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Al lado del New’s Divine hay una estética súper ondera, cuyos estilistas gay (súper onderos, les digo) sólo atienden con cita y es tan cara que a ninguno de los asiduos al Divine le alcanzaría para pagarse un tinte ahí.
Una estética así choca en una colonia como la Nueva Atzacoalco, calificada mesuradamente de “conflictiva” por Leonardo Cienfuegos en una nota sobre la estampida del viernes en el Divine que hace unos cinco años era un salón de baile, de Salsa, específicamente.
Mis vecinos ensayaban todos los días en fachas, pero los fines de semana se iban bien prendiditos a bailar. Llegaba Horacio con el cabello largo, barba de tres días y sus pestañas rizadas y con rímel. También venía Andrea, alto y flaquísimo, con el cabello largo. Entonces todavía vestido de hombre. Ensayaban sus pasos a media calle, con muchachas que en el Divine y en otros salones de baile conocieron a sus maridos, como Pilar y Carmela, hermanas que aseguran que entonces el lugar no era muy exitoso.
“Estaba re chiquito, y no, ni lo llenábamos; sí vimos que había unas escaleras, como que arriba había otro salón, pero ni subíamos, te digo que no se llenaba”. Por eso cerró. “Yo creí que ya no existía, porque eso de la salsa no pegó” dice Pilar.
De hecho la salsa no pegó no sólo en el Divine, si no en todo el mundo. Los ritmos latinoamericanos fueron desbancados por una mezcla con reggae y hip-hop: el reggaeton. Así el Divine abrió sus puertas de nuevo para recibir a los chavitos que nunca habían escuchado a Jerry Rivera, pero son fans de Nigga y la Banda Adolescent’s.
Hace un par de años se empezó a ver la cola de escuincles afuera del Divine. Como hay muchas escuelas alrededor pensé que estaban de pinta. Enfrente hay una secundaria, a unos metros un CONALEP y también la Prepa 3 de la UNAM. A pocas calles del antro queda el periférico y cruzándolo, está el COBAEM Dos. La cola para entrar a la “disco” se instaló todos los viernes, a toda hora.
Una vez, en el único micro que sale de esta zona hacia el Defe, tres chavitas platicaban sobre las tardeadas en el antro de marras. Que qué se iban a poner el viernes para bailar las canciones de Daddy Yankee y que el novio de una se enojó porque se subieron al carro de otro muchacho. Acordaron que no se iban a dejar mangonear, porque ni habían hecho nada malo. “¿O sea, ese güey qué? La neta; y mejor que ni la haga de pedo porque mis primos sí le dan en su madre”.
“Conflictivas” es apenas un eufemismo para calificar a la colonia que alberga al New’s Divine y a las otras circundantes. Hay que imaginarla como el epicentro de un círculo vicioso: enfrente, la Gertudris Sánchez y la Gabriel Hernández, al norte, Xalostoc, Valle de Guadalupe (donde hasta los perros traen puñales) Altavilla; más al norte, la Popular, San Agustín, La Estrella…; atrás, hacia el este, esa colonia legendaria, inmortalizada por Polo Pepo (el primer punk mexicano) y Las Ultrasónicas en canciones como “La San Felipe es Punk” y “Dame Chela”: la San Felipe de Jesús, que entre todos sus milagritos cuenta el ser la colonia más peligrosa de la Gustavo A. Madero, y tener el tianguis más grande del mundo. Al sureste, las unidades habitacionales de la avenida Aragón. Un poco más lejos, ciudad Neza, una de las zonas con mayor índice de analfabetismo y “producción” de migrantes, fundada por paracaidistas rurales que llegaron a la zona por su cercanía con el Mexico City Dream y que hoy ostenta el primer lugar de seropositivos del país.
En estas colonias y algunas que ya mejor no nombraré se concentra la mayoría de las casas de seguridad de la Zona Metropolitana; en un bar de alguna de nuestras avenidas se fraguó el atentado de febrero al Jefe Policial Pegaso; tienen el mayor índice de deserción escolar en el área metropolitana, de embarazos adolescentes (apenas hace como un mes en el Bacho Dos se hizo una junta para alarmar a los padres con la noticia de que por cada grupo de 37 alumnos, hay cinco chicas embarazadas), maltrato infantil, y demás…
Cerca del Divine hay otro antro que también se especializa en tardeadas. En la avenida Adolfo López Mateos hay más antros, pero ninguno deja entrar menores de edad. Sobre esa avenida y la Central, abundan los table dance. En el área sólo hay un teatro: el Morelos, que es del IMSS, y cuatro complejos cinematográficos. En medio de los bares de la López Mateos hay una biblioteca, también rodeada por los “teibols”,
Y sí, justo en el centro de todo eso está el New’s Divine, antro que hacía tardeadas los viernes para esos chavos que dicen los analistas políticos, no tienen futuro. De sus escuelas de rezagados, iban por las tardes a un antro que ponía música apologética de la marginación social.
Cuando venga el siguiente escándalo semanal todos vamos a olvidar lo que pasó el viernes 20 de junio, menos las señoras chotas que se nutren de las leyendas urbanas para educar mediante el miedo y que le van a decir a sus hijas que eso pasa por andar de locas, que mejor se queden en sus casas (una suerte de Rosita Albires reloaded).
Miedo. Eso es lo que produjo la estampida. Miedo, porque en las clases de civismo no les le enseñan a estos chavos que nadie los puede meter a la cárcel por estar cheleando en una tardeada.
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