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El anarquismo insurreccionalista
10-febrero-2009
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Haciendo uso del privilegio que da el blog, nos escribe desde Chile Everth Provoste, anarquista y esperantista, para hacer apuntes a nuestro blog anterior "Anarquismo: ¿el caos hará el orden?". Por cuestiones de espacio reproduzco la parte medular de su comunicación, pero en la liga de su nombre se puede ir a su blog personal donde viene el texto íntegro.

Comienza con un rechazo a que el FAR sea anarcoindividualistas.

"El anarcoindividualismo es una corriente ácrata –una de las tantas- al interior del movimiento anarquista diametralmente opuesta a la praxis de cualquier agrupación libertaria. El anarcoindividualismo es una corriente que propone, a grandes rasgos, la autodeterminación de una persona que debería obrar según su conciencia y sus propios principios morales, siguiendo las ideas anarquistas y tomando un rumbo de vida individual, ausente de las múltiples y diversas organizaciones anarquistas, por medio de la negación de toda forma de organizarse y la exaltación del individuo –lo cual no significa que el anarcoindividualista niegue la existencia de las orgánicas o no sea amigo y camarada de las diversas orgánicas existentes-.

"Entonces, es imposible, aquí en Chile, allá en México, y por allá en la China, que una agrupación anarquista se base en los postulados de una corriente anarquista que niega toda forma de organización para privilegiar al individuo. Al interior del movimiento anarquista existen diversas corrientes y propuestas medianamente modernas que siguen y defienden las organizaciones como el Frente Anarquista Revolucionario –FAR-.

"En la editorial del consabido periódico, los mismos compañeros y compañeras del FAR –el FAR, no "las FAR"; "las" es plural- dicen que no siguen el plataformismo de Néstor Makhno ni el sintetismo de Sebastián Faure, sino que se organizan mediante la práctica del insurreccionalismo, praxis que niega las teorías pacifistas de respetables pensadores como Mijaíl Bakunin, Errico Malatesta, y Miguel Giménez Igualada, para reivindicar la teoría del pensador anarquista Piotr Kropotkin, las históricas acciones individualistas en contra de representantes del Estado, el legado histórico de organizaciones anarquistas armadas como la primera guerrilla anarquista que nació en las montañas de España, las columnas armadas de tanques y fusiles de la CNT-AIT, y la FAI, la escisión anarquista de Euskadi Ta Askatasuna, de las primeras organizaciones anarquistas de carácter armado en Chile…

"Sin embargo, al interior del insurreccionalismo, la organización se basa en la asociación de afinidades personales informales: casi todas las agrupaciones anarquistas insurreccionalistas se disuelven luego de actuar. En cambio, el FAR propone una organización insurreccionalista permanente, que dure en el tiempo, tal y como lo dicen en la misma editorial de su periódico.

"(…) El anarquismo individualista es una perspectiva socio-filosófica más que un modelo político completo o cerrado (…)". El anarquismo, como un todo, y por separado, niega categóricamente todo tipo de política: el anarquismo es una filosofía que inspira un movimiento social apolítico que quiere la destrucción de las izquierdas, las derechas, las socialdemocracias, los Estados, y toda forma de organización política, venga de donde venga y proponga lo que proponga. El anarquismo jamás será un modelo político, ni un modelo político completo o cerrado; el anarquismo es la negación de la política.

"El insurreccionalismo se basa en el cambio social organizado –de otra manera, no existiría el FAR, y sus integrantes andarían tramando acciones y actuando en contra del Estado chileno individualmente- por lo tanto, la violencia anarquista organizada –buena, justa, legítima y necesaria para enfrentar y atacar la violencia de los aparatos represores y asesinos de los Estados- no actúa ni actuará jamás por "(….)el desahogo de la rabia del indignado (…)", actúa y actuará siempre como respuesta a este sistema de vida global basado en la existencia de los Estados, los sistemas económicos capitalistas de mercado –socialdemócratas y derechistas-, capitalistas de Estado –marxistas-, frente a los brutales y fascistas aparatos estatales de la policía, los militares, los gendarmes, la policía de civil, los agentes especiales de aparatos de contrainteligencia como es el caso de la ANI en Chile, y frente a instituciones de culto al dinero, la pedofilia, y la negación pesimista de la naturalidad del ser humano como la iglesia. Si no existieran los Estados, no habrían grupos insurreccionalistas: mientras existan los Estados habrá insurrección.

