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¿No te encantaría que un día te dijeran: a partir de hoy vas a llevar una dieta que te ayude a alcanzar tus objetivos, en la que no te de hambre ni ansiedad y además, se adapte ella a ti y no tu a ella? A mi sí me gustaría.
Esto puede ser realidad, sólo es cosa de buscar asesoría adecuada en la que:
1. Se definan bien los objetivos y la prioridad de cada uno. Generalmente escucho el deseo de disminuir masa-grasa, aumentar masa-muscular, controlar colesterol, aprender a comer, cambiar los hábitos... está bien, pero no todas las metas son igual de importantes, dependerá de cada caso cuál debe atenderse primero y cuál después.
2. El plan se adapte a tu estilo de vida y no tu vida entera al plan. ¿Es esto posible? Claro, no es obligatorio cargar tu comida todos los días y adaptarte a los menús que te asignaron. Es posible llevar una dieta que te permita seguir con tu vida, comer rico y como debes, estés donde estés. Quien te asesore tiene la obligación de conocer tu estilo de vida, gustos, horarios, complicaciones...y con base en todo eso, hacerte una dieta personalizada y adecuada.
3. La dieta te permita no pasar hambre ni tener ataques de ansiedad. Una dieta bien hecha debe satisfacer tus necesidades de energía, de tal forma que no sientas hambre en ningún momento. También debe estar planeada para mantener estables los niveles de glucosa en sangre, para que no tengas ansiedad (en general, por cosas dulces).
Esto último es muy importante, de hecho, es lo más importante. La mayoría de los pacientes que rompen la dieta lo hacen porque la pasan mal, tienen hambre o dolor de cabeza, antojos o ataques de ansiedad. Me dicen: ¡Sol, es que no sabes, de verdad necesitaba comerme ese chocolate, lo necesitaba!
Si bien es cierto que de pronto ese “lo necesitaba” es sólo una justificación a un antojo, hay otra parte donde es verdad, pues si la dieta no es adecuada el paciente necesita comer más. Bueno, en realidad lo que sucede es que el cuerpo necesita más calorías.
Existe la creencia de que entre menos calorías se consuman, más rápido se pierde peso. Esto es verdad y mentira. Es decir, es verdad porque en algunos casos se pierde peso rápido, pero generalmente es de masa muscular y no de grasa, por ello es mentira, porque finalmente lo que se busca en una dieta de reducción de peso es disminuir la masa-grasa corporal, lo cual no sucede con una dieta extremadamente baja en energía.
Al cuerpo hay que darle un mínimo de calorías que garanticen que pueda funcionar (conocido como metabolismo basal, calculado con base en el peso, edad, estatura y composición corporal del paciente) y a partir de ese mínimo se pueden hacer los planes de alimentación. Nunca se deben consumir menos calorías que las que el cuerpo necesita para funcionar y mantenerse vivo. Si el cálculo está bien hecho y la dieta ajustada a la actividad física, el paciente no sentirá ningún malestar y podrá continuar con su plan por mucho tiempo.
Si a esto se le suma la opción de elegir los alimentos que más le gustan en preparaciones ricas, el programa será un éxito.
Debe entonces, quedar claro que estar a dieta no es sinónimo de hambre, angustia, privarte de comer rico, limitarte, no salir de casa, ansiedad,sentirte presionado, matarte en el gimnasio. Estar a dieta es comer bien y rico. Además, debes apoyarte en el ejercicio para alcanzar tus objetivos.
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