Hace justamente un año, en algún otro medio, dábamos cuenta de cuán gris había sido la edición 2008 de la entrega del premio Oscar. Aquello de plano se convirtió en un evento aburridísimo donde incluso los ganadores recogían su premio con desgano (los hermanos Coen agradecían su Oscar con un parco ‘Thank you!’).
La semana pasada comentamos cuan enojosas pueden ser esas ceremonias, ya dejen ustedes por lo aburridas, sino por la miopía crónica que padecen los miembros de la Academia al seleccionar a los ganadores. “Los premios Oscar son como un accidente en el periférico…sabes que no deberías detenerte a ver, pero inevitablemente lo haces”.
El domingo pasado la Academia me hizo tragarme mis palabras.
La Academia finalmente se dio cuenta del pantano en el que su evento más importante se encontraba y lo rescató del marasmo. Lo que presenciamos por televisión el domingo pasado fue sin duda la mejor entrega del premio Oscar en décadas. La entrega pasó de ser un evento que se pretendía solemne (aunque con ciertos tintes de humor) para convertirse en una auténtica celebración al cine.
En una ceremonia más personal, más cercana a una fiesta (los nominados estaban más cerca del escenario que entregas anteriores), el cambio más notorio fue el de la mecánica para anunciar nominados y ganador. Cinco ganadoras como actriz de reparto en años anteriores (Anjelica Huston, Tilda Swinton, Goldie Hawn, Eva Marie Saint y Woopy Goldberg) suben al escenario, cada una se dirige hacia una de las nominadas para felicitarlas y reconocer el trabajo que las llevó hasta la nominación.
En algunos casos con más gracia que con otros, los discursos de alabanza por parte de las actrices hacia sus compañeras no hacían sino emocionar al público y a las nominadas. Aquella frase de “El premio es la nominación misma” adquiría validez. Era como si los dioses (diosas) del Olimpo bajaran a llevarse a sólo una de ellas (ellos). La primera afortunada fue Penélope Cruz, quien agradeció en inglés y en español por su premio.
Mención aparte merece el rubro de actor de reparto, donde fue Kevin Kline el encargado de hablar sobre el trabajo del finado Heath Ledger reconociéndole una actuación “amenazante y diabólica” por su papel de The Joker en la cinta “The Dark Knight”. El premio fue recibido por la familia de Ledger en uno de los momentos más memorables y más justos de la noche.
Pero vendrían más lágrimas. Las presentadoras del Oscar a mejor actriz la mismísima Sophia Loren -a pesar de tener dificultades para leer en el teleprompter- le habló de tu a ese monstruo llamado Meryl Streep. “tu nombre es sinónimo de excelencia… de ahí tus quince nominaciones al Oscar…admiramos a la asombrosa Meryl Streep”. Pero la más emotiva de todas, la que no dijo su discurso desde el teleprompter sino desde el corazón, fue Marion Cotillard. La ganadora del año pasado por “La Môme” (Mi vida en rosa) se dirigió a Kate Winslet casi llorando y agradeciendo su actuación: “a cada nuevo papel continúas empujando las barreras de lo que es posible en la actuación… …¡gracias!”. La misma Cotillard fue la encargada de anunciar que finalmente el Oscar era para Winslet.
De igual forma con los Actores. El mismísimo Robert De Niro le dice a Sean Penn: ‘¿Como hiciste para obtener todos esos papeles donde le hacías de heterosexual? (en referencia a su papel de político gay en ‘Milk’). Ben Kingsley, imposible pensar en alguien más apropiado para dirigirse a Mickey Rourke, el favorito de la noche. “Estás de vuelta, en el ring y en la vida […] nuestro campeón Mickey Rourke”.
La sorpresa. Contra todos los pronósticos, el premio fue para Sean Penn, quien en su discurso de aceptación se congratuló con los norteamericanos por haber seguido en las pasadas elecciones el camino de “los derechos e igualdad para todos” al elegir “a un caballero como presidente” Como buen ganador, Penn se refirió a Mickey Rourke diciendo: “Mickey Rourke se levanta de nuevo, y el es mi hermano”.
