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La semana pasada les presenté datos de la situación actual de México y el mundo con relación a diabetes y síndrome metabólico. Al final la invitación fue modificar nuestro estilo de vida. Pero ¿cómo se hace? ¿qué significa?
Les cuento. El tratamiento va en tres vertientes: farmacológico, dietético y deportivo. Es decir, el paciente que vive con síndrome metabólico o cualquiera de los padecimientos que lo integran deberá seguir tres caminos para un tratamiento exitoso: farmacológico, deportivo y dietético.
En el caso del primero, será el medico quien decida qué hacer y del ejercicio hablaremos en otra ocasión. Hoy me enfocaré en las recomendaciones que tienen que ver con la alimentación y los hábitos que debemos adoptar en nuestra vida diaria.
Comenzaré repitiendo lo que ya muchas veces he dicho: cada caso es diferente y único, por ello es necesario asesorarse antes de comenzar un tratamiento.
Basados en la premisa de que el paciente tiene sobrepeso/obesidad, lo primero será calcular una dieta hipocalórica, es decir, una dieta baja en calorías para pérdida de peso. Se ha visto que una disminución del 10% del peso corporal mejora los niveles de glucosa en sangre. Esto debe hacerse con un especialista y no al azar ya que es un balance muy delicado. Una dieta muy baja en calorías resultará, contrario a lo esperado, en ganancia de peso en grasa.
Este plan de alimentación deberá seguir las recomendaciones para el aporte adecuado de hidratos de carbono, proteína y grasas y en ningún caso prohibir alimentos de ningún tipo, aunque claramente hay algunos que se aconsejan y otros que no. He escuchado muchas historias de dietas en donde dejan de consumir pan, tortillas y pasta o proteína o solo se toman jugos o frutas o alimentos muy grasosos o, llegando al extremo, se consume únicamente agua por días. Ninguna de estas recomendaciones es buena ni puede llevarse a cabo por mucho tiempo. No sirve de nada comer así, al contrario, hay que comer de todo pero seleccionar bien qué clase de alimentos nos nutren y hacen bien y cuáles no.
Para que sepas más o menos cómo elegir te voy a dar una guía pero, vamos por partes...
Los alimentos que aportan energía, son los que tienen hidratos de carbono (HC) o azúcares. Los principales son los cereales (maíz, trigo, avena, centeno, etc.) las frutas y los azúcares como tal.
En el primer caso, el de los cereales, no se refiere únicamente a los comerciales de caja sino a todos los alimentos derivados del maíz, trigo, arroz, avena, centeno, etc. En este caso las mejores opciones que puedes elegir serán: avena natural, pan, arroz y pasta integrales, tortillas de maíz y no de harina, a lo mejor papa, camote, elote.
No te aconsejo comer avena con sabor, pan de dulce, pan blanco, tortillas de harina (aunque sean integrales), cereales para niños, hot cakes o waffles, galletas dulces ni productos de repostería. El chiste aquí es consumir HC que tengan poco o nada de azúcar o grasa añadida, que aporten proteína y que sean de alto contenido en fibra ya que esto disminuye su índice glucémico (velocidad en que los alimentos consumidos se convierten en azúcar para poder ser utilizada como fuente de energía, entre más bajo mejor).
La próxima semana hablaremos de frutas, azúares y otros grupos de alimentos. Mientras, espero que estos lineamientos te sean de utilidad y puedas comenzar a integrar a tu vida hábitos más saludables. Suerte!
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