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1. El domingo una amiga y yo coincidimos en que la violencia que vive este país era parte del cuento entre policías y ladrones, un cuento que buscaba asustarnos: "Se están matando entre ellos". Así, nos dimos la vuelta y seguimos viviendo... Cosa que estaban haciendo los reunidos en la Plaza Melchor Ocampo en Morelia...
2. La "guerra contra el narcotráfico" que Calderón declaró hace ya dos años, el 15 de septiembre en Morelia dejó de ser un cuento de policías y ladrones para convertirse en una verdadera guerra, dónde la lucha es contra los civiles, los famosísimos de a pie. Usted y yo.
En un foro de este diario para recopilar testimonios de esa noche se lee : "Mi más sentido pésame a los que hoy han sido lastimados o han perdido a alguien a causa de la miseria humana y la mezquindad aberrante de unos cuantos."
¿Quiénes son "unos cuantos"? ¿Sólo los narcos? ¿O debemos contar entre ellos a los políticos que permitieron su desarrollo? ¿A los adictos que no se preocupan de dónde provienen sus dosis, que quizás detestan esta violencia, pero que son quienes la sostienen?
En notas hechas en los hospitales de Morelia, se lee: "Ana María (19 años) ya no tiene sus piernas; a su hermana mayor (21 años) también le amputaron una y está a punto de perder la otra". ¿Pensarán los "unos cuantos" que los beneficios que obtienen del narco no se miden con dinero, sino con las piernas de un par de hermanas que fueron a dar el grito a Morelia? ¿Tendrá para los pachecos un churro sabor a decapitado?
3. Hace unas semanas Helen Mirren declaró a la revista GQ que en los ochenta le encantaba la coca , pero que dejó de consumirla cuando supo que con su pequeña dosis incrementaba la riqueza de Klaus Barbie, un ex jefe de la SS convertido a Rey de la Coca en Bolivia.
¿Por qué nosotros no nos damos cuenta de eso? ¿Ustedes creen que los narcos trafican con drogas porque les gusta ser los malos? ¿Y que el gobierno los persigue por cumplir con su trabajo (toda esta pregunta va entre comillas)? No: los narcos son narcos porque existe un mercado, un montón de lana que ellos se embolsan cada que alguien en este país (y no sólo en Estados Unidos) se mete un pericazo, se da un toque, consume tachas...
Qué se hace ante eso: ¿se deja de consumir como una protesta o se plantea, de modo serio y sin prestarse al cotorreo, la legalización? ¿A qué países les ha funcionado?
4. Hace 15 días en este blog, un comentario: "Ojala y recuperen las calles de nuestra capital. Lo deseo sinceramente" (enviado por Panza verde).
¿Ahora cómo le vamos a hacer si ya no son sólo las del DF, sino las del país entero? ¿Cómo las vamos a recuperar si los gobiernos de los Estados ya están cancelando sus desfiles y cambiando las sedes de sus ferias y eventos? ¿Usted va a ir al Zócalo a oír al Peje, a patinar en diciembre, o a la Plaza de Toros a los festejos de Calderón?
5. Y hablando del Peje. El señor Ricardo Alemán, con ánimo analítico, señalaba a los posibles autores de los estallidos en Morelia. Desde las guerrillas existentes, hasta el narco, pasando por López Obrador y sus ánimos golpistas... Una lectora preguntaba si ya puestos a analizar así la cosa, no podría haber sido Calderón...
Si no lo saben, se los cuento: lo mismo se dijo del asesinato de Fernando Martí, que la derecha es capaz de matar a un niño para generar psicosis a través de los medios: ¿Tan malos percibimos a los gobernantes, o mejor, tan malos han sido? ¿Podremos dejar de pensar así de ellos? ¿Hacerlo implicara caer en su psicosis o de verdad se colombizó el país?
Unidad, a eso llamó Calderón... Quizás ya debemos dejarnos de posturas partidistas y de sospechosismos y de espurios contra legítimos, para enfrentar esta situación. Si en su momento alguien consideró al Peje un mal necesario, una conciencia que vigilaría el buen actuar del gobierno, hoy sale sobrando... De ese lado. Se tienen que pasar los dos al mismo, porque si no al rato el narco se acabará al país que estos se estaban peleando.
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