“Slumdog Millionaire” (‘Quisiera ser millonario”) es la ganadora absoluta de la noche. El elenco completo (prácticamente todos de origen hindú) están en la fiesta, son perseguidos en la alfombra roja, los niños de la película no dejan de ser fotografiados y ellos se ven felices aunque no entiendan nada de lo que les preguntan (algunos no hablan inglés), los propios invitados en la alfombra roja, actores y actrices se detienen a saludarlos, les piden autógrafos. Los tabloides de chismes no dejan en paz a la pareja de la cinta (Freida Pinto y Dev Patel) para preguntar incesantemente sobre los rumores de que son novios. Patel revira y pregunta a los reporteros “¿Acaso no hay cosas más interesantes el día de hoy?”, sin embargo nunca pierde la sonrisa.
A cada premio que va ganando Slumdog (mejor edición, mejor canción, mejor sonido…) su director, Danny Boyle, sonríe. Sabe que subirá al escenario para recibir su Oscar por mejor director. Así sucede, y Danny no puede sino brincar de la emoción. Lo inevitable se cumple, Slumdog… es la ganadora a mejor película y todo el reparto sube al escenario. Bollywood invade Hollywood. La historia de cuento de hadas de la cinta se sale de la pantalla, Danny Boyle les ha cambiado la vida a todos ellos, el mundo ahora se les abre con posibilidades infinitas. Por lo pronto en su país natal son recibidos como héroes.
En tiempos de crisis mundial, donde el fantasma del desempleo y la desesperación rondan por todo el orbe, Danny Boyle –otrora chico malo del cine neo Hollywoodense- le entrega al mundo una feel good movie; si, pero es una que supera por mucho los convencionalismos del género, evitando clichés, transformando otros, pero siempre con una gran habilidad para auténticamente fascinar al público generando una ineludible empatía. Es justamente el tipo de película que la gente quiere y necesita ver, una cinta que -sin ser manual de autoayuda- le dice a su público que, aún en la peor de las miserias no todo está perdido, siempre nos tendremos a nosotros mismos.
Oscar en tiempos de crisis. Si alguna misión tiene el star system, si de algo sirven las películas, si de algo sirven las alfombras rojas, las estrellas, el glamour, los grandes vestidos y las joyas; si de algo sirven estos premios, es para dar esperanza. Y esta ceremonia justamente sirvió para eso, para demostrar al mundo, a nosotros mismos, que a pesar de la crisis, hay todavía algunas cosas que no están tan podridas.
El backstage de los Oscares.
Algunos momentos que se volverán clásicos
Danny Boyle y Spielberg!
Slumdog pide autógrafo a Penélope
Boyle felicita a Penélope
Jackblack le hace caras a Andrew Stanton
Bajo el arcoiris. MILK Dir. Gus Van Sant
He de ser franco, cada vez entiendo menos a Gus Van Sant. Su continuo vaivén casi morboso entre el cine independiente y la gran producción Hollywodense me crean atracción y repulsión por igual.
Sus inicios son indispensables para cualquier cinéfilo, Mala Noche (1985), Drug Store Cowboy (1989) y My Own Private Idaho (1991) son cintas de bajo presupuesto que le hicieron ganar el status de director de culto. Después vino Hollywood y sus millones, ya con presupuesto y fama, Van Sant filma otra triada de cintas menos afortunadas aunque más asequibles para “el gran público”: Good Will Hunting (1997), Finding Forrester(2000) y una innecesaria calca de un clásico: Psicosis.
Y luego el regreso, Elephant (2003) y Paranoid Park (2007) son el retorno a un cine independiente y provocador. Milk (2008) se encuentra en una extraña medianía. No parece una cinta de muchos millones, pero tiene como protagónicos a estrellas del mainstream como James Franco, Josh Brolin o el mismísimo Sean Penn. No es una cinta complaciente, toda vez que se trata de la biografía de Harvey Milk, el primer político abiertamente gay en ganar un puesto de elección popular; pero tampoco es una cinta que arriesgue. El género de las biopic tiene muy bien definidas sus aristas, en pocas palabras se trata de admirar al personaje, conocer y reconocer sus logros, descubrir sus defectos para comprobar que siempre están por encima de sus virtudes, y al final entristecernos con la muerte del personaje.
Todo eso, al pie de la letra lo tiene Milk. Se trata de una cinta absolutamente convencional dentro de su género y que si bien resulta memorable es precisamente por la actuación de Sean Penn. Resulta asombroso ver como este actor es capaz de hacer los papeles más disímbolos (vean Dead Man Walking, Robbins, 1995) con tal naturalidad y gracia. Penn hace que la actuación se vea como algo fácil. Es Sean Penn, y no Van Sant el responsable de que esta cinta respire, vibre y -por momentos- emocione.
