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Desde hace algunos días circula una información que proviene de la miscelánea fiscal, y que ha causado muchas confusiones. En ese documento se dice que hay 422 grupos empresariales que hacen uso de la consolidación fiscal, con ingresos de prácticamente 5 billones de pesos que pagaron “sólo” 85 mil millones de pesos, el 1.7%. Esta información ha sido utilizada por todo tipo de personas, incluyendo al presidente de la República, que en su enojo de la semana pasada mencionó el porcentaje referido al exigir a las grandes empresas que paguen impuestos.
Como ocurre con mucha información de este tipo, suena tan espectacular que todo mundo la usa, aunque no la entienda. Incluso el presidente, lo que no es buena cosa. Los impuestos no se calculan sobre los ingresos, sino sobre las utilidades, de forma que ese 1.7% no tiene nada que ver con la forma en que deben pagar las empresas su impuesto sobre la renta. Es decir, es una comparación inadecuada. Incluso si usted quiere calcular el IETU y no el ISR, la base sobre la que se debe calcular no es el ingreso por ventas, de forma que no se puede deducir que las empresas pagan sólo el 10% de lo que deberían pagar.
De hecho, no se entiende en la mencionada miscelánea la explicación del 1.7% y el diferimiento del pago, cuando al mismo tiempo en el documento de gastos fiscales se estima el costo de la consolidación en 25 mil millones de pesos, que sería como 0.5% adicional. Lo que parece que le urge a Hacienda es evitar que este pedacito de impuestos se posponga hasta la eternidad, pero de ahí se ha construido un discurso que sostiene que las grandes empresas pagan pocos impuestos.
Pero para saber si nuestras empresas pagan poco o pagan mucho, permítame hacer una comparación de cuatro grandes empresas nacionales con un equivalente internacional, para ver si nuestras empresas pagan mucho o pagan poco. Para hacerlo, vamos a utilizar exactamente el mismo porcentaje, los impuestos sobre ingresos por ventas, para que ese 1.7% se vaya borrando del discurso público. Los datos provienen, en todos los casos, de los reportes financieros que estas empresas tienen que publicar para sus inversionistas, puesto que todas ellas cotizan en mercados de valores internacionales.
Empecemos por Bimbo, al que vamos a comparar con Kraft Foods, una empresa doce veces mayor, pero dedicada también a alimentos. En la figura 1 puede usted ver los impuestos que pagan estas dos empresas como porcentaje de sus ingresos totales.
Más o menos 2.5% de pago de impuestos, aunque Kraft pagó, el año pasado, “sólo” 1.7% al fisco estadounidense. Para reforzar la idea, en la figura 2 aparece el caso de América Móvil (aunque en el título le puse Telcel, para que la ubique usted) con Vodafone, la mayor empresa de celulares del mundo.
Nuevamente, pagan más o menos lo mismo, aunque en este caso es mucho más del 1.7% en ambos casos. Sin embargo, América Móvil pagó más, como porcentaje de sus ingresos, al fisco mexicano que lo que Vodafone hizo en Gran Bretaña (en los dos casos, las empresas venden en decenas de países, pero ése es su país de origen).
Más complicado es el caso del cemento, porque CEMEX tuvo una inmensa pérdida en 2008, que no permite comparar bien, pero en la figura 3 aparece este grupo comparado con Holcim, el mayor del mundo en ese producto, que sí paga un poco más que CEMEX, pero no mucho.
Finalmente, las cerveceras. En la figura 4 aparece FEMSA comparado con Anheuser-Busch, y nuevamente el porcentaje de impuestos sobre ventas es muy parecido para ambas empresas. Para 2008, ambas pagan cosa de 2.5 a 2.7%.
En suma, las cuatro empresas que le presentamos pagan, efectivamente, un porcentaje que parece pequeño, porque se está calculando mal. Los impuestos a la renta se pagan sobre las utilidades, y no sobre los ingresos. Al calcular las utilidades de las empresas mencionadas, todas ellas pagan entre 28 y 30% de impuesto, y en todos los casos, al comparar con sus ingresos el porcentaje se reduce mucho, por cuestión lógica. Pero eso no significa que no estén pagando correctamente. De hecho, al compararlas con empresas similares de diferentes países, vemos que no hay diferencias significativas. Sólo hice las cuatro que le presento, porque fueron las primeras en las que pensé (son las primeras en orden alfabético, entre las más grandes de México). Es posible que las 396 restantes, para llegar a las 400 a que se refiere el SAT en su documento, sean diferentes, pero en principio lo dudo.
Esto quiere decir que si hay un problema en el pago de impuestos de las empresas, no son las más grandes las del problema. Le recuerdo que tenemos, entre profesionistas independientes, (médicos, dentistas, contadores, abogados) una evasión de 85%. Y entre personas que alquilan, más de 80%. No dudo que haya muchos otros ramos en que tengamos problemas de este tipo, y no dudo que si se mejoran las leyes, podremos cobrar mejor impuestos. Pero la evidencia indica que no se puede acusar a los grandes empresarios, así nomás, de no pagar.
Y también debería servir esta información para evitar que usemos cifras sin saber bien a qué se refieren. Eso de que “sólo” pagan el 1.7%, como se ha visto, es una falacia. Ni modo, se equivocó el presidente, por hacerle caso al SAT, que no debería producir documentos como el referido.
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