A cuatro meses de que se realizaran las votaciones para renovar la dirigencia del PRD, la Comisión Nacional de Garantías de ese partido decidió anular el proceso luego de haber detectado irregularidades en más de 20% de las casillas. Entre otras deleznables prácticas, el órgano confirmó que antes y durante el 16 de marzo hubo quema de urnas, suplantación de funcionarios, uso ilegal del padrón y compra de votos.
La noche del sábado pasado, Ernestina Godoy, presidenta de la citada instancia perredista, anunció que el Consejo Político Nacional deberá convocar a elecciones extraordinarias en un plazo no mayor a 30 días. Ese cónclave —de acuerdo con la nota de Francisco Reséndiz— evaluará si existen las condiciones para “organizar los nuevos comicios y ejecutarlos en un plazo de 45 días”.
Ante ese escenario —según información de Jorge Octavio Ochoa—, el domingo por la tarde ya se mencionaban los nombres de quienes podrían ocupar la presidencia interina del instituto en sustitución de Guadalupe Acosta Naranjo. Hasta ese momento, los dos grandes grupos en pugna, Izquierda Unida encabezada por Alejandro Encinas y Nueva Izquierda con Jesús Ortega, contemplaban como candidatos a Ricardo Monreal, Lázaro Cárdenas Batel, Carlos Navarrete y Javier González Garza.
Sin embargo, a pesar del acierto de la comisión en anular un proceso viciado desde el comienzo y en generar con ello una ventana de oportunidad para un relevo en verdad democrático, lo más probable es que en las próximas semanas sigamos viendo la misma encarnizada e intransigente lucha por el poder que ha debilitado al PRD frente a las demás opciones partidistas y frente a la opinión pública. El reciente intercambio de insultos entre ambos bandos, en el que Encinas llamó “títere de barro” y “tonto inútil” a Acosta Naranajo, mientras Ortega afirmó que con la nulidad “el PRD se está dando un balazo en el pie”, es una muestra de esta previsible guerra.
Tal situación es lamentable no sólo porque pone de manifiesto las deficiencias de nuestro sistema de partidos —que fomenta la ambición por los recursos públicos y el triunfo del más fuerte al interior de estos organismos, en vez de gestiones abiertas y transparentes—, sino porque, en el extremo, podría conducir a la desaparición de una alternativa político-ideológica diferente del PRI y del PAN.
Ya desde noviembre de 2007, Francisco Valdés Ugalde, lúcido estudioso y crítico de las tendencias autoritarias, advertía: “De consumarse la degradación del principal partido de la izquierda, se abrirá la puerta a un bipartidismo que pondría fin a la expresión política del pluralismo de la sociedad nacional y a la profundización del sistema democrático para canalizar la insatisfacción social”.
Cierto: ni la izquierda partidista se reduce al PRD ni, mucho menos, hablar de toda la izquierda nacional es hablar del sol azteca. No obstante, dada la posición de ese partido como segundo en importancia dentro de la Cámara de Diputados y tercero en el Senado, así como su potencial para impulsar temas sociales específicos ausentes o soslayados en la agenda de los otros dos grandes institutos —equidad de género, respeto a la diversidad, mejor educación, acceso a la cultura y trabajo digno—, sería deseable que, en lugar de diluirse en reyertas internas, asumiera su rol en el espectro político mexicano más allá del membrete y se uniera para laborar en el marco de la democracia en beneficio de la nación a la que tanto dice representar y defender.
Numerosas han sido las voces que han denunciado que el PRD ha reproducido los peores defectos de tiempos del partido hegemónico, cuando debía haberse convertido en una opción moderna, democrática y propositiva. La ex militante Rosa Albina Garavito es una de las personas que han expresado lo anterior. Y al igual que ella, figuras como Jesús Silva-Herzog Márquez, Ugo Pipitone, Roger Bartra y José Woldenberg —reunidos en una mesa redonda organizada hace un par de meses por la revista Letras Libres—, han hecho énfasis en el estancamiento en que ha caído la izquierda partidista ubicada en el sol azteca.