El actor cumple con la tarea de mostrar a un personaje de carne y hueso, pero el director se empeña en mostrar a un héroe. Penn gesticula, mueve las manos, proyecta la alegría de este hombre que se mete en política por convicción y por que “es divertido”. Más sin embargo Van Sant y su guión desvanecen la personalidad de un Harvey que es todo virtud y compromiso con la causa; su mayor pecado en pantalla es levantar guapos efebos del metro de San Francisco para tener sexo casual.
La cruzada de Milk no era poca cosa, básicamente se trataba de hacer entender a una nación que los homosexuales también son seres humanos, con derechos y obligaciones; todo ello en la Norteamérica de los años setenta, misma que es retratada con gran exactitud por la experimentada lente de Harris Savides (Zodiac,2007).
Tal y como lo dijimos en el caso de la película del Ché, desconfío de cualquier biografía donde el personaje no tiene un lado oscuro y en esta ocasión, vuelve a suceder.
Todo lo que Twilight no pudo ser. Déjame Entrar(Låt den rätte komma in) Dir. Tomas Alfredson
En una primera lectura, Let the right one in (traducción literal al inglés del título original en sueco) es una película de vampiros. Pero encasillarla en ello sería casi un insulto. Es una historia de dos dolorosas soledades que se encuentran en el frío de la noche. Es una historia de amor, si, pero una profundamente obscura, de esas historias donde lo dark no se presume con vestimentas negras, piercings y ojeras maquilladas; no, es de esas historias donde lo oscuro es el alma de sus personajes.
Esta es la historia de Oskar, un niño de unos 12 años, que en la escuela todos lo molestan. De noche, en su cuarto, Oskar toma un cuchillo y apuñala el aire, gritándole, como si el aire fueran aquellos niños que día a día lo humillan. Oskar está solo en la fría y blanca noche sueca.
Esta es también la historia de Eli, una niña de la edad de Oskar que acaba de llegar al vecindario, ella al igual que Oskar, juega de noche en la intemperie, sin temor al frío. Más helada aún es su soledad.
La noche une a Oskar y Eli, ella tiene un semblante pálido, casi como de un cadáver, también habría que notar que camina por encima de la nieve -que todo lo cubre- sin siquiera usar zapatos. Oskar le pregunta, ¿eres un vampiro?, ella responde: si. Ambos se vuelven amigos.
Todo lo que Twilight no pudo -no quiso- ser, Let the right one in lo tiene. Esta es una historia de vampiros, y aquí si habrá sangre, aquí habrá tensión sexual, aquí hay dolor. Por que lo que importa en esta cinta no es el cuento de hadas, no es la historia romántica, no es encumbrar artistas guapos para que sean el próximo teen sensation. No, lo que le importa a esta película -y a su director Tomas Alfredson- es contar una historia de soledad y dolor. De amor adolescente, pero no de romance; de terror, pero no de sustos; de adolescentes reales, no de modelos idiotas.
Como el dulce vaivén de un poema, la película no tiene nunca prisa por desbordarse. Al contrario de muchas películas de terror, esta no se apoya en la música que tensa al público, o en los efectos visuales que hacen vibrar. Aquí se trata más de emociones, de acciones, de actuaciones, que de miedos primarios.
Lina Leandersson es el nombre de la joven actriz que interpreta a Eli. Sin ella no habría película. Bella, sin miedo, la actriz asume con dignidad y profesionalismo su complejo papel, que no se limita a ser simplemente el monstruo de la cinta.
La película ha sido una sensación con la crítica. Es ya una película de culto. Como es de esperarse, Hollywood prepara ya un remake norteamericano de la cinta. Se rumora que el director será J.J. Abrahms (Cloverfield, Lost). ¿Qué puedo decir?, será divertido ver como lo echan a perder; por que a menos que Lina repita su papel, lo siento señores, no hay como clonar esta película.
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Creo en orden cronologico serían \"Tumba al raz de la tierra\" \"Trainspotting\" y \"28 dias\" Con esas tres me quedo, todo lo demas es bueno pero no se comparan con estas tres peliculotas.
Creo que seria muy bueno que hicieras un blog de peliculas que pintan para ser clasicas para proximas generaciones o tal vez de peliculas que son joyitas pero que fueron menospreciadas tanto por critica como por audiencia. Por cierto, como ves la pelicula de Dragon Ball? supermegarecontrachurrote o cumplira con los fans de Goku y cia?
