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Desde hace unos años en Ecatepec no se cobran multas de tránsito. ¿La razón? Para evitar la mordida. ¿El resultado? Que casi nadie usa el cinturón de seguridad y los más osados se pasan los altos, manejan como se les da la gana. Ni siquiera el Reglamento de Tránsito Metropolitano, planeado en conjunto por el DF y el Estado de México para ser aplicado en ambas entidades, se respeta por completo.
Me acordé de eso al leer que Manuel Mondragón y Kalb, recientemente nombrado secretario de Seguridad Pública en el Distrito Federal, después de que destituyeran a Joel Ortega por el operativo del New’s Divine, ha lanzado una señal a la ciudadanía: se cancelan los retenes; si usted ve uno, no sólo no le haga caso: denúncielo. ¿La razón? Evitar que se repita el caso del niño Fernando Martí, secuestrado en un falso retén y asesinado por sus captores, junto a su escolta y su chofer. ¿Cuál será el resultado?
La única cosa que recuerdo de las clases de Derecho de la prepa, es que las leyes existen para garantizar la armonía en la vida social. Eso significa que los seres humanos somos incapaces de respetarnos y se coloca a la ley sobre nuestras incapacidades o indisposiciones. Dado que no nos respetamos como seres sociales, menos abstracciones como las leyes, así que existen organismos para vigilar que respetemos, ya no nuestra convivencia, sino a la ley. Entre esos organismos se halla la policía, a la que hace un par de meses el presidente pidió que vigilemos y denunciemos; ahora nos dicen que ante lo poco fiable de que un policía sea un policía y no un delincuente, lo ignoremos.
Lo cual es nuestra culpa.
Por un lado, ¿qué persona piensa que es una gran idea engañar a las personas disfrazándose de una figura de autoridad (si acaso los policías lo fueran en este país)? Por el otro, ¿por qué nadie confía en la policía?, ¿qué clase de personas convirtieron una noble labor en un nido de corruptos desconfiables? ¿Por qué pensamos que es más fácil dar mordida que pagar por los errores cometidos? ¿Saben que muchas multas son más baratas que la mordida?
¿Cuántas veces han pensado en no dar mordida y seguir el curso legal, pero han pensado que “así funcionan las cosas” y terminan corrompiendo a la autoridad?
Es nuestra culpa. El narco es nuestra culpa, porque nunca denunciamos a tiempo. Porque nunca le pusimos atención a nuestros familiares y los dejamos volverse adictos. La mala atención en los Ministerios Públicos es nuestra culpa, porque todos creemos ciegamente los dichos: “Como te ven te tratan” y “Con dinero baila el perro”. Cada cosa que dejamos de hacer, cada vez que abusaron de nosotros y no hicimos nada, cuando nos han hecho un fraude electoral y cuando le pegan a la vecina o a la hermana, a una misma y nada hacemos, cuando compramos un celular robado y cuando pagamos por los resultados de un examen, cada vez que cometimos un error y buscamos una salida fácil, contribuimos a crear el insostenible país en que hoy vivimos.
¿Qué clase de tontos somos?
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