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Nosotros todos somos producto del azar y la necesidad, sin ningún programa preestablecido.
La idea de la evolución de las especies es una tan grande y fundamental como la idea de un gran estallido o encendido súbito de un Universo que se
expande y donde se fabrica todo el material del que estamos hechos nosotros y todo lo que nos rodea.
Ese par de ideas y otras cuantas más hoy nos permitren entender mejor sin
fantasías, magia ni dogmas arbitrarios quiénes somos, de dónde y cómo
venimos, donde estamos y cuál posibilidad tenemos de ser viables.
Tristemente tales ideas aún no forman parte sustantiva del pensamiento de
las élites del mundo; unas menos otras peor; aferradas a su creencia que
la economía es "natural", como si en verdad hubiera tasas de interés en el
cosmos, en el funcionamiento del planeta y la frágil maquinaria de la
vida.
Las ideas en ciencia, como la evolución o el big bang, no explican cabal y
absolutamente todo lo que nos rodea; son un esquema mental con un orden
basado en lo que hasta ahora se sabe de tal o cual fenómeno natural
-incuída la humanidad- por lo observado, con registros confiables y
rigurosos... Inútil tratar de autoengañarse, otros te descubrirán,
discutirán tus ideas y, si son buenas, originales, rigurosas, sustentadas
en evidencias irán aumentando unos adeptos muy difíciles de convencer.
Lo interesante y verdaderamente sorprendente de las ideas en ciencia es
que son humanas, esto es, son producto del funcionamiento de la evolución
biológica del cerebro de esta especie, son ideas planetarias si se me
permite la calificación.
Gracias a la idea de la evolución de las especies ya comprendemos que no
existe una frontera, una línea divisoria tajante entre lo "inanimado" y lo
"vivo".
Por la astrofísica sabemos el origen y evolución de la materia, desde los
átomos sencillos y primigenios hasta los densos y poderosos
transuránicos... los fabrican las estrellas. Por la evolución sabemos que
en el planeta hace 3 mil 400 millones de años se dieron las condiciones
para que ciertos átomos se autoorganizaran por afinidad hasta formar
aminoácidos, de ahí al ADN, al ARN y las enzimas.
Hace no más de tres millones de años, las presiones de la naturaleza
(clima, otras especies de plantas y animales), la lucha por la
sobrevivencia, ciertos primates iniciaron su separación de los simios, hoy
somos nosotros.
El cerebro de esta especie fue presionado para construir representaciones
imaginarias de la naturaleza, entender que la naturaleza sigue una lógica
e ir comprendiendo sus reglas; esas adaptaciones fueron resultado de miles
de años de vivir todos los días un día más, haciéndose del alimento, de la
protección a los cambios climáticos; esas mismas adaptaciones obligaron al
cierta conformación de la laringe que permite articular sonidos; ese
cerebro que desarrolló el lenguaje para acordar con los demás, compartir
la naturaleza imaginada, su transformación posible.
Es gracias a ese conocimiento, esa forma de pensar y de ver el mundo lo
que nos ha permitido llegar hasta aquí, no otra ni ninguna cosa más. No es
fortuito que la comunidad de naciones haya acordado que el 2009 también
fuera el año de la evolución de las especies, además del de la astronomía.
Hace 200 años nació Charles Darwin (1809) quien reflexionó y plasmó su
idea de evolución de las especies hace 150 años.
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