RESPUESTA DEL AUTOR: No sé que onda con Dragon Ball, la verdad no soy tan fan. Me dicen los que si lo son que empieza a pintar bien desde el trailer. A la que le tengo fe pero sin esperar nada es a la película de Chun-Li de Street Fighter, (por cierto, alguien de aquí ya tiene el SFIV???).
Enviado por MRSATAN - 02-marzo-2009 a las 10:40
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Hola Alejandro, la verdad es que yo no pude ver la entrega por que casualmente la noche del domingo me fui a ver Slumdog Millionarie, excelente pelicula aunque definitivamente no es la mejor de Boyle. Respecto a Millions, no la he visto pero por lo que mencionas en tu premisa me suena a algo similar con \"Tumba al raz de la tierra\" (me encanta esa pelicula, pudiera ser mi favorita de Boyle) a lo mejor me equivoco.
RESPUESTA DEL AUTOR: De hecho si, es como si fuera la misma situación de Shallow Grave pero con niños.
Interesante ver como el cine de Boyle gira siempre en torno al dinero y lo que causa en el ser humano. En Slumdog es franco desdén por parte de Jamal, ya que el premio mayor para él no es el varo sino Latika. (uff como no!) ¿Cuál sería para ti la mejor de Boyle?, para mi Trainspotting sin duda.
Enviado por MRSATAN - 27-febrero-2009 a las 17:27
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Que te parecio la transmision?
Le estuve cambiando entre azteca 7 y canal 40, y me gusto mucho mas la de azteca 7 aunque estuviera traducida ya que esta vez si parecian tener conocimiento sobre las peliculas y demas temas (los traductores me refiero, atala sarmiento y compañia para nada). Mientras que los de canal 40 ahora si que estaban muy viejitos para esto, ni siquiera sabian quien era John Legend y su espacio para comentar los oscares era limitadisimo ya que era entre los cortes comerciales.
Ademas me parecio gracioso/triste que se pusieran a preguntar sobre los actores seudoactores como Adal Ramones y Carmen Salinas, basta con saber sus respuestas para ver sus conocimientos. Carmen Salinas describio lo que mas acuerda de los oscares cuando salio un hombre desnudo u.u
Por cierto ahora que ya se volvera mucho mas famoso Danny Boyle vean SUNSHINE, excelente pelicula Sci-fi que creo ni pusieron aqui en Mexico.
RESPUESTA DEL AUTOR: Como tal me gustó más la del 40 por la ausencia de traductores, al 7 le puse solo un rato ya en la transmisión y si, creo que estuvo menos mal. Eso si, me dió mucha risa ver como tenían que batallar los del 7 por una entrevista en la alfombra roja. JAJA, pobres...
Sunshine si se estrenó en México con el estúpido nombre de "Aleeerta Sooolaaaarrr". (o algo así). Pero si ya les gustó Slumdog, sugiero le den chance a una película anterior a Sunshine que se llama "Millions", cinta donde un par de niños se encuentra una maleta de dinero y la premisa es: si tuvieras 10 años y millones de libras a tu disposición, ¿en qué las gastarías?. Es más, les dejo el trailer.
No sé ustedes, pero yo estoy harto de los críticos de cine. Usualmente son individuos algo petulantes que odian el cine comercial y erigen sobre un pedestal a cualquier cinta de tres horas en blanco y negro. Desde su mirada fría y sin pasión creen tener la verdad absoluta.
Olvidan que el peor pecado que puede cometer un director de cine es hacer una cinta aburrida. ¿Cuándo habrá sido la última vez que esos críticos entraron con auténtica emoción a una sala de cine?
En este espacio nos gusta el cine, no importando de donde venga, ni quién lo haga. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro, justo como ocurría en sus inicios, en aquel Salón Rojo (la primera sala de cine en la ciudad de México) donde la emoción de la imagen en movimiento se convirtió, con el paso de los años, en cinefilia.
Pero no nos malinterpreten, si bien nuestra dieta visual se permiten ciertas golosinas, tampoco soportamos aquel cine que atenta a nuestra inteligencia.
Sirva este espacio para platicar de lo que más nos gusta: el cine y su experiencia. Al fin y al cabo, la crítica la hacemos todos. Bienvenidos.