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Por Alejandro Curiel
Ya lo preguntaba Lennon y McCartney en su clásico Eleonor Rigby: “Todas las personas solitarias, ¿De dónde vendrán?” Pregúntenle a Wong Kar-Wai, su cine es un interminable tratado de almas solitarias que surgen casi siempre de una relación fallida, de un corazón roto, del súbito abandono de la persona que horas antes juraba amarte; los solitarios surgen de la mentira y el desamor.
En el cine de Wong Kar-Wai, sus personajes están condenados al amor que es imposible consumar, para Wong, el amor pasa forzosamente por una inevitable (y a veces inagotable) cuota de dolor.
Genio de leyenda, se dice que Wong Kar Wai nunca estudió cine, que jamás hace guiones detallados para sus cintas (si acaso algunas notas básicas que describen la historia), y además dirige comerciales y videos musicales sin que esto le reste credibilidad.
Al igual que muchos directores orientales, Wong Kar Wai da finalmente el salto hacia el continente americano. My Blueberry Nights (Mis noches de zarzamora sería el título textual) es la primer película del director en la que usa estrellas de Hollywood, y es también su primer cinta filmada completamente en inglés.
Nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 2007, la crítica se ensañó como nunca con una película de Wong Kar Wai. Lenta, mal actuada, irritante, banal, “tan divertida como ver un cubo de hielo derretirse”, son sólo algunos de los adjetivos que la crítica ha vertido sobre esta cinta.
La historia gira alrededor de Elizabeth (Norah Jones) quien confirma las sospechas de que su novio la engaña mediante la información que obtiene del dependiente de un café (Jeremy, interpretado por Jude Law) que ambos frecuentaban. La tristeza y melancolía infinita que siente la comparte en largas pláticas con Jeremy, hasta que un día se va en un viaje sin rumbo para intentar reencontrarse, mantenerse ocupada, ahorrar para un auto…lo que sea necesario para olvidar a ese hombre que la engañó.
Todos los ingredientes están aquí: los colores vivos, los encuadres inusuales, la cámara distante que ve a los personajes a través de un vidrio, de unas cortinas, de un espejo. La cámara de Wong sigue retratando a sus mujeres como la suma perfecta de belleza erótica y melancolía. Si bien no sucede con la por momentos insípida Norah Jones, es todo lo contrario con Natalie Portman en su papel de apostadora de póker, la cámara se da tiempo para pasearse por su falda, sus ojos, sus piernas, tal y como sucediera con las tomas de Maggie Cheung en Deseando Amar.
El ensamble de actores (aún la tan criticada Norah Jones), conoce su oficio y proyecta el dolor de sus personajes con una curiosa calma doliente que irremediablemente explota. Por supuesto que el trabajo como actriz de Jones frente al resto de cast palidece, pero su personaje funciona como testigo de la acción, Jones en cierta forma es los ojos del público en la cinta.
Incluso el cuidado en el soundtrack, uno de los sellos personales del cine de Wonk Kar-Wai, está presente en esta ocasión con canciones de Cat Power, Ry Cooder, Gustavo Santaolalla, y por supuesto Norah Jones.
¿Dónde está el problema entonces? ¿Por qué la crítica ha sido tan dura? En honor a la verdad habría que reconocer que de todas sus cintas, esta es la más convencional, la menos arriesgada, la que más recurre a fórmulas ya probadas por el director. Tal vez su estilismo llega a un exceso cuando plantea lugares (bares de Memphis, cafés de Brooklin) y personajes que resultan demasiado hermosos para ser realistas, pero, por si no lo habían notado, el cine es una gran mentira, un elaborado engaño. Personalmente prefiero mil veces ser engañado por esta cinta, que por cualquiera otra cinta romántica de manufactura Hollywoodense (y vaya que sobran). Aunque se acerca peligrosamente a los linderos de las “películas para chicas” (o chick flicks), definitivamente este trabajo no atenta contra la inteligencia del espectador, cosa que sí sucede con muchas cintas del ya mencionado sub-género.
Tal vez este rechazo de la crítica a la cinta se explique del mismo modo que lo hace uno de los personajes de la cinta: “…al final del día el pastel de zarzamora es de los menos pedidos en la tienda, no porque el pastel sea malo, simplemente nadie lo elige”. Si ese es el caso, no saben de lo que se pierden.
Noches Púrpura. My Blueberry Nights. Producción: Jacky Pang Yee Wah, China, 2006. Dirección: Wong Kar-Wai. Guión: Wong Kar-Wai y Lawrence Block; basado en un argumento de Wong Kar-Wai. Fotografía: Darius Khondji. Edición: William Chang Suk Ping. Música: Ry Cooder. Con: Norah Jones, Jude Law, David Strathairn, Rachel Weisz, Natalie Portman, Chan Marshall.
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