"(...) debo reconocer que toda insurrección –para nosotros los anarquistas, insurrección, o revolución social, es el levantamiento general del pueblo para beneficio del pueblo, y no una "revolución política llevada a cabo por unos pocos para beneficio del pueblo"- es tan violenta y medianamente caótica como toda revuelta focalizada y local en un barrio y bajo una fecha cualquiera; incluso el pacifista del señor Bakunin lo explica y reconoce, por ejemplo, en su libro Tácticas Revolucionarias. Cuando el FAR dice que el caos hará el orden, se refiere al caos que se ha de suscitar en una eventual insurrección.

"(…) No me da confianza la idea de destruir por destruir sin que se proponga algo nuevo, algo tangible con qué sustituir al viejo orden (…)". El anarquismo, desde que surgió -después del apogeo de los socialistas utópicos-, propone la destrucción de los Estados, la destrucción de todo aquello que acarrea consigo, y la implantación del comunismo anárquico, no es destruir por destruir sin proponer cómo destruir el presente y proponer algo con qué sustituirlo.

" (…) Lofredo me dice con lucidez: el nervio motor del anarquismo es lo irrealizable de sus fines. ¿Será? (…)". La Comuna de París, la implantación esporádica del comunismo anárquico en España tras la Guerra Civil Española, los kibutzin israelíes, el argentinazo, etcétera, son ejemplos reales de que la anarquía es posible y viable.

" (…) ¿Tú participas en estos movimientos? Acláranos su posición. ¿Qué opinas de este tipo de insurrección que cada vez veremos más por el mundo? (…)". Para responder a estas preguntas, copio y pego lo que le escribí a cierto señor acá en Chile:

"Los anarquistas sabemos que la ANI, la PDI, el FBI, el ejército, los carabineros y los gendarmes sólo defienden a los ricos: sabemos que los únicos militares que defienden al pueblo es el pueblo mismo armado hasta los dientes.

"Desde aquí, un fraternal saludo al FAR".

Hasta aquí la completa comunicación de Everth. Un hecho es claro, el anarquismo sube en el mundo y, nos guste o no, hay que estar pendiente de sus bases ideológicas.

Dejo abierto el espacio para seguir analziando el tema, y reitero mi disposición a reproducir íntegras las comunicaciones de este nivel de aporte. Construyamos el discurso y el debate entre todos.

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Yo ya opine la vez pasada, sostengo mi dicho.


 Enviado por anarquista de divan - 10-febrero-2009 a las 15:51 Enviar mail al autor

 

Alejandro, ya tiempo que el anarquismo, como corriente ideologica tiene presencia, pero estoy mós preocupado por encontrar respuesta al desfío que representa las formas de control masivo de los centoros de poder econoómico y político internacional, que haciendo uso de sus recursos tecnológicos y economicos, obligan a sociedades nacionales a seguir sus directrices; inventan guerras, partidos políticos, crisis, paranoias colectivas. Nunca antes el ser humano había sido tan vulnerable como lo es hoy. Pensar en libertad individual y colectiva tiene sus asegunes, conceptuales y reales. Es cierto que toda la estructura de los actuales Estados Nacionales responden a los grupos de poder económico-político y nunca a la solución de las necesidades de su pueblo. Es el pueblo que con sus movilizaciones, armada o no, la que obligará a los cambios. Esto es parte de la dialéctica social en la que intervienen muchas formas de pesamiento focalisadas en un solo objetivo: Cambiar el actual estdo de cosas; será en la busqueda de como lograrlo como se dejaran sentir esos criterios, conceptos, ideas y en su capacidad de conjuntar estara su fuerza o su devilidad; el triunfo o la derrota.


