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Si escribes en tu buscador de internet “necesito perder peso rápido” en sólo 0.15 segundos encontraras 182 mil páginas con respuestas, ideas, soluciones mágicas y que prometen lo que ningún nutriólogo (de verdad) te ha podido prometer: bajar mucho peso en poco tiempo, sin esfuerzo y sin rebote. Suena tan increíble como lo irreal que es.
Al consultorio llegan muchos pacientes desesperados por perder peso: necesitan que les quede el vestido para una boda en 15 días, es urgente que el ex novio las vea más flacas que nunca el viernes en la noche, no pueden creer que esos pantalones nuevos ya no les cierran y se los quieren poner ¡ya! Se van a la playa en dos semanas y ese bikini ya no les luce.
Claro, a este mismo consultorio llegan estudios que explican cómo no es posible perder peso en tan poco tiempo, al menos de manera saludable y sin “rebote”.
Aquí hay dos cuestiones que vale la pena distinguir. Un tema son las dietas que se ponen de moda en donde se deja de comer uno o varios grupos de alimentos o se hacen combinaciones especiales (southbeach, the zone, Atkins, adictos a los hidratos de carbono, por grupo sanguíneo, etc) y otro son las dietas apoyadas en productos mágicos (fajas, cremas, pastillas, líquidos, etc).
En ambos casos, se ha visto, la pérdida de peso es por un balance negativo entre las calorías totales consumidas y las gastadas y no a lo novedoso del plan o el producto. Me explico.
¿Cuál es el esquema de éxito de las dietas de moda? Comer sólo ciertos alimentos a determinadas horas o combinados de manera especial.
¿Y el de los productos milagrosos? Hay que comprar un producto “natural, mágico, que sólo ellos venden, inigualable” y tomarlo, inyectárselo, untárselo, beberlo, inhalarlo durante un periodo. Además, si se puede, cuidar la alimentación o seguir el plan que ellos mandan.
En los dos casos se recomienda, además, aumentar la actividad física, tomar agua y descansar adecuadamente.
Por cómo manejan la información, parecería que lo que hace la diferencia es el producto que venden, la cremita mágica, el líquido con cualidades de otro planeta, la faja modeladora que “funde y desmaterializa la grasa” o el revolucionario esquema de alimentación propuesto, pero en realidad los resultados se ven por todo lo demás (comer menos y moverse más).
La propuesta aquí es que te fijes muy bien antes de elegir o seguir un plan que a la larga puede hacerte más mal que bien. Muchas de las sustancias que venden no son legales, seguras ni están clínicamente comprobadas. Las fajas, saunas, pants de plástico, diuréticos deshidratan. Las dietas muy bajas en calorías derivan en pérdida de masa muscular, desnutrición por falta de vitaminas y minerales, entre otros problemas.
Todo esto es cosa seria y debes ser responsable a la hora de elegir. Desconfía si:
· Te garantiza perder más de 1 kilo de peso a la semana.
· Debes omitir de tu dieta y por completo algún grupo de alimentos.
· No puedes mezclar ciertos alimentos en la misma comida.
· Utiliza suplementos o complementos.
· Bajas de peso sin dieta ni ejercicio.
· Los resultados los verás sin hacer esfuerzo ni modificar tu estilo de vida.
· Puedes comer lo que quieras y cuando quieras siempre y cuando utilices algún producto.
· Promueven ayunos.
· Aseguran que cierto producto “quema la grasa”.
· Prometen bajarte de peso permanentemente o modificar tu metabolismo para siempre.
· No hay una oficina o persona de contacto que se haga responsable.
· No tenga certificación médica comprobable.
Recuerda y siempre te lo diré, ponerse a dieta no es sólo bajar de peso, es comer mejor para estar más sano y sentirte bien.
Asesórate con especialistas, date el tiempo para hacer las cosas bien y para siempre. Aquí no hay magia que valga...
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