|
Por Alejandro Curiel
Finalmente estamos aquí, el olor de las palomitas se mezcla con el del refresco; los más osados acompañarán la combinación con nachos o un hotdog. En cualquier caso, el elemento primordial ya está listo: cine hollywodense de verano.
Es esta época en que “los críticos de cine” hacen berrinchito, se alejan de las salas comerciales y se aíslan en festivales o en la Cineteca en busca de una cinta “de arte”. Pero a los que en serio nos gusta el cine, más allá de las etiquetas, disfrutamos esta época. Aunque, hay que decirlo, en los últimos años el balance es negativo: mucha publicidad, mucha promoción, pero a la mera hora los grandes hits del verano terminan siendo pésimas películas (remember SpiderMan 3).
Pero como buenos masoquistas, año con año regresamos con nuevas esperanzas. Para este año, la cartelera de cintas basadas en cómics y series de televisión es lo que domina: Dark Knight, Hulk, Iron Man, HellBoy II, Get Smart, Sex & the City. La secuela del verano que, afrontémoslo, pinta para ser una gran decepción es Indiana Jones. La más esperada, sobre todo por su innovadora campaña “viral” en internet sigue siendo Dark Knight.
El lugar de honor en ser la primera cinta del verano palomitero en estrenarse es Iron Man. La verdad es que esta cinta me hizo recordar cuánto tiempo ha pasado para que Marvel finalmente pudiera entregar una buena película basada en sus personajes. Bob Kane mismo se mofaba de Stan Lee al decirle que ellos (la DC Comics) ya habían podido hacer 5 películas de Superman y una de Batman (la de Tim Burton), cuando Marvel no podía hacer una película decente de Spiderman, vamos, ni en la televisión.
Pero aquellos eran los lejanos noventa. Desde el nuevo milenio, Marvel ha encontrado la fórmula para una película de comics exitosa, misma que consiste entre otras cosas, evitar -hasta donde la mercadotecnia lo permite- hacer cintas “para niños”. Sam Raimi (Spiderman) y Brian Singer (XMen, X2) demostraron que no era necesario insultar la inteligencia para llevar un cómic a la pantalla.
Hoy en día el asunto va más allá, Marvel ha creado sus propios estudios de producción, Iron Man es el primer producto de los muchos que ya se encuentran en preproducción. Aquí la formula da un nuevo giro, los ingredientes son: superhéroes nuevos, guionistas ligados a la experiencia del cómic, actores de renombre (que no precisamente superestrellas) y directores sin experiencia. Esto último les asegura no pasar tragos amargos como en la primer entrega de Hulk, donde Ang Lee entregó una interesantísima y profunda parábola de las relaciones padre-hijo, pero se le olvidó que la cinta tenía que vender, fue un fracaso en taquilla por que todo mundo quería ver trancazos, no intrincados ejercicios psicológicos.
El contratar directores sin experiencia le permite a Marvel manejarlos mejor, en pocas palabras, no tienen que lidiar con la “creatividad” ni los caprichos de los directores con nombre. Marvel no quiere cine de autor, quiere historias divertidas.
Tiempo actual, Tony Stark es un empresario genio de la robótica y la electrónica, egresado del MIT y heredero de una gran fortuna producto de la empresa de su padre, quien hace tecnología militar. El emporio de Mr. Stark está fundado sobre los cadáveres de los miles que han muerto con las balas y los misiles super inteligentes que la empresa de su papi construye.
Banal y excéntrico, Stark disfruta los lujos y las mujeres que sus millones pueden comprar. Sin embargo, unos terroristas (¿arabes?, ¿afganos?, mmm ¿acaso importa?) lo hacen despertar de su mundo de fiesta, éxito y glamour. Stark es secuestrado, encerrado en una cueva, y obligado a construir un misil superinteligente, de lo contrario será ejecutado. Stark utilizará sus avanzados conocimientos en electrónica para idear una especie de traje con armas y cohetes que incrementa la fuerza de quien lo usa y con el poder escapar.
Esta cinta en efecto marca una segunda época en el cine de superhéroes Marvel. Después de fiascos como Los Cuatro Fantásticos (1y2) y Spiderman 3, Iron Man destaca por ser una película muy equilibrada, que aunque depende forzosamente en los efectos especiales, estos no se ven falsos ni se roban la película. La película descansa absolutamente en los hombros de Robert Downey Jr., quien encarna la arrogancia de Stark con toda naturalidad.
Sin embargo, no es tampoco una cinta que arriesgue, se aleja de la parte oscura del personaje (su alcoholismo y su proclividad a seguir sin chistar las órdenes del gobierno) y caricaturiza en extremo la violencia mostrada, nunca veremos una sola gota de sangre. Por cierto, caben mencionar las innumerables referencias a otra cinta sobre un hombre de metal que sí se mostraba cruel y despiadado: Robocop (Verhoeveen,1987).
Ni modo, aunque disfrutable y muy por encima de muchas cintas (de comics y no), no nos deja del todo convencidos. Tal parece que si queremos innovación, tendremos que esperar hasta Julio18.
lexcuriel@gmail.com
¡Siganme en twitter!
Iron Man. Producción: Avi Arad y Kevin Feige; Estados Unidos, 2007. Dirección: Jon Favreau. Guión: Mark Fergus, Hawk Ostby, Art Marcum y Matt Holloway; basado en los personajes creados por Stan Lee, Larry Lieber, Don Heck y Jack Kirby. Edición: Dan Lebental. Fotografía: Matthew Libatique. Con: Robert Downey Jr., Terrence Howard, Jeff Bridges, entre otros.
|