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La crisis económica y financiera que vivimos hoy, son tendencias que se anunciaron desde hace el año pasado en un reporte Global Risks Network 2008 que se publicó como parte del Foro Económico de Davos. Para los que se leyeron este reportaje, pudieron visualizar lo difícil que se venía el 2008. En este reportaje señalaron como era inminente la crisis financiera del sector, escasez de alimento y la volatilidad de los precios de los energéticos.
El reporte de este año de nuevo anticipa un año de crisis en donde las preocupaciones principales para las economías globales sería que se reducirá el crecimiento de China a un 6% por ciento, o menos este año, el impacto que tendrán los paquetes de rescate a las finanzas de países como EU y el Reino Unido, Francia, Italia, España y Australia, además de la falta de coordinación entre los que desarrollan políticas publicas, y los reguladores de los mercados. La verdad es que este reporte nos presenta un año difícil con nuevas amenazas a la estabilidad global.
Digo nuevas amenazas, porque las amenazas tradicionales que generalmente preocupaban a los gobiernos y a los empresarios parecerían haber desaparecido por el momento.
La reunión anual del Foro Económico de Davos, en Suiza, que cuenta con la participación de más de dos mil líderes políticos, empresariales, académicos y de la sociedad civil, tiene el propósito de promover el debate entre líderes mundiales de diferentes ámbitos y encontrar soluciones a los problemas globales.
Desde el 2005 en este foro se fundó el llamado Global Risk Network en respuesta a las preocupaciones expresado de los gobiernos, de las empresas y de ONGs, de que la capacidad de la comunidad internacional de mitigar el efecto de riesgos globales que podrían tener un impacto catastrófico en la seguridad y economía mundial. Al igual que años anteriores, antes de iniciarse el Foro Económico se publicó "Riesgos Globales en el 2009" www.anamariasalazar.com para ser considerado por los participantes.
En este informe, en donde participaron en su desarrollo líderes empresariales, académicos y expertos en seguridad, se identifican los 36 riesgos entre ellos están las amenazas económicas (e.g. precio del petróleo, crisis financiera china) ambientales (e.g. cambio climático, catástrofes naturales como los terremotos e inundaciones) geopolíticas (e.g. terrorismo internacional, proliferación de armas de destrucción masiva, guerras civiles, crimen organizado), sociales (e.g. pandemias, enfermedades infeccionas) y tecnológicas (e.g. interrupción del funcionamiento de infraestructuras críticas, riesgos asociados con la nanotecnología.)
Un aspecto fascinante de estos informes es que trata de establecer las probabilidades porcentuales de que ciertos riesgos se traduzcan en un impacto global en los siguientes 10 años, los costos a la economía global de no enfrentar estas amenazas y el posible número de perdida en vidas humanas. Por ejemplo, las posibilidades de una pandemia global son de 1 a 5% , pero el impacto en la economía global podría ser de 250 mil millones a un billón de dólares y muertes entre 200 mil a un millón de personas. Mientras que el terrorismo internacional tiene de un 10% de probabilidades, con 8 mil muertes y con un costo a la economía global de 10 a 50 mil millones de dólares en los siguientes 10 años.
El reporte del año pasado subrayaba la preocupación no solo de la crisis financiera por la práctica de promover hipotecas riesgosas y el boom de bienes y raíces alrededor del mundo, sino señala también por primera vez que desde que se publican estos informes, una de las nuevas amenazas globales que deben enfrentar los gobiernos es la posibilidad de que debido al aumento y la volatilidad del precio de los alimentos básicos, esto podría traducirse en escasez para los países más pobres del planeta.
En México, el encarecimiento del precio del maíz por su utilización para producir Etanol, por ejemplo. Por lo que esta preocupación surge no solo por problemas climáticos, escasez de agua, crecimiento de la población y el uso de cosechas para bioenergéticos. Pero parecería que estas amenazas o preocupaciones habrían desparecido ante la profunda crisis financiera y el hecho de que no da visos de resolverse el problema a corto plazo.
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