|
No sé si ustedes, pero yo ya estoy cansado de escuchar cifras y más cifras respecto de los apoyos que se otorgarán al sector de la vivienda con motivo de la crisis económica mundial y que ya azota a casi todos los sectores económicos de nuestro país.
Se han anunciado medidas que suenan impactantes cuando son anunciadas, pero que para la mayoría de los mortales y aún para aquellos que tenemos una relación estrecha con el mundo inmobiliario y su financiamiento, nunca llegan, En la práctica se sigue percibiendo una enorme sequía de créditos hipotecarios y sobretodo una inmensa confusión.
Se dijo que dentro de los planes del Gobierno Federal estaba el incrementar en un veintiocho por ciento respecto del año anterior, el apoyo para la vivienda, vía créditos de las Instituciones del sector público y la Sociedad Hipotecaria Federal. Se insistió que se reforzaría el fondeo a las hipotecarias para que no les faltasen recursos para continuar con su ritmo de colocación de créditos individuales o incluso incrementarlo.
Por parte de las grandes hipotecarias oficiales, es decir el INFONAVIT y el FOVISSSTE, no se ha parado de cacarear el gran número de créditos que colocarán en el 2009, y que llegarán a la cifra de quinientos mil en total, correspondiendo cuatrocientos mil a la primera Institución y cien mil a la segunda de ellas.
En la realidad cotidiana, las cosas están funcionando de manera casi opuesta a lo que ha sido el discurso oficial. Los bancos están soltando el dinero a cuenta gotas y los que aún consideran el seguir otorgando préstamos, han endurecido las condiciones. No solo han aumentado las tasas de interés, sino que han incrementado las exigencias para los posibles acreditados, principalmente en lo que se refiere a la demostración de los ingresos y origen de los mismos. El aforo o porcentaje a prestar respecto del valor del inmueble se ha reducido.
Los créditos pareciera que empiezan a cumplir aquella vieja consigna popular de que "son para el que no los necesita".
Las Instituciones del Estado, principalmente el INFONAVIT, al que en otras etapas elogié sin regatearle ninguno de sus méritos, pareciera hoy una masa amorfa que no tiene pies ni cabeza. Los créditos directos, en donde el Instituto hace las veces de hipotecaria, están prácticamente cerrados, y en los pasillos le comentan a uno que los expedientes que se lleguen a recibir, recibirán el dinero por allá de Septiembre. Me resulta inexplicable, cuando se supone tienen los recursos asignados, y cuando apenas transcurrió el mes de Enero durante el cual hicieron una colocación mínima. Según su programa debieron colocar treinta y tres mil nuevos préstamos en el mes que recién terminó.
Los créditos de cofinanciamiento que suponen la redención del ahorro acumulado en la subcuenta de los derechohabientes, están por igual detenidos. Si acaso algunos créditos con Apoyo Infonavit han sido firmados, y me supongo que solo ha sido así, porque no representan una erogación real para la Institución y solo comprometen las aportaciones futuras del patrón del sujeto acreditado.
Como quisiera que las dos Instituciones gubernamentales fuesen lo suficientemente claras con el público en general, y que en lugar de andar haciendo sesiones explicativas a grupos cerrados, abran la información y la hagan absolutamente transparente. Pocas cosas hay mas frustrantes para los derechohabientes que andar de ventanilla en ventanilla tratando de recabar las piezas para armar su propio rompecabezas. La versión oficial, simplemente no existe.
Que paren la danza de los millones y que se pongan a trabajar e informar con claridad.
|