En post anteriores ya he hablado de José Luis Brea, un devoto de la filosofía-ficción (como él mismo lo dice). En una de sus recientes visitas a México URBANITAS conversó con el profesor de Estética y Teoría del Arte Contemporáneo en la Universidad Carlos III de Madrid, a propósito de la promoción de su libro Cultura_RAM Mutaciones de la cultura en la era de su distribución electrónica. Esto surgió.
-En esas especies de tratados, que son sus libros, describe mundos donde hay cyborgs tomando fotos con su teléfono celular. Advierte que su trabajo oscila entre Apocalypse Now y 2046. Individuos online surfeando por la red de redes, siguiendo el flujo mismo de internet y su existencia rizomática, linkeándose unos con otros. ¿Dentro de este mapa mundi digital que vive alrededor de la seudo última maravilla del mundo: el iPhone, dónde queda la conciencia (el darse cuenta que uno se dá cuenta)? ¿Vivimos una luna de miel del hombre y el dios-máquina? ¿Qué opina de quienes ven sus teorías como alarmistas? -Diría que no hay por qué temer al futuro o considerar al presente como la basurización de todo. Por supuesto, hay muchos teóricos que odian a su tiempo y que creen que con los griegos todo era mejor. Desde luego yo no pienso así. Creo que en el futuro todo será mejor y, al mismo tiempo, me interesa descubrir que se esta gestando en este momento producción de futuro apasionante.
-¿En esta especie de digitalización del mundo qué perdemos? -Creo que no se nos escapa nada. Pienso que es necesario adquirir confianza en la transformación de la cultura de nuestro tiempo, por ejemplo, en las tres características de las imágenes está todo. Al menos todo lo bueno ya que no se devalúan si llegan a través de una web en vez de un museo.
-¿Dónde ubica al sujeto en la sociedad del videocontrol? -Esta en permanente cambio. Lo que antes eran grandes garantías y unas construcciones del individuo muy estables, en las que todo se sabía, esta pasando a ser un sujeto muy líquido donde tenemos que reinventarnos constantemente. Las máscaras construyen personajes en los que podemos ser diferentes de lo que somos en nuestras prácticas cotidianas ahorita o en seis meses.
También es cierto que es una sociedad muy amenazada por el control, pero al mismo tiempo, es una sociedad que carga de posibilidades de actuación a los sujetos y les permite invertir en la fábrica de la experiencia, la construcción de nuestra identidad; fabricamos el personaje que somos y queremos ser. Esto no es otra cosa que estar condenado a vivir mucho más intensamente. Eso es lo que uno tiene que pedir.
-En este nuevo mapa redefinitorio de la experiencia del sujeto tecnologizado parece que la crítica esta anestesiada con gadgets muy caros ¿es así? ¿Dónde encontraremos a los no-lugares que nos permitan no caer de rodillas ante creación masiva de cyborgs? -Hay muchos lugares con una información muy cualificada y sólo es cuestión de, como ciudadanos, comportarnos selectivamente y sin culpa. Una de las ventajas de ahora es que uno navega por donde quiere. Si uno quiere ir refinando la información que recibe también puede accesar a ella. Es responsabilidad de cada uno hacerse de los contenidos que considere necesarios. Antes parecía que era el Estado quien debía tutelar la formación del ciudadano. Ahora, somos responsables de lo que hacemos con nosotros mismos.
Lo que cae en este blog se lo debemos a la teoría del caos que tiene su epicentro en el Distrito Federal o Ciudad Monstruo.
Investigación urbana; bitácora de encuentros con personas, inmuebles y objetos.
Me interesa la ciudad de México como centro de experimentación y los modos de vida que se desarrollan en la capital del país, donde confluyen miles de personas anónimas que desarrollan su vida más allá de la publicidad de los mass media.