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El Banco Mundial recientemente otorgó a la Sociedad Hipotecaria Federal un crédito blando para destinarlo al financiamiento de vivienda en los segmentos más bajos y para ejercerse en el año 2009. El monto del crédito son mil diez millones de dólares.
Es posible que algunos se pregunten en que medida les beneficia lo antes mencionado. Pareciera que es uno más de esos anuncios macroeconómicos que se dan con bombo y platillo, pero que nunca repercuten en los bolsillos de los simples mortales.
El préstamo otorgado es un montón de dinero, ya que representa algo así como trece mil quinientos millones de pesos, lo cual es una cifra de muchos ceros. Pero traducida a conceptos más a nuestro alcance, veamos para que nos alcanza.
El dinero que nos han prestado es blando, porque son créditos que se otorgan a tasas más bajas que las corrientes en los mercados con la intención de impulsar a un determinado segmento de la economía en los países que del tercer mundo, y aunque nuestra economía se encuentra dentro de las primeras veinte del orbe, perfectamente encaja en los propósitos del Banco mundial.
Además de una baja tasa de interés, el plazo para su pago es generoso -treinta años- precisamente por su propósito, además de contar con un plazo de gracia de cinco años sin pagos a su inicio. El destino está absolutamente "etiquetado", por lo solo podrá destinarse al otorgamiento de créditos hipotecarios para la adquisición de vivienda en los niveles más bajos del escalafón socioeconómico.
Si traducimos la enorme cifra en créditos individuales, sigue siendo buena, pero deja de sonar tan espectacular. Para un país como el nuestro pareciera que no hay dinero que alcance a satisfacer nuestras necesidades y rezago.
Si para dimensionar lo obtenido, dividimos los trece mil quinientos millones de pesos totales entre las 32 entidades que conforman a nuestra República, nos tocarán 421 millones de pesos por cada Estado. Ya no suena a tanto. Pero si continuamos y dividimos dicho monto entre tres ciudades importantes al menos en cada uno de los Estados, resultarán únicamente 140 millones para cada una de las ciudades, lo cual empieza más bien a sonar escaso.
Con 140 millones de pesos a otorgar por cada ciudad, suponiendo que el reparto fuese parejo, y estimando un promedio de $350,000 por cada préstamo individual, alcanzaría para cuatrocientas viviendas en cada urbe. Para las muy grandes ciudades, el monto del crédito suena poco impactante al igual que el número de créditos. En las concentraciones medianas y pequeñas, suena interesante.
A mi entender, éste préstamo por sí solo no resuelve el problema de fondeo de las instituciones financieras, ni de lejos, pero se viene a sumar a las otras fuentes a las que normalmente recurren para obtener recursos para prestar, y sin duda nos vienen muy bien en el sector inmobiliario.
Será muy difícil que para el año 2009, una sola medida de apoyo económico, resuelva o le dé impulso a todo el sector de la construcción y en particular al desarrollo y venta de inmuebles destinados a la vivienda, pero sin duda, acciones como la anunciada, son un excelente paliativo a la crisis y nos traen un poco de oxígeno a un segmento de la economía que poco a poquito parece estar estrangulándose. La gran pregunta es si ese oxígeno llegará a tiempo y si nos alcanzara para que todos tomemos al menos una pequeña bocanada.
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