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Los gatos son criaturas elegantes, juguetonas y de fácil cuidado. Están provistos de uñas o garras que usan para comer, defenderse, ejercitarse, estirarse, trepar y mantener su balance. Para todo animal con uñas, es natural rasguñar ya que de esta manera las liman, afilan y eliminan tejidos muertos. Son parte fundamental de su cuerpo y como tal, debes darles el cuidado y mantenimiento necesarios para que tu mascota esté sana y la convivencia con ella sea armónica.
¿Alguna vez te ha pasado que vas caminando medio distraído y de la nada sale tu gato juguetón a cazar tu pierna o a trepar por ella?, o ¿que estés sentada cómodamente y te brinca a las piernas para que le des unos minutos de tu tiempo? Si tu gato tenía las uñas cuidadas tal vez ya lo olvidaste pero si las tenía largas, seguro recuerdas hasta la fecha y la hora en que ocurrió.
¿Para qué le sirven las uñas a mi gato? Son un arma de gran eficacia, agudas, filosas, poderosas y curvadas hacia abajo. Cada dedo, posee una uña retráctil, es decir, que puede guardarse y salir, según lo requiera tu gato. La uña está contenida en una vaina especial que evita su desgaste al caminar y además, complementado por sus almohadillas plantares, garantiza el silencio absoluto al andar, importantísimo en los depredadores de donde evolucionaron nuestros actuales animales de compañía. Las garras sólo son desenvainadas en el momento de someter a la presa o en caso de necesidad.
Esta maravillosa herramienta de supervivencia le sirve para capturar a su presa y, en combinación con sus afilados colmillos, como mecanismo de defensa ante enemigos que deambulan por su casa o atenten contra su seguridad, la de su hembra o descendientes. Son particularmente útiles e importantes si tu gato no vive todo el tiempo dentro de casa, tiene facilidad de entrar y salir y si no ha sido operado.
Las necesitará para salir bien librado en los pleitos por conseguir una pareja y resolver su instintiva necesidad reproductiva. Las garras les sirven para trepar por el tronco de los árboles, siendo en ocasiones determinante para salvar su vida, al proporcionarle un rápido y eficaz medio de escape o de sujeción evitándole caídas y accidentes.
¿Por qué rasca mi gato? Araña, rasca y rasguña para afilar sus uñas, pero también para marcar su territorio ya que entre sus dedos posee glándulas de exudación y al arañar impregna con su olor el objeto, quedando marcado como su propiedad.
El corte de garras: Si tu gato esta sano y activo, desgastará sus garras normalmente con el ejercicio y su vida cotidiana al realizar cualquiera de las actividades antes descritas. Si no salen de casa, o el desgaste que tiene es insuficiente, puedes recortar un poco las puntas de las uñas, con los cortaúñas especiales para este fin: los hay tipo guillotina, la uña entra por un orificio y al cerrar la pinza la recorta. Hay otros semejantes a las tijeras de manicura, y las alicatas, con el filo corto y en forma de gancho. Cualquiera de los tres es igualmente útil.
No utilices cortaúñas para humanos ya que aplastan y lastiman la garra de tu gato y necesitarías ser un experto para no lastimarlo o resultar herido tu mismo. Tu gato necesitará que le recortes las uñas con regularidad, por lo menos cada dos semanas. Empieza a hacerlo mientras tu gato aún es bebé, aunque la mayoría de los gatos pueden ser persuadidos a aceptar este procedimiento, si lo empiezas a hacer de grande requerirás de paciencia para acostumbrarlo.
¿Cuál es la técnica? Sólo recorta la punta de la uña, las puntas están formadas por tejido muerto, la parte rosada que se ve, contiene el nervio. No cortes la parte rosada de la uña podrías generar una hemorragia difícil de controlar. Invierte un poco de tiempo en estudiar las uñas. Siéntalo en tus piernas, distráelo con caricias y al llegar a las patas, oprime sus cojinetes con cuidado para hacer salir la uña. Ya que tengas bien definida la parte a cortar, sujétalo firmemente, aunque no le dolerá, sentirá ganas de escapar las primeras veces. Si el gato se agita, no lo obligues, déjalo descansar y continúa en otro momento.