 Enviado por Cocuyo - 10-febrero-2009 a las 13:47 Enviar mail al autor

 

Nunca me había considerado anarquista, y bajo este supuesto, lo soy. No se si realmente lo crea a tal grado que en algun momento resulte en la insurreción mia y de varias personas más, pero creame que suena muchisimo mejor que cualquier campaña politica de cualquier partido en cualquier país en el horario más conveniente o inconveniente. SI la politica como tal no funciona y no ha funcionado a través del tiempo; conviene tomar formas nuevas de acción. Y esta vez la autodeterminación del individuo, apoyado en valores y luchas que por estar perdidas a través del tiempo, toman mayor fuerza en la psique del individuo, pueden ayudar al mundo a tomar una nueva forma de gobernar a todos, gobernandose a si mismo. Esperando claro!, que mis valores sean lo suficientemente fuertes para sostenerme a mi y al resto de los que se apoyan en mi.


 Enviado por Angie - 10-febrero-2009 a las 12:33 Enviar mail al autor

 

Muy complejo tratar de hacer que la población entienda la ideología propuesta. Mucho más que se sumen a alguna acción concreta. Lo notable es que exista y subsista. No cabe duda de que estamos en un polvorín. Un abrazo.


 Enviado por Susana Jauregui - 10-febrero-2009 a las 08:40 Enviar mail al autor

 

(y Parte 5) No existe un ideal superior que el de la libertad absoluta pero sostengo que sigue y seguirá reservado al terreno de la utopía, entendiéndola como un hecho sublime e irrealizable. Sin embargo, los términos absolutos son siempre excluyentes. Mi punto de vista es no creer en totalidades, por ello sí entiendo a la libre asociación. Y sabemos, llegados a este punto, que la discusión teórica e histórica del anarquismo en su interior ha sido, entre otras, precisamente esa: la idea de asociación o la del individualismo extremo. Las totalidades siempre sacrifican las partes a favor del todo, y no permite el desarrollo de otras ideas que no sean las que sostiene y que, finalmente, deberá imponer. Utopía/Libertad que se concreta no puede admitir la anti utopía/libertad. Por último, creo que el anarquismo tiene mucho más para ofrecer en el sentido de establecer la idea que implica la subversión y su desarrollo social, despojando toda la connotación negativa adherida al término, antes que desde el insurreccionalismo. Adhiero a la idea que el anarquismo es una idea vigente que se está redefiniendo y expresándose en nuevos términos, y que admito que muchas veces es difícil observarlo desde fuera y entenderlo cabalmente; es por eso que, creo, deberá buscar los espacios para expresarse, darse a entender y, finalmente, expresar algo nuevo. O no.

RESPUESTA DEL AUTOR: Gracias Jorge,por tus comentarios. No conoca el caso del "argentinazo" tan a detalle y comparto cuando dices que qu pasa cuando los compaeros de marcha se vuelven "funcionales al Estado" y en mucho sentido a la represin. Tambin compartoi cuando dices que el anarquismo es una idea que se est redefiniendo, en trminos de teora y praxis, por lo que tenemos que estar con todas las antenas abiertas de aqu en adlante a lo que ellos nos vayan proponiendo. Gracias, nuevamente, y gracias a Everth, que me ha escrito una segunda carta, misma que pondr a disposicin de todos el jueves.


 Enviado por Jorge Lofredo - 10-febrero-2009 a las 08:31 Enviar mail al autor

 

(Parte 4) Otra experiencia sí resultó muy interesante que fue la de las Asambleas Barriales. La organización de estas asambleas abarcó temas de lo que sucedía en esos barrios hasta la discusión de temas nacionales. Luego fueron conducidas por partidos de izquierda por un lado (a pesar del apartidismo que pregonaban) y por distintas corrientes del peronismo por el otro. Fue una experiencia donde, entiendo, se produjeron políticas muy interesantes, y donde se proponía la participación directa pocas veces vista con anterioridad en Argentina. La experiencia duró aproximadamente un par de años y ahora, el nombre de Asambleas sirve para presentar una organización política en estas últimas elecciones. Estos hechos no muestran la presencia del anarquismo, sus ideales, ni su vigencia. 2. El anarquismo produce hechos políticos, en contrario a lo que propone Provoste, aunque así no lo quiera. El problema surge cuando, durante la producción de esos hechos, se vuelve funcional al enemigo. Si participa en un movimiento social, aún a manera individual (u obra “según su conciencia y sus propios principios morales”), por lo general se sale de ese grupo para producir otros hechos que el movimiento no está llevando a cabo. Entonces, sus coyunturales compañeros de ruta terminan más siendo más afectados que el Estado. Sin querer extenderme mucho más: ¿no fue, acaso, el “argentinazo” un hecho político?


