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Fuente: www.apc.org/ La limitación del hombre ante la tecnología |
Hace poco menos de dos meses por las principales capitales del país vimos a jóvenes de entre los 18 y los 20 años expresando su reclamo porque un examen los dejó fuera de una universidad pública del país y para evitar que la movilización continuara por parte de muchos de ellos.
La Secretaría de Educación Pública les ofreció un espacio en la nueva Universidad Abierta y a Distancia, con la opción de poder estudiar desde su casa e incluso su trabajo, pero además en áreas novedosas como la adminitración de pequeñas y medianas industrias, seguridad pública, paramédicos y energía renovables, entre otras; pero, ahora con el proyecto que pretende establecer un impuesto a las telecomunicaciones como el internet, ¿hasta dónde un proyecto educativo puede quedar coartado por las necesidades fiscales?
De acuerdo con la SEP, hasta el pasado 12 de agosto, el número de aspirantes fue de 33,588 personas y a todas ellas se les dijo tendrán un lugar, aunque sea que inicien sus estudios en febrero del próximo años, podrán realizar estudios de licenciatura y sin "ningún costo". ¿De verdad, sin ningún costo? Más allá de las posibilidades que cada uno de ellos tenga para hacerse de una computadora o de asistir a un café internet para dar seguimiento a sus clases, alguien se preguntó si el impuesto de 3 % que pretenden imponer los legisladores y el Ejecutivo tiene detrás un estudio de impacto en áreas como la educación, la salud, el desarrollo social y la reducción de la desigualdad en el país.
El acceso a internet en México no sólo está relacionado con grupos de jóvenes de 12 a 19 años de edad que se conectan a internet para acceder a información relacionada con el entretenimiento o los juegos y chatear; o bien las casi 500 mil personas que se estiman están integrados a diferentes redes sociales, como refieren twitteros, sino también a comunidades indígenas que han empezado a conocer ese tipo de herramientas para comunicarse con sus familiares migrantes en los Estados Unidos, tal como sucede por ejemplo en San Cristobal de las Casas en donde el Centro Comunitario establecido por el Instituto Nacional de Educación para los Adultos, ofrece alfabetización a las personas mayores a través de la tencnología; o bien, en la administración pública para reducir los espacios de corrupción en los trámites burocráticos.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet, en los últimos cinco años el Internet ha tenido un crecimiento sostenido en México. Para 2008 contábamos con 27.6 millones de internautas, 11.3 millones de computadoras con acceso a Internet y más de 73 millones de teléfonos celulares, de los cuales el 6% ya está conectado a la Red.
La Asociación dice que la probable aprobación del IEPS en telecomunicaciones repercutirá directamente en su crecimiento e inhibirá a los estratos más vulnerables de la población; los cuales, paradójicamente, son los que presentan un mayor crecimiento en la adopción y utilización del Internet. Un reciente estudio de ésta agrupación señala que el 44% de los internautas pertenecen a los niveles socioeconómicos medio y medio bajo.
De esta forma, los más afectados serán nuestros niños y jóvenes, ya que 6 de cada 10 mexicanos de entre 12 y 19 años hoy están conectados a Internet y representan el 22% de la población total del país. Más aún, los jóvenes de entre los 20 y 35 años, en edad económicamente activa y quienes conforman el 39% de este mismo total, verían limitados o coartados los beneficios que esta importante herramienta conlleva.
Es cierto, es innegable que las arcas públicas requieren mayores recursos para mantener y facilitar más y mejores servicios, pero con iniciativas como la delimpuesto del 3 % ¿ a dónde vamos? ¿Qué opinan? ¿Forman parte de las redes sociales?
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