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Demian Magallán
Hacer un presupuesto te permite planear tu vida financiera futura con menor esfuerzo.
En esencia, cada uno de nosotros somos los directores ejecutivos en pequeña escala de nuestras empresas personales como la familia o negocio particular, y el presupuesto nos puede ser útil para monitorizar la cantidad de dinero que ganamos y gastamos cada mes.
Tu presupuesto será una simple herramienta para organizar tu flujo de efectivo.
La finalidad de hacer un presupuesto debe ser finalizar el año con dinero ahorrado, deudas canceladas y una vida feliz.
Hacer un presupuesto es muy simple. Registra por una parte los ingresos que prevés obtener para cada mes desglosado en las diferentes fuentes de dinero con que cuentes. Por otra parte registra los gastos previstos y clasifícalos en gastos fijos como renta, bienes, servicios básicos e impuestos y gastos variables como serían tus vacaciones, imprevistos y pagos de esa índole.
Reserva un espacio para el dinero que invertirás. El monto que deberás destinar a alguna inversión dependerá de tu edad, nivel de ingreso y el retorno de la inversión que esperes. Los trabajadores jóvenes de 20 a 40 años, que generalmente tienen sueldos más bajos, generalmente destinamos menos recursos a la inversión que las personas de 40 a 60 años, por ejemplo.
En un presupuesto debe calcularse primero el ingreso disponible, que es la cantidad de dinero que puede usarse para cubrir los gastos necesarios de la vida. El peso de este renglón en un presupuesto depende del ingreso total y el nivel de vida.
Procura contar con liquidez, que se refiere a la facilidad de convertir un medio de pago o inversión en dinero en efectivo. En el caso de la liquidez de una inversión, deberás definir qué combinación de tasa de ganancia y tiempo de retorno te conviene más. Normalmente, entre mayor sea la ganancia de tu inversión mayor será el tiempo para recuperar tu dinero invertido. Determina cuánto dinero mantendrás líquido, en una cuenta a la vista, que te permita realizar pagos en moneda fraccionaria cada mes.
Los planes de ahorro para el retiro son una opción viable de ahorro que debes contemplar en la planeación de tu presupuesto.
Dedica cada mes el espacio correspondiente al pago de tus adeudos en tarjetas de crédito u otra clase de préstamos. Debido a que algunas tarjetas de crédito pueden llegar a cobrar más de 30 por ciento de intereses al año, es deseable que el monto de tus gastos dedicados a ello cada mes sea suficiente para reducir el monto de tus adeudos y cubrir sus intereses correspondientes.
Si piensas incluir en tu presupuesto un apartado para adelantar el pago de tu hipoteca, quizá te convenga hacerlo para reducir el plazo para pagar, pero recuerda que los créditos hipotecarios normalmente son más baratos que otros, como los automotrices, en los que te convendrá más dirigir los pagos adelantados.
Éste es el momento adecuado para planear las finanzas del año 2010, y si ya realizas este ejercicio presupuestal podrás llegar a cada fin de año con una visión clara del estado de tus finanzas personales.
Es muy fácil abandonar tu presupuesto, sobre todo porque siempre hay gastos inesperados que pueden ser mayores de lo que tu esperabas, sin embargo mantener tu presupuesto a lo largo del año te permitirá controlar de mejor manera tu flujo de efectivo y lograr tus objetivos de ahorro.
Revisa cada mes tu presupuesto y determina en qué medida variaron tus planes iniciales de la realidad. Ajusta tu presupuesto para los meses siguientes y comenza a tomar control sobre tu