 Enviado por Jorge Lofredo - 10-febrero-2009 a las 08:30 Enviar mail al autor

 

(Parte 3) Durante los enfrentamientos del 20 donde la jornada acabó con más de una treintena de muertos, los muertos los puso el pueblo por supuesto e incluida la embestida de la caballería contra las Madres de Plaza de Mayo, mostró la dinámica de enfrentamiento que organizaciones de izquierda radical y el anarquismo muestran en las manifestaciones y marchas. Enfrentamientos con piedras contra los uniformados tras las violentísimas represiones que la policía venía ejecutando contra la gente que había decidido pernoctar en la Plaza, y que luego continuó contra los manifestantes de diversos partidos y organizaciones sociales y populares que se autoconvocaron para protestar contra la represión. Las muertes a mano de la policía se dieron en distintos lugares y formas. Varios de ellos no tenían participación en los hechos. Un hecho significativo fue el que protagonizó el sindicato de motoqueros (quienes trabajan en pequeñas motos transportando mensajería) que, coordinadamente y en sus motos, enfrentó por largo rato a la policía en un costado de la plaza hasta que logró romper el cerco. Los motoqueros están organizados en una corriente sindical no englobada en la “oficial” que está luchando por el reconocimiento estatal. No cabe aquí, creo, enumerar las actitudes de la clase política pues poco y nada tuvieron para ofrecer en aquellos momentos ni estuvieron –nunca fue distinto– a la altura de las circunstancias. Con ello no pretendo minimizar aquellos hechos, pero no fueron insurreccionales ni depararon en un cambio social: la protesta acabó con la salida del gobierno de entonces.


 Enviado por Jorge Lofredo - 10-febrero-2009 a las 08:30 Enviar mail al autor

 

(Parte 2) Esa medida de protesta, prolijamente convocada pero “sin banderas políticas” –típico argumento de la clase media argentina, la misma que pide mayor mano dura contra la delincuencia pero no para la lucha contra la pobreza y para que los menores de edad puedan ser procesados como adultos por cualquier delito y que tiempo después llenó nuevamente la plaza para apoyar estas consignas tras un oscuro personaje que obtuvo repercusión en los mismos medios masivos de comunicación– y que incluyó la famosa consigna del “Que se vayan todos”. De aquellas jornadas pueden tomarse, para el caso, tres ejemplos: los saqueos a supermercados en el mayor cordón empobrecido de la provincia de Buenos Aires. Éstos no fueron dirigidos contra las grandes cadenas sino que apuntaron directamente a pequeños mercados que por lo general son propiedad y atendidos por una gran colonia de ciudadanos de origen chino que reside en el país. No fueron espontáneos ni mucho menos –basta con recorrer los testimonios posteriores de los participantes de esos saqueos donde señalan que fueron convocados por los líderes locales de distintos barrios– y no había otra consigna política (de ninguna clase). El acto empezó y acabó en mismo momento, en el saqueo. La marcha a Plaza de Mayo con cacerolazos y hasta llevando a sus niños a ese lugar, para mostrar una suerte de hartazgo generalizado pero no violenta ni insurreccional y menos aún subversiva. Lo que se demandó con el “que se vayan todos” era los que estaban en el gobierno y, como medida más radical, la convocatoria a nuevas elecciones. Y no otra cosa.


 Enviado por Jorge Lofredo - 10-febrero-2009 a las 08:29 Enviar mail al autor

 