En ocasiones, esta tarea se puede hacer entre dos: una persona sujeta y mantiene distraído al gato con caricias y la otra corta las garras cuidadosamente. También lo puedes envolver en una toalla, dejando una patita afuera y cortando las garras de cada pata a la vez. Con un poco de tiempo y la persistencia, el gato se acostumbrará a esta sencilla y sana manicura. Aunque sólo recortes unas cuantas uñas el primer día, irás acostumbrando a tu amigo y no dejes que triunfen sus berrinches, su bienestar está por encima de cualquier cosa y debe ser tu prioridad.
Lugares para rascar: Es imperativo que le compres (o si eres muy hábil le construyas) un poste para que tu felino pueda afilar sus uñas. Los materiales consentidos de los gatos son el mecate, troncos, cartón y alfombra. El poste es de forma piramidal con una base y debe medir entre 60 cm y un metro de altura para que el gato se pueda estirar cómodamente. Los postes de mejor calidad que se comercializan son los de "Doskocil", "Hagen", y los de "Four Paws".
Coloca los "rascaderos" en áreas cómodas y accesibles para el gato. Si utilizas las cajas de cartón, procura cambiarlas cuando se vean más desgastadas, el gato podría re-enfocar su rasguño en un mueble, cortina o alfombra de tu predilección. Juega con tu gato cerca del poste y enséñele: levantando sus patas y colocándolas donde es permitido rasgar, muéstrale el movimiento, ayúdale a identificar el uso de ese objeto tan raro e insólito para él. Después de algún tiempo, es posible que encuentres pedacitos de uñas por todos lados, especialmente en postes de rascar. Esto es también, completamente normal ya que se van deshaciendo del material inservible para su organismo.
Catnip: Lo puedes conseguir en tu veterinaria o tienda para mascotas en spray o en bolsitas. Poniendo hierba gatera (valeriana-catnip) semanalmente en el área que tu deseas, ayudarás a enfocar la atención del gato al poste, caja de cartón, o cualquier otro juguete, en vez de tu mueble, cortina o tapete. Cuando el gato rasguñe donde no es permitido, puedes utilizar una pistolita de agua para asustarlo, no para empaparlo, o con un "NO" firme será suficiente. Nunca lo golpees, su lógica no alcanza a relacionar su mal comportamiento con el dolor, gritos y maltratos recibidos. Llévalo de inmediato a su rascadero y de la manera más paciente enséñale dónde si se puede. Recuerda que el gato necesita ejercer esta función, todos los gatos y otros animales lo hacen.
Repelentes: Especiales para gatos, los puedes conseguir en las tiendas para mascotas y pueden utilizarse en los muebles. También existe un dispositivo llamado SSSCat, lo colocas a la entrada de la habitación que quieres proteger de tu gato, tiene un sensor de movimiento y cuando tu gato pasa, el SSScat lanza un gas que espanta a tu gato y lo hace retirarse, después de algunas veces sabe que no debe acercarse a esa habitación. Mientras estás entrenando a tu gato a afilarse en el lugar correcto, es posible que sea necesario cubrir los muebles con plástico, papel aluminio o celofán, materiales que desagrada a los gatos. Se paciente y entiende las necesidades de tu amigo..
Desuñado: Algunos propietarios de gatos, consideran este instinto como incómodo para sus muebles y llegan al extremo de recurrir al desuñado de su gato por métodos quirúrgicos. Los expertos consideran esta operación como una mutilación cruel para el animal. Un gato que ha sido sometido a este proceso, además de quedar realmente en peligro al eliminar su defensa principal, y no poder trepar, puede sufrir serios trastornos emocionales al haber sido sometido a una mutilación.
Con este proceso, no sólo se le retiran las uñas, sino además todo a parte del hueso del dedo. Las complicaciones emocionales y los cambios de conducta de los gatos son igualmente serias. Usualmente, al despertar de la anestesia, el gato se despierta con sus patas adoloridas y vendadas. Cuando le remueven los vendajes, el felino se cuestiona dónde están sus garras y por qué le duele tanto caminar. Por esto, muchos gatos pierden la confianza en sus amos y sus veterinarios, convirtiéndose casi siempre en los gatos más difíciles en tratar por el veterinario. Afortunadamente, hoy en día esta práctica ya comienza a ser prohibida en algunos países como Brasil, y en otros, los veterinarios concientes, no aceptan realizar este tipo de operación.
Un gato debidamente educado y cuidado, que disponga de un lugar para rascar, no arañará tus cosas, con una educación amorosa y disciplinada, le enseñarás a no usar otros objetos para afilar sus uñas. Como ves, lo que necesita tu peludo amigo es muy sencillo de brindar, a cambio de su compañía incondicional, creo que siempre saldrás ganando.
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