GENTE, GENTE, MUCHA GENTE. En la Disneylandia chilanga otra vez se actualiza la máxima latina de que al pueblo, pan y circo; pero esta vez el espectáculo, sin alimento para el estómago, sólo para la retina voraz, fue aderezado con el absurdismo kitsch de las estrellas del Canal de las estrellas y donde sólo se echó en falta ver a Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF, desplazarse por todas las esquinas de la gélida estructura para saludar a sus huestes extasiadas por los juegos pirotécnicos y las cámaras de televisión que vomitaban toda clase de imágenes y comentarios alabatorios hacia las autoridades capitalinas. Todos querían salir en la televisión y rompían en júbilo cuando se descubrían las alegidas de la pantalla chica y saludaban a todos. Tal como ocurre en los televisados partidos de futbol donde los asistentes se ven a sí mismos elevados a categoría de semidioses efímeros al aparecer en la megapantalla de los estadios y sonríen agitando sus manos con ademanes de saludos a los mortales que los miran desde sus hogares.
La Disneylandia chilanga está hecha para el olvido y la alienación, aunque no sea propiamente un circuito pensado en embellecer el Zócalo, pues no es un sitio para pasear sino para amontonar a la gente, para que la masa se vea más monstruosa y multitudinaria. Cientos de personas luchan por salir de los accesos de la estación Zócalo del Metro. Otros llegan por los cuatro lados de la Plaza de la Constitución para ver la obra que causa tanto furor en este invierno demasiado caliente que inhibe las bufandas. Es como si de pronto a los capitalinos les diera por segunda vez una enfermedad: todos querían pasar a patinar o tomarse la foto del recuerdo junto a un gigante árbol rodeado de iglús donde no había otra cosa que sujetos con altavoces que exhortaban a la población a formarse y a no perder a sus hijos.
La Disneylandia chilanga es un sitio donde miles de padres de familia olvidan, por un momento, sus preocupaciones financieras, los gastos de diciembre y el regalo de Santos Reyes, mientras los pequeños se deslizan por la pista de hielo como en un cuento de Mickey Mouse o son arrojados desde la altura del tobogán por unos edecanes uniformados con gorras y playeras blancas estampadas con el eslogan del gobierno capitalino. A unos metros, la mayoría saca su cámara para tomarse la foto del recuerdo junto al árbol de Navidad y unos iglús que refuerzan el gusto masivo por el mundo coca-cola. Afortunadamente ya le quedan pocos días a la pista dizque más grande del mundo, pero otro juguetito de Ebrard vendrá para entumecer la conciencia a los capitalinos.
si, es lamentable tanto gasto superficial yque luego se nos cobre con creces a los citadinos. lo peor del caso, es que algunos estados intentan copiar este tipo de "atracciones" en sus propias plazas centrales, ocasionando asi, mas daño economico a mas gente fuera de la ciudad, ptetendiendo ser "populares".
Enviado por enrique - 07-enero-2009 a las 08:29
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Otra más de Mister Ebrard; que lastimosa y engañosa patraña para cada unos de los defeños, que de no tener un servicio digno de agua (Iztapalapa, Magdalena Contreras,etc); drenaje de aguas negras, con fugas por todos lados; y demas males; pero eso si, con una serie de pistas de hielo para darle atole con el dedo a la gente, ademas de hacer carabanas con sombrero ajeno.
Enviado por FELIXDELAROSA - 03-enero-2009 a las 20:45
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lo que me llama la atención del tema son los recursos que fueron utilizados para el zócalo on ice, que además, si sumamos lo de la inauguración, las otras pistas de las delegaciones y lo del evento masivo de fin de año en el ángel, asciende a una cifra millonaria que, para términos prácticos, se echó a la basura, ya que de qué nos sirven todas esas cosas??? no nos da de comer ni empleo ni nada, sólo, cómo muy bien lo dices, nos ofrece un espectáculo barato para olvidarnos de la crisis, sin embargo, cuando la temporada navideña termine, qué nos quedará, sólo los bolsillos vacíos y al gobierno capitalino, quizá una deuda o una falta de recursos para lo que sí necesitamos... eso me molesta
Enviado por ciudad natosa - 03-enero-2009 a las 14:17
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Medio bien tu reportaje y muy cierto, pero como que te faltó concluir en tus comentarios........
Enviado por Elvia - 03-enero-2009 a las 09:53
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exacto, también me parece que el zócalo se ha convertido en un infestadero de gente y ni siquiera se ve bonita la plaza central... coincido contigo en que Marcelo Ebrard sólo le da a los chilangos jueguitos electoreros
Enviado por germán hernández - 02-enero-2009 a las 14:12
Lo que cae en este blog se lo debemos a la teoría del caos que tiene su epicentro en el Distrito Federal o Ciudad Monstruo.
Investigación urbana; bitácora de encuentros con personas, inmuebles y objetos.
Me interesa la ciudad de México como centro de experimentación y los modos de vida que se desarrollan en la capital del país, donde confluyen miles de personas anónimas que desarrollan su vida más allá de la publicidad de los mass media.