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En el artículo anterior,
redefinimos la entrevista como una visita de venta en lugar de un
interrogatorio en donde nos presentamos a responder de manera limitada
preguntas. Igualmente, indicamos que el peor error que se comete es no
prepararse para la entrevista. Por su parte, hay múltiples errores adicionales
que se cometen.
Analicemos entonces los
errores más comunes que se cometen en una entrevista. A continuación
mencionamos los cinco primeros. Los siguientes cinco los discutiremos en el
siguiente artículo.
1. Tener una apertura débil: Todo buen vendedor tiene quizá un máximo de tres
minutos para enganchar a su comprador. Igualmente, en una entrevista, tienes un
máximo de tres minutos para crear un impacto favorable en tu reclutador y
lograr que quiera seguir conociendo más de ti. Sin embargo, es sorprendente
cuan poco se aprovechan estos tres minutos críticos. La primera pregunta de una
entrevista suele ser abierta a manera de dar comienzo formal a la entrevista y
darle la oportunidad al profesional que se venda frente a su entrevistador. Una
pregunta en la línea de: "...platícame de ti...". La respuesta que prácticamente
todos ofrecen consiste en narrar su cronología profesional en forma directa o
inversa. Generalmente, a lo largo de 5, 10 o hasta 15 minutos. Esta manera, es
sin embargo, la manera más inefectiva de abrir una entrevista. El reclutador
seguramente ya cuenta con tu currículum vitae y no querrá que le vayas a
leérselo nuevamente; es muy probable que ya lo haya leído. Se creativo y busca
una manera de más impacto de abrir la entrevista. Aprovecha esos tres minutos
clave para causar el mejor impacto al reclutador. Si tu apertura es muy débil
es muy probable que tu destino se termine unos cuantos minutos posteriores a
concluir la apertura.
2. No mantener contacto visual
y no ofrecer una sonrisa: Es bien sabido que el
arma más poderosa de la mercadotecnia es la sonrisa. Una sonrisa calma los
ánimos de tensión durante la entrevista. Y, a pesar de ello, cuan poca se usa
durante este foro. Entramos con los nervios a su máximo, sintiendo que estamos
enfrentando a nuestro peor enemigo. La
seriedad invade el rostro. Una seriedad absoluta. Piensas que lo mejor es
guardar la máxima cordura y ello endurece la expresión, en ocasiones una cara
de pocos amigos. Un poco la actitud de: "limítate a preguntarme lo menos
posible porque no vengo de humor". La sonrisa tiene una repercusión inmediata
en el entusiasmo, en la pasión y en la disposición. Igualmente, cambia la
tensión en las cuerdas vocales y por tanto en el tono de la voz.
Por su parte el contacto
visual suele ser sumamente errático durante la entrevista. Terminas volteando
para todos lados sintiendo que una mirada fija pudiera mostrarte como una
persona arrogante o intimidar inclusive a tu entrevistador. El contacto visual
es clave para reforzar tus respuestas. Para reafirmar tu honestidad y seguridad
(no me refiero a la arrogancia, pero la seguridad en ti mismo es clave durante
la entrevista).
3. Responder desatinadamente a
preguntas comunes: Las entrevistas suelen
contener, invariablemente, unas cuantas preguntas que son iguales en todas las
entrevistas. Ya sabes muchas veces que preguntas enfrentarás. Y sin embargo,
fallas en prepararte debidamente y te pescas respondiendo lo mismo en todas las
entrevistas. Respuestas improvisadas que lo único que hacen es comprometerte
negativamente frente al reclutador. Sales de la entrevista, te flagelas, te
castigas, te reprochas, pero finalmente, en la siguiente entrevista, enfrentas
nuevamente la misma pregunta y vuelves a responder lo mismo. Errores que
cometes una y otra vez. Las razones suelen ser variadas; "prefiero ser honesto,
aunque ello me descalifique", "no sé que más responder", "me ganan siempre los
nervios", "mi entrevistador era muy intimidante". Todas válidas, pero todas
factores que nos dejan fuera de la carrera hacia la oferta de trabajo. La
verdad es que la respuesta que ofreces que te compromete se debe a la falta de
preparación.
Enfrentamos en las entrevistas preguntas tan
comunes como: "Platícame de dos defectos"; "¿Cuáles son tus expectativas de
sueldo?"; "¿Dónde te ves en cinco años"; o la pregunta más importante de la
entrevista: "¿Por qué debería de contratarte?" Y te encuentras contestando de
una manera limitada y errónea la mayoría de las veces. La preparación es clave.
Es como un examen; el resultado suele ser proporcional al tiempo y dedicación
de estudio. Los resultados rara vez son una cuestión de suerte.
4. No interpretar lo que hay
detrás de la pregunta y sólo limitarte a responder lo que te preguntan en forma
directa: Prácticamente todas las
preguntas tiene un trasfondo. No son preguntas a la ligera. Sin embargo, al
escuchar la pregunta se tiende a sólo enfocarse en la misma, sin identificar
que hay de trasfondo. Detrás de toda pregunta suele haber otra pregunta; la
pregunta detrás de la pregunta o la pregunta oculta. Se falla identificarla, y
se responde sólo directamente la pregunta que verbaliza el entrevistador. Las
preguntas directas suelen ser muy comprometedoras, en la índole de: "¿Cuál
consideras que ha sido tu mayor fracaso?" Desafortunadamente, entonces al
enfocarte sólo en la pregunta en sí, terminas dando una respuesta que te
compromete de más. Se vierte la sinceridad en la mesa y terminas por darte un
balazo en el pie. Despiertas un instante después de concluir tu respuesta a
darte cuenta del error que has cometido para contrarrestarlo, sin darte cuenta que
hacerlo, sólo termina echándole más leña al fuego. A veces es mejor, reconocer
el error y quedarse callado. Parcharlo sólo conduce a un desenlace peor. Pero
desafortunadamente, en tanto, sigas enfocándote solamente en la pregunta que
formula el entrevistador, te verás tropezando una y otra vez ante las preguntas
más comunes de la entrevista. Analiza las mismas. No te precipites a sólo
responder la pregunta per-se en forma impulsiva. Piensa dos veces antes de
responder.
5. No enfatizar las
habilidades que comúnmente busca todo reclutador en todo profesional: Es interesante que tendemos a vendernos de una
manera unilateral. Mencionando a lo largo de la entrevista sólo las habilidades
que piensas que serán apreciadas por el reclutador, en lugar de identificar
cuáles son las que más pudieran interesarle. Las respuestas terminan siendo un
monólogo, unilaterales. Debes de mantenerte sintonizado al entrevistador todo
el tiempo, a manera de ir identificando sus necesidades y por tanto modificando
tu estrategia y respuestas a lo largo de la entrevista. Busca enfatizar las
habilidades que consideras clave para el puesto. Sincronízate con la vacante.
Es muy interesante, cuando un profesional que aspira una vacante en el área de
ventas enfrenta la pregunta: "¿Qué es lo que más te frustra?" y la respuesta
es: "el rechazo". Increíble, se está metiendo un balazo en el pie. La función
de ventas debe lidiar con la tolerancia a la frustración y múltiples rechazos.
Identifica estos errores, corrígelos y
prepárate previo a la entrevista. Estar preparado hace la diferencia. En el
siguiente artículo analizaremos los siguientes cinco errores comunes en una
entrevista.
Recuerda que el ÉXITO es una cuestión de
ACTITUD y de PREPARACIÓN. Si estás bien preparado para navegar el actual
mercado laboral y tienes la actitud adecuada, el éxito seguramente estará ahí.
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