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Luke: You fought in the Clone Wars?
Obi-Wan: Yes. I was once a Jedi knight, the same as your father.
Luke: I wish I'd known him.
Obi-Wan: He was the best star pilot in the galaxy, and a cunning warrior. […] And he was a good friend.
Star Wars Episode IV, A New Hope. (1977)
Alguien debería de decirle a George Lucas que ya deje, por lo que más quiera, de sobreexplotar y echar a perder su más grande obra. Me refiero, por supuesto, a la Star Wars original de 1977.
Uno de los elementos que hacía fascinante esa película era la gran cantidad de referencias a historias, personajes, o situaciones que no se explicaban, pero se mencionaban como parte de un subcontexto que daba la idea de que estos personajes tenían un largo pasado. Por ejemplo: las menciones al tal Jabba The Hut, que nunca salió en pantalla pero que adivinábamos sería un maldito gangster; la referencia que Han Solo había ganado la carrera Kessel “en menos de 12 parsecs” con esa chatarra llamada Halcón Milenario, etc.
Pero la línea de diálogo que más habría desatado la imaginación y la especulación de los fans es aquella mítica conversación entre un Luke Skywalker lleno de sueños por salir de su condición de campesino para volar en el espacio, y el huraño Obi-Wan Kenobi quien le contaba de sus años de gloria como parte de esa agrupación de cuasi monjes con espada láser que se hacían llamar caballeros Jedi.
¿Qué eran las guerras clónicas? ¿Quiénes peleaban? ¿Cómo era la relación entre Obi-Wan y el padre de Luke? La sola idea de pensar en grandes batallas con ejércitos Jedi usando sus espadas láser era el orgasmo geek de muchos.
Lucas cedió ante los deseos de los fans y de ahí surgieron los infames episodios I II y III. No tengo que recordarles lo malas que resultaron, ¿o si? Pero no sólo eso, en esas películas nunca se ilustró con detalle qué había pasado en las Guerras Clónicas. Ya saben, decisiones de mercado, suponemos…
Las Guerras Clónicas suceden en algún momento entre el episodio II y el episodio III. Lucas decidió contar la historia de esta guerra en episodios animados de 10 minutos que se transmitían por televisión en Cartoon Network.
Ahora, ante la eminente salida una nueva serie de televisión que finalmente contará con lujo de detalle esa ya mítica guerra, Lucas decide encargar al director de animación (y fan de Star Wars) Dave Filoni, una primera entrega que se siente más como un pretexto para ir aflojando nuestras carteras ante la nueva oleada de muñecos que saldrán a la venta.
En Star Wars: The Clone Wars se narra, por primera vez mediante animación por computadora, una de las muchas misiones que los valerosos (y aún grandes amigos) Obi-Wan Kenobi y Anakin Skywalker tienen que cumplir para evitar el avance de las tropas separatistas, al mando del Conde Dooku. Ambos deben rescatar al hijo de Jaba The Hutt, quien ha sido secuestrado. Anakin es quien comanda la misión de rescate pero no va sólo, se encuentra ahora ante el reto de ser maestro Jedi de un padawan (aprendiz): Ahsoka Tano, una adolescente tan intempestiva como el propio Anakin.
La película empieza bien, al momento en que se muestra el logo de “Lucas Films” se escucha de fondo un audio como de radio de guerra entre Imperial Troopers, lo cual crea un buen ambiente de tensión, después, cosa rara, no aparece el clásico logo de la FOX, sino el de Warner Brothers (al parecer a la FOX nomás no le interesó el proyecto). La primera secuencia inicia como si se tratara de un serial de televisión mezclado con los clásicos noticieros sobre la segunda guerra que se proyectaban en las salas de cine. Las primeras tomas imitan a un documental de guerra simulando el movimiento de una cámara al hombro.
Ese es si acaso el punto álgido de la trama. Por que a partir de ahí y hasta el anticlimático final todo es un poco de lo que ya sabemos y conocemos: diálogos militares imposibles de seguir, un poco de acción, más diálogo, una pelea de sables láser, el malo huye, más diálogo, una leve escena en el espacio, más peleas láser, bla bla bla, y así hasta el final.
Ninguna de las situaciones planteadas resulta emocionante, al final todos sabemos que, por muchos peligros que corran los personajes, sobrevivirán irremediablemente para aparecer en las demás películas que ya vimos. Más interesante resulta la adición de un padawan para Anakin, pero no se ahonda más en esta relación que podría haber planteado dudas interesantes en un Anakin que va derechito al lado oscuro de la fuerza. No falta tampoco, por supuesto, el humor, en esta ocasión no a cargo de la dupla clásica de C3P-O y R2D2 sino de los torpes robots del imperio, quienes francamente cansan con su estupidez supuestamente “chistosa”.
Se adivina desde la animación que este proyecto está hecho un poco a la carrera, los personajes resultan completamente inexpresivos al grado que por momentos dudé si me había equivocado de sala y me estuvieran pasando la de “Barbie Rapunzel”. Ya ni qué decir del famoso hijo de Jabba, al que todos se refieren como “Huttito”, no es más que un micro Jabba en chiquito y con ojitos de “yo nunca mandaría a un Jedi a que se lo tragase un monstruo Rancor”. Ridículo.
¿Qué pretende George Lucas? ¿Hasta cuándo entenderá que Star Wars debiera de ser ya un capítulo cerrado? Por qué insistir en el asunto de las Guerras Clónicas cuando podría estarnos contando, vía animación por computadora (¡pero bien hecha por favor!) la historia de Luke Skywalker después del episodio VI, el matrimonio de Leia y Han, o demás historias del universo extendido que son mucho más interesantes.
Ahora que ya no se que me enojó más, la triste película o el hecho de que la tuve que ver sentado en las escaleras del cine, lo anterior cortesía de la pésima organización de la gente de WB que invitó a más gente de la que cabía en la sala.
Esta película se debió ir derechito a DVD, probablemente ni a Blu-Ray. Lo único bueno de Star Wars: The Clone Wars es que no sale Jar Jar Binks. Gracias por ello, tío George.
Star Wars: Clone Wars
Producción: Catherine Winder. Producción ejecitiva: George Lucas, U.S.A., 2008. Dirección: Dave Filoni. Guión: Henry Gilroy, Steve Melching y Scott Murphy. Música: Kevin Kiner. Edición: Jason W.A. Tucker. Con las voces de: Samuel L. Jackson, Anthony Daniels, Christopehr Lee, entre otros.
Alejandro Curiel
lexcuriel@gmail.com
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