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Ahora que tanto se habla de Barack Obama y su equipo de colaboradores vale la pena recordar a algunos de nuestros candidatos, diversos recursos que empleó el ahora presidente en su camino hacia la Casa Blanca. Conciente de que el tema da y dará para muchos libros, aquí comparto sólo cuatro elementos que conviene reflexionar.
Los políticos son seres humanos. ¿Se imaginan estar en la fila de la verificación del automóvil y ver detrás a un Secretario de Estado, un coordinador de una bancada del Congreso o al presidente de un partido político? Es posible que alguno lo haga, sin embargo, la imagen que tenemos de los políticos, no sólo en México, es la de una élite que vive en un mundo distinto al nuestro (usualmente más cómodo), cuyas preocupaciones no pasan por las de los ciudadanos de a pie.
En refutar esa imagen es que se inscriben los actos de propaganda de Obama, antes, durante y después de la campaña. Sólo para ilustrar retomo algunos gestos que ya he comentado antes en mi blog personal, y que pintan a un Obama mortal. Así se le ha visto tomando una cerveza en un estadio de basketball, cargando su maleta o defendiendo a su blackberry del Servicio Secreto que pretendía quitársela por razones de seguridad. La imagen se construye en lo cotidiano y cada una de esas pinceladas construye una personalidad en términos de percepción.
La política es personal. Obama ha llevado a su máxima utilidad los nuevos medios de comunicación – redes sociales tipo Facebook, Twitter, blogs – de tal forma que los medios tradicionales pierden relevancia al ver diluido su papel de mediadores. Las entrevistas en radio o televisión son importantes pero no determinantes cuando existe un canal en youtube que permite enviar mensajes de manera directa; los analistas siempre serán (espero) importantes, pero hay que aprovechar que vía SMS se pueden enviar mensajes a los simpatizantes sin pasar por los líderes de opinión. En la más reciente aplicación de este modelo, leo que Obama –ya Presidente -está recibiendo preguntas vía internet que responderá justo el día de hoy, haciendo así a un lado al rol del periodista tradicional.
La política es horizontal y viral. El esquema de un político arropado por un comité central que administra toda la campaña y controla los mensajes, está cada día más alejado. Conforme la sociedad hace suyos los nuevos medios – como este blog – el discurso deja de ser unidireccional para convertirse en un diálogo. Ello implica, por un lado, renunciar a la idea de imponer los temas de la campaña para abrir espacios a que sean los propios ciudadanos los que incidan en la discusión. Del mismo modo, encontrar los botones que provocan la participación es la mejor vía para que los ciudadanos hagan suya la causa y se conviertan en promotores del proyecto.
La política es trascendencia. Y finalmente, el punto más importante de todos y que hace que todos los anteriores sean posibles y relevantes: la política debe tratar de cosas que importen. En un mundo en el decir que algo se politizó es sinónimo de que se ha echado a perder, lo político está de vuelta. Es lógico: en medio de una crisis, con el desempleo creciente y fenómenos globales como el cambio climático, las personas necesitamos sentir que podemos incidir en nuestro destino. Por eso, la idea de hacerse cargo de los asuntos públicos (y su repercusión en nuestra vida) tiene todo para funcionar. Obama ganó porque llamaba a parar una guerra, salvar al planeta y recuperar la esperanza. Lo de hoy no es sólo prometer que se taparán los baches, sino convencer de que realmente se puede vivir mejor.
Habrá quien diga que eso está bien para Estados Unidos, que en México no hay la penetración de los nuevos medios y que no funcionará porque tenemos otra cultura política; cierto, tan cierto como que México no es una isla aislada sino un campo influenciado permanentemente por lo que pasa en el resto del mundo y en especial por nuestros vecinos. Tarde o temprano, la manera de hacer campaña en México se verá influenciada por el fenómeno Obama. La pregunta es quién o qué partido aprenderá primero la lección
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