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La tarde de ayer estuve en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México. Servidores públicos del Gobierno del Distrito Federal, académicos y administrativos de la UNAM ultimaban detalles “in situ” para echar a andar ahí el operativo “Noche de las Estrellas” el próximo sábado 31 de enero. Las cámaras de seguridad de la plaza captaron al grupito sospechoso y raudo guardián del orden se apersonó.
Por segunda ocasión en menos de un año, los astrónomos mexicanos (profesionales y aficionados) están empeñados en que la ciencia tome la calle y quizá, tal vez, nuestras conciencias. Convocarán a la ciudadanía a una movilización: voltear al cielo nocturno de nuestros antepasados y dejar que nos cuente su historia. Han ido muy lejos, simpatizantes franceses participan activamente en la organización, logística, agitación y operación
La primera vez fue el 20/F del 2008, la noche del eclipse de Luna; sólo que esta vez la movilización va más allá del Zócalo y se extiende a 22 sitios arqueológicos, culturales, históricos y educativos de la República. Ahora como entonces cuentan con alianza de la gente que se ocupa de la ciencia, la cultura y los servicios del Distrito Federal; se han sumado activamente el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, quien pone además sus 70 años de haber sido fundado y abrirá sitios arqueológicos bajo su custodia
Pocos minutos después el sol poniente doraba la Plaza de la Constitución. Ondeaba la Bandera Nacional gigantesca; imponentes y marciales soldados del Ejército Nacional (bastante altos) salían por la puerta principal del Palacio Nacional con sus pasos marcados al ritmo de los vibrantes tambores y clarines, disponiéndose a arriar la bandera de su asta.
En ese Zócalo de malos y recuerdos, donde ondeó la bandera de las barras y las estrellas, donde Porfirio Díaz inauguró “El Grito” de la independencia, por donde marchó triunfante Francisco I. Madero, Zócalo de protestas sociales donde estudiantes izaron la bandera roja y negra de huelga, luego aplastados por tanques y arriada por burócratas gritando “somos borregos”; la plancha cuadrada que se llenó del rojo del Partido Comunista para ganar su registro, dejar la clandestinidad y luchar en las urnas; de trabajadores arreados por sus líderes charros para “agradecer” al tlatoani en turno bajos salarios, inflaciones y control sindical; atiborrado de ciudadanos indignados por fraudes patrióticos y de otra índole, pero que también desde 2008 se llena para mirar un cielo poco estrellado, usurpado por luz artificial que no tendría por qué iluminar para arriba (¡cuidado con Punta Colonet o nos quedaremos sin Observatorio Astronómico!); el Zócalo de las “tocadas” populares, de las pistas navideñas, donde ahora será convocada la gente para mirar al cielo y ver las constelaciones de Orión, Géminis, la Osa Menor, Venus, Saturno a simple vista o por los telescopios de generosos astrónomos aficionados, con explicaciones de profesionales; teatro guiñol evocando las vicisitudes de Galileo, videos del Universo, música étnica, cuantacuentos y más atracciones.
No es la primera vez que los franceses se coluden con los astrónomos mexicanos, el 6 de diciembre de 1882 vieron con detalle el paso del planeta Venus frente al Sol; en 1889 los astrónomos mexicanos fueron invitados por el director del Observatorio de París a incorporarse el megaproyecto Carta del Cielo, incorporar las fotografías del cielo mexicano a las 22 mil que lograron reunirse de todo el mundo y cartografiar el cielo estrellado. Por demás, desde hace más de 20 cada año el pueblo francés es convocado por sus astrónomos a la Noche de las Estrellas.
Hoy, el director del Instituto de Astronomía, José Franco; Alfonso de Maria y Campos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (que celebra su 70 aniversario), el embajador de Francia, Daniel Parfait; el Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard y el Rector de la UNAM, José Narro Robles, darán a conocer los pormenores del magno evento celeste.
Sábado 31 de enero, el cielo de nuestros antepasados, deja que las estrellas del Universo te cuenten su historia desde las 7:00 de la noche, Zócalo de la Ciudad de México y en 22 sitios más en la República.
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