda una oportunidad única en el sector privado en una de las Firmas de consultoría más prestigiosas del sector, dejó pasar la oportunidad de llevar adelante su desarrollo profesional, dejó de ganar un sueldo cincuenta por cierto superior al que ganaba anteriormente, quedó desempleada (temporalmente) y arruinó dos Relaciones Profesionales, la de Adrián, que hoy sigue trabajando en el Gobierno pero con un puesto de influencia política a nivel estatal y la mía.
R.R.G. es una persona sumamente capaz desde el punto de vista técnico/gestión, pero su capacidad para manejar las Relaciones Profesionales fue nefasta, increíblemente su actitud hoy sigue siendo de víctima, no sólo arruinó las cosas desde el punto de vista profesional también lo llevó a lo personal:
Bajé la ventanilla del taxi, me asomé para saludarla, me miró, cruzó los brazos, hizo gesto de desprecio y volteó la cara.
Sin duda, los compadrazgos y los amiguismos no son los caminos apropiados, pero desarrollar relaciones a largo plazo es fundamental para el desarrollo profesional. Las Relaciones Profesionales se deben sustentar en el respeto mutuo, la comunicación la honestidad, la congruencia y a diferencia de las personales dejando los sentimentalismos de lado. En nuestras carreras, siempre volveremos a cruzarnos las caras y necesitaremos de algunas referencias, si yo me encontré a R.R.G. en una ciudad de seis millones, imagínense en el reducido sector profesional.
¿Cuáles fueron desde tu punto de vista los errores de R.R.G?, ¿qué hubieras hecho en su lugar?, ¿qué hubieras hecho en mi lugar?, ¿cómo desarrollas tus Relaciones Profesionales?
El Modismo: Bolsillo Ajeno: Jerga que expresa el clásico: "una persona con mi perfil en otra empresa gana más" o "tengo una mejor oferta de trabajo" (el problema no es la oferta sino negociar con ella).
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