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Seis grados de separación entre cualquier dos personas en el mundo |
Hay algunos que dicen que dos personas del planeta pueden estar relacionadas a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios, conectando a ambas personas con sólo seis grados de separación.
Es una forma divertida de pasar el tiempo pero me sorprendió ver que su aplicación también parece ser histórica, por lo menos en el caso de Charles Darwin autor de la Teoría de Evolución en el siglo 19 y Francis Crick científico que en 1953 sentó las bases de la biología molecular con la cual se han probado la mayor parte de las deducciones evolutivas hechas por Darwin.
Como relata el divulgador de la ciencia Matt Ridely, dos semanas antes de morir Darwin escribió su último mansucrito sobre unas pequeñas almejas que crecían en la pata de un escarabajo de la campiña ingles. El hombre que le había enviado el escarabajo al padre de la evolución era un naturalista aficionado, Walter Drawbridge Crick quien se casó y tuvo un hijo llamado Harry quien a su vez tuvo un hijo llamado Francis Crick que ganaría el Premio Nóbel por describir la estructura del ADN que codifica en un lenguaje único la información de los organismos vivos del planeta. Son tres los grados que separan a dos de los hombres que han tenido mayor influencia en nuestra forma actual de entender la vida. Una de las grandes ideas de Darwin fue que la selección natural es responsable de la gran variedad de características que existen entre especies relacionadas. Las pruebas de esto las encontramos en la biología molecular, que demuestra que son las modificaciones genéticas y su expresión las que permiten al organismo adaptarse a circunstancias específicas. Para Darwin la evolución era un proceso lento cuyas evidencias se encontraban únicamente en los fósiles en donde se veía la transición entre especies extintas y las que existen hoy en día. Las ballenas son un claro ejemplo de ello. A pesar de ser mamíferos, respirar aire y amamantar a sus crías han estado adaptadas a la vida en el agua durante millones de años. Existe evidencia fósil de que provienen de mamíferos que vivían en la tierra y que poco a poco fueron adaptándose a una vida acuática. Su recorrido entonces es particularmente complejo y prueba clara de procesos evolutivos. La vida en la tierra proviene del mar, cuando los peces desarrollaron patas a partir de aletas y se adaptaron a una vida seca en la superficie. Las especies terrestres que se desarrollaron fueron muchas y una de ellas, publicada recientemente en la revista Nature, es la antecesora terrestre de las ballenas. Los fósiles indican que un mamífero, perteneciente al mismo grupo que dio lugar a las actuales vacas, venados, cerdos e hipopótamos pasaba mucho tiempo en el agua y desarrolló los cambios físicos que dieron lugar a lo que conocemos hoy en día como ballenas. Pero Darwin se equivocaba en que la evolución es lenta y sus evidencias son únicamente los fósiles ya que hoy en día existen varias pruebas moleculares de la evolución. Una de ellas es el gen FOXP2 que es necesario para el desarrollo normal del lenguaje en humanos y el canto en pájaros. Mutaciones de este gen ocasionan defectos en el lenguaje en las personas por la falta de conexiones nerviosas que consolidan el aprendizaje. En los pájaros, el mismo gen es necesario para que aprendan a cantar. Si se sobreexpresa este gen en el cerebro de un pájaro éstos amplían su repertorio de cantos pero de manera inexacta lo que es similar a lo que les pasa a los niños con mutaciones en este gen quienes manifiestan un lenguaje variable e inexacto. Un mismo gen, en dos especies diferentes pero con funciones equivalentes sugieren un origen evolutivo en común. Éstas son únicamente dos de las múltiples prueba de que los procesos evolutivos conectan a los seres vivos en el planeta y que son mecanismos comunes y adaptaciones al ambiente las que explican la gran variabilidad que vemos a nuestro alrededor. Parece que no somos tan únicos como nos sentimos y que a muchos niveles estamos conectados con el resto de las especies ¿serán también seis grados los que nos separan de cualquier organismo vivo? Eso está por verse...
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