(Parte 1) Ante todo, adhiriendo al cierre del trabajo de Alejandro, la intención es construir al debate entre todos; y por ello, creo que esta ocasión resulta propicia. Así pues, manifiesto mi interés y aprovecho la posibilidad que aquí se brinda para participar en él. La carta enviada por Everth Provoste, y reproducida aquí, invita a la reflexión sobre lo que el anarquismo tiene para ofrecer y también su significado actual. La intención no es refutar punto por punto para descalificar pero si exponer algunos de ellos y aportar puntos de vista distintos. 1. Entre los ejemplos que Provoste brinda como fines realizables del anarquismo, uno me llamó la atención: el argentinazo. Entiendo que se refiere a las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001 que acabó, entre otras cosas, con la caída del presidente y la conformación de una experiencia social conocida como “las asambleas barriales y populares”. En este caso, la participación anarquista en dichos sucesos son innegables, pero ellos –seguramente– hubiesen tenido lugar sin su participación. Recordemos que aquellos días tienen lugar luego de la aplicación de medidas económicas neoliberales a ultranza insostenibles hasta para los sectores que las impulsaron. Y la primera reacción surge por la ofensiva de los medios masivos de comunicación “opositores” al gobierno de turno (“miles de personas marchan a Plaza de Mayo”) y, mayoritariamente, por la salida a la calle de sectores de la clase media de la capital del país y de otros sectores urbanos del interior.


 Enviado por Jorge Lofredo - 10-febrero-2009 a las 08:28 Enviar mail al autor

 

sigue...

3. No descarto, por supuesto, el aporte que el anarquismo ha dado en la historia. En México, particularmente el anarcosindicalismo español generó páginas históricas inolvidables. El movimiento inquilinario en Veracruz, por ejemplo, donde algunos de los actores fueron las prostitutas porteñas, quemando colchones en protesta por la subida de las rentas.

4. Hay una discusión pospuesta entre el anarquismo y el marxismo, que ha trascendido ahora hacia las corrientes socialistas contemporáneas. No entraré en los detalles, pero me parece que lejos de constituir hoy un movimiento en ascenso, el anarquismo está reduciéndose a las espontáneas y fugaces luchas regionales, difuminadas e inabarcables todavía por un aparato conceptual que las defina de una vez. ¿Qué son los muchachos musulmanes que salen en París a quemar autos estacionados en la calle? ¿Anarquistas? ¿Qué tienen ellos que ver con los globalifóbicos que se inmolan? ¿Qué con los atencos? ¿Qué con las tribus urbanas contemporáneas?

Desvarío, es cierto. Pero es que el tema da para mucho y quisiera no perder la oportunidad de felicitarte por plantearlo y convidar tu espacio para que se haga en extenso.


 Enviado por Lennon - 10-febrero-2009 a las 02:51 Enviar mail al autor

 

[b>Alejandro:

Es lamentable que no pueda permanecer mucho tiempo y, por lo tanto, entrar al detalle de los planteamientos de tu corresponsal en Chile. Tu cobloguero, pues.

Es interesante el planteamiento y merece atención. Pero tengo varias dudas y objeciones que plantearé de manera muy suscinta.

1. En principio, no veo a las [b>FAR (se refiere a [b>fuerzas, en plural) como alineamiento a nada que se le parezca a una insurrección. Son un ejército en forma, incluso sospechoso de tratar con delincuencia organizada (cuando menos en sus territorios hay tráfico de drogas, sin duda). Su historia es otra cosa, quizá. Pero ahora mismo sus métodos son todo lo que quieras, menos tendientes al anarquismo. El secuestro es una aberración desde cualquier punto de vista.

2. He mencionado en algún blog anterior, que el anarquismo me parece un extremo colindante con el liberalismo a ultranza. ¿Qué queda una vez desaparecido el Estado? ¿El mercado? (¿dónde firmo mi adhesión al anarquismo?, preguntaría [b>Adam Smith o cualquier Chicago Boy).

sigue...


 Enviado por Lennon - 10-febrero-2009 a las 02:50 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Alejandro Jiménez

Analicemos juntos los movimientos armados en México y la seguridad nacional desde una perspectiva que trascienda el sensacionalismo, el sectarismo partidista o las páginas de policía. Este blog pretende hacer aportes en tal sentido.

Depende, no sólo del autor sino de quienes lo retroalimenten. Aquí se plantearán temas, lo demás ya será resultado de las participaciones que todos tengamos martes y jueves.

Alejandro Jiménez ha sido periodista de EL UNIVERSAL desde hace ya casi dos décadas, en áreas tan variadas como el Centro de Documentación, Turismo (por insospechado que parezca) y en Opinión. Se metió a esto del estudio de las guerrillas durante la investigación para la colección de tres tomos “Los Movimientos Armados en México” (1994), de la que surgió a su vez el proyecto del libro “México Armado” (2007).

Twitter: @ajimac

 
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