A finales de octubre, la Asamblea Venezolana aprobó la nueva “Ley para la prohibición de videojuegos bélicos y juguetes bélicos”, la cual entrará en vigor pasados tres meses de su publicación.
Tengo que confesar la alarma que sentí cuando supe de ella; de alguna forma vino a mi mente la famosa declaración de Churchill de la “cortina de hierro” descendiendo sobre Europa; quizás porque soy muy geek, quizás porque me preocupo de más.
Más aún porque Chávez ya venía elaborando sobre la relación videojuegos-imperialismo desde agosto, cosa que en ese momento consideré algo simplemente anecdótico.
La acción que toma la Asamblea tiene severas licencias argumentativas, en un discurso que supuestamente pretende estar a “la defensa y garantía de los derechos del niño, niña y adolescente”; enumera posturas sin sustento y anacrónicas.
-Supone que son los niños los principales o casi únicos consumidores de videojuegos, sin embargo, prohíbe su uso sin distinción de edad.
-Que el videojuego con contenido “violento” provoca en el jugador actitudes violentas. (Post hoc, ergo propter hoc).
-Que el videojuego es un instrumento exclusivamente formativo-educativo, y no una obra colectiva de arte digital interactivo.
Aún cuando entiendo (con grandes reservas) la idea detrás de prohibir las pistolas de juguete y otras simulaciones de armas, la cuestión del videojuego resulta sumamente criticable. Iniciando por la propia definición:
A los efectos de la presente ley se entenderá por: Videojuegos bélicos: aquellos videojuegos o programas usables en computadoras personales, sistemas arcade, videoconsolas, dispositivos portátiles o teléfonos móviles y cualquier otro dispositivo electrónico o telemático que contengan informaciones o simbolicen imágenes que promuevan o incitan a la violencia o al uso de armas. (Artículo 3)
Por si alguien creía que el hacer leyes ambiguas era un fenómeno enteramente mexicano, he aquí un gran ejemplo de que no es así. ¿Qué significa “simbolizar” y “promover” en esta ley? Si uno se pone en la misma dinámica esquizofrénica, podríamos llegar a las siguientes conclusiones:
-Pokémon simboliza peleas de perros callejeras.
-Mario Kart, promueve la competencia deportiva desleal y violenta.
-Yoshi es un dinosaurio antropófago.
-Space Invaders es una incitación abierta a la guerra contra los inmigrantes (aliens).
-Pong es una abstracción de la Guerra Fría.
Está claro, sin embargo, que existen juegos con expresiones más violentas que otros, como GTA, pero lo que han hecho otras naciones es implementar clasificaciones, muy similares a las que se dan en las películas. Una solución, que por supuesto, no implica la absoluta intervención del Estado, más bien pone en la familia e individuos la responsabilidad de consumo de este material en particular.
Si no entendemos que los videojuegos son parte de la industria cultural, dejaremos de lado una gran posibilidad de desarrollo económico, además de que le estaremos haciendo el juego a la censura. Es como argumentar que una obra de teatro, una novela, una cinta o un poemario deben todos cumplir con los mismos objetivos; y no ser un espacio para la legítima expresión, para contar historias, para jugar con los lenguajes, las figuras retóricas, los formatos. Vean este artículo de dicha ley:
"Todo videojuego y juguete debe promover el respeto a la vida, la creatividad, el sano entretenimiento, el compañerismo, la lealtad, el trabajo en equipo, el respeto a la ley, la comprensión, la tolerancia, el entendimiento entre las personas y el espíritu de paz y la fraternidad". (Artículo 4, fracción cuarta)
Ya por el hecho de citar el “deber”, implica una prescripción social y filosófica bastante dura. Uno podría perfectamente insertar este movimiento dentro de una política de acortamiento del espacio público en pro de la voz única del Estado venezolano, como ha pasado con la televisión, la radio y la prensa; pero caería en la misma rutina universalista y aglutinadora en la configuración de la otredad que tanto le critico, cosa que no es deseable.