Para cerrar este post retomo una de las razones expuestas por Woldenberg para justificar el anhelo de una izquierda real: “México sigue siendo un país brutalmente desigual y con unas franjas de pobreza tremendas, y eso hace muy necesaria la izquierda en nuestro país”. Ya veremos si la cúpula perredista es capaz de percatarse de ello.
mauricio.torres@eluniversal.com.mx
NO DECIAN LO MISMO DEL PRI CUANDO OCURRIO EL CISMA CARDENAS-
MUNOZ LEDO?, ESO QUISIERA EL MAINSTREAM, COPIAR EL RIDICULO MODELO GRINGO BIPARTIDISTA, QUE ERA EL MISMO QUE TENIA VENEZUELA ANTES DE CHAVEZ: UNA FA,ILIA POLITICA QUE DEJABAN TODO ENTRE CUATES, SIN IMPORTARLES EL DEVENIR DEL PAIS...
Enviado por critico agrio, pero sin semillas - 23-julio-2008 a las 12:48
A Darinte: Buenas noches. Muchas gracias por tu comentario y muy interesante análisis. En efecto, más allá de simpatías o antipatías hacia Andrés Manuel López Obrador, el hecho es que él por sí solo tiene un peso político importante. Ahora, independientemente de que todas las facciones presentes en el PRD permanecieran allí o se separaran para formar proyectos distintos, lo que yo creo es que quienes se dicen ser de izquierda deberían asumir su papel como tal, abandonar los peores vicios corporativistas y clientelistas que han adoptado y defender en serio principios como la igualdad (aunada a la libertad) o la mejor distribución de la riqueza. De nuevo, gracias por tus ideas. Muchos saludos.
Enviado por Mau - 22-julio-2008 a las 20:38
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El Partido de la Revolución Democrática se ha constituido como una de las principales fuerzas políticas del país. Tras los controvertidos comicios del 2006 y una fractura por parte de diversas corrientes que dividen al partido en su interior, el PRD se ha convertido en un bastión por la disputa del poder de líderes que no logran llegar a acuerdos. Los conflictos internos dentro del partido no son recientes, históricamente ha sufrido diversas fracturas, principalmente por parte de sus líderes.
El PRD se encuentra sumergido en una crisis interna debida a tres situaciones evidentes: la competencia de sus líderes por su dirigencia, las denominadas “tribus” que conforman al partido y el peso del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador; este último factor es importante debido a que el ex candidato cuenta con una dinámica que desborda al propio partido debido a que muchos de militantes y dirigentes lo apoyan, mientras que otras, piensan que debe de dársele un nuevo giro a la izquierda mexicana sin su ex candidato presidencial.
Ante todo este contexto cabría preguntarse si el perredismo todavía constituye una opción para la representación de la izquierda en México, o bajo que formas se puede apelar a un verdadero proyecto político que incluya a las fracciones que ellos representan.
Enviado por Darinte - 22-julio-2008 a las 20:05
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A COCO: Buenas tardes. Muchas gracias por tu comentario. Como escribí: la izquierda nacional no se reduce al PRD, y en lo que a éste respecta, ignoro si quienes están dentro del partido tienen remedio (cualquiera pensaría que parecen empeñados en demostrarnos que son caso perdido). Lo que sí sé, sin embargo, es que, como tú dices, tendrían que representar en serio las inquietudes sociales, no sólo emplearlas como botín político-electoral. Muchos saludos.
Enviado por Mau - 22-julio-2008 a las 19:17
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Mauricio; Dices verdades...pero la "izquierda nacional", perdió el rumbo. O duerme el "sueño de los justos". O que se yo. Necesaria, pero no la de la elección anulada, la que solo dice "no", sin proponer, la que le da largas a todo, la que toma tribunas.....La que toma en serio su lugar de representante de esta inquietud social.
Como jóvenes y como periodistas nos interesan muchísimos temas: desde la globalización, la política, el empleo, el desempleo y el costo de la vida en México, hasta los deportes, el ánime y el rock, pasando por la sexualidad, la cultura y lo que piensa nuestra generación tanto de sí misma como de las anteriores y de las que van llegando.
Egresados de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, la mayor parte de nuestro desarrollo profesional ha cobrado forma en la Subdirección de Opinión de EL UNIVERSAL.
Así, a partir de nuestro lugar en esta casa editorial y de la nueva etapa de este blog, buscaremos aprovechar este espacio para explorar el acontecer diario, así como los temas que interesan, preocupan y ocupan a nosotros los jóvenes, para comentarlos y, esperamos, para conocer sus puntos de vista en torno a todo lo que merece ser discutido. Bienvenidos.