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No sólo los partidos más grandes de este país hacen publicidad marrullera, vulgar y artificiosa. También los chiquitos tienen lo suyo cuando de tratarnos como tontos se trata.
La primera marrullería que me viene a la mente es esa ocasión en que Vicente Fox, todavía candidato a la presidencia, sacó un spot dónde al final pegaba unos brinquitos y cargaba un estandarte de la Virgen de Guadalupe. Escuché a muchas personas decir que votarían por Fox “porque baila como changuito”… (Gracias, Santiago Pando)
Una de las más recientes fue el Becatón organizado por Partido Nueva Alianza, esa especie de herencia de Elba Esther Gordillo, que en agosto pasado repartió 25 mil “becas” ayudado por el Instituto Nacional de Becas (por fortuna una institución no gubernamental). Digo que fue una marrullería porque las “becas” en realidad eran enganches para las universidades más pato del país. Los chavos que fueron a pedir una beca terminarán atorados en escuelas malas, y sus padres endeudados con las mensualidades que su “beca” les endosó… Pero esa es otra historia.
Pero el secreto mejor guardado de la publicidad marrullera son las postales del Partido Socialdemócrata, ese que fundara Patricia Mercado después de perder su registro en 2006 y que hace apenas dos meses perdiera en una elección ante Alberto Begné, después de ser acusada de malos manejos…
Volviendo a sus postales, la más mala idea que hemos visto en publicidad política después del Voto Útil y los bailecitos de Kawaghi, aunados al slogan de Nueva Alianza: “¿Y por qué no?”, es esta:
¿Cómo qué nunca más? ¡Si hay políticos muy guapos a los que no les diríamos que no! Olvidando por completo que sean políticos…
(Después de Enrique Peña Nieto, gobernador por el PRI del Estado de México, por desgracia, principal presidenciable; Camilo Mouriño, Secretario de Gobernación al que López Obrador quiso desinflar como presidenciable con acusaciones de tráfico de influencia en PEMEX; y el Niño Verde, que parece se ha portado bien, pues ya no lo hemos visto en videos con Brozo negociando licencias para hoteles, no quedan de verdad muchos muy guapos…)
Pero ya en serio: ¿Qué nivel demuestra con eso la clase política? Ya dijimos por acá alguna vez que al menos deberían guardar las apariencias y no ser tan cínicos… Si como pueblo somos desmadrosos, los políticos deberían estar en un nivel diferente y no acercarse a él con productos que ni enojan, ni nos ponen a pensar (aunque sí nos calienten la cabeza)… ¿Se imaginan una boleta electoral en la que deban votar por alguna de las figurita? (La C va ganando, porque además no tiene ni pies ni cabeza: ¿ya vio que un monito está de espaldas?)
Con propuestas como estás, al rato no nos quejemos de los resultados.
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