Por mi parte, creo que esto prueba el miedo que ciertos gobiernos le tienen a las influencias culturales del exterior, pero que lo resuelven de una forma atroz… y más violenta. Estados Unidos mismo no se ha salvado de estas influencias, es más, es quizás el más mutado por ellas.
Lo que dicen en Venezuela
En una sociedad tan politizada como la venezolana, las lecturas sobre el caso también son diversas. Cuando me acerqué a los jugadores venezolanos que se podrían ver afectados por esta medida, que castiga a quien importe, fabrique, venda, alquile o distribuya “videojuegos bélicos” y/o “juguetes bélicos” con prisión de 3 a 5 años (Artículo 14), me llevé una muy interesante sorpresa.
Muchos desestiman la ley de la que hablamos. No la creen siquiera aplicable. “No es que se vayan a meter a mi casa para ver qué estamos jugando; eso no va a suceder, todavía no ha sucedido, es una ley muerta”, dice Carlos.
Por su parte, Erwin, estudiante de derecho y videojugador, piensa que la ley ni siquiera tiene que ver con la censura, sino que se trata de un control más sobre las importaciones y con ello, de la cantidad de dólares que se quedan en el país.
Reinaldo Villegas me escribe: “Lamentablemente la población de mi país parece no tener memoria, no sé cómo el presidente puede llegar a ser tan hipócrita como para hablar de violencia cuando él mismo fue miembro de una intentona golpista que derramó tanta sangre. No me opongo totalmente a la ley, pero ésta debería ser preventiva y no prohibitiva...”.
Y en Twitter:
@Granadillo Qué es más lógico: combatir el hampa directamente o pensar que al sacar los videojuegos violentos del mercado solucionaran nuestros males?
@GABIZIMA @inerzzia Por los dioses! noooooooo. Luego se quejan de las altas tasas de violencia intrainfantil, y le echan la culpa a los videojuegos.
En fin, en términos prácticos, lo que resta es esperar a ver esta ley entrada en vigor. Que sea aplicable o no, no la redime de sus fallos originales. Mientras en España al videojuego se le comienza a respetar a rango de industria cultural y en México se gestan los primeros esfuerzos para el desarrollo nacional, en Venezuela tendrán que jugar tetris.
El siguiente video lo hizo un venezolano:
*Carlos Brito es colaborador de EL UNIVERSAL
La politica de chávez, es meramente el intento de crear un imperio, en el que se hace lo que el quiere o ha soñado siempre,"tener el control absoluto de todo cuanto puede"; si se buscara realmente el bien social, se haría politica en verdad para poder crear oportunidades para los ciudadanos y no hacer de Venezuela el patio trasero donde maquina sus sueños, que cabe señalar son pesadillas de un pueblo, objeto de una mente retardada.
Enviado por Berenice - 26-noviembre-2009 a las 22:58
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Que Bueno que no soy venezolano!
Me imagino que van a hacer sin videojuegos..
Aparte de que es ironico que un mal militar payaso proponga estas leyes
Enviado por Del Bosque - 24-noviembre-2009 a las 07:56
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Mis condolencias para los venezolanos, una cosa es que se pongan como viejitos a decir que los videojuegos son malos porque no los conocen y otra es que los prohiban.
Enviado por Tania - 20-noviembre-2009 a las 00:56
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en mi opinion esa ley se me hace muy absurda, incompleta en fundamentos ademas que el autor del video mostrado tiene razon en lo que dice, hay muchas otras cosas más peligrosas que nos rodean y al mismo tiempo nos influye para ser violentos.
Enviado por Ricardo - 19-noviembre-2009 a las 16:38
Jenny Pixel. Tecnomaniaca de 23 años que gusta de los gadgets para mujeres. Es colaboradora de EL UNIVERSAL desde hace un año. Es amante de la tecnología que piensa en las chicas y de los videojuegos que no las excluyen.
Leonardo Weird. Investigador y periodista de 29 años. Colabora en EL UNIVERSAL Online en la sección Tecno. Gusta de las nuevas tecnologías, videojuegos, moda geek chic y los adelantos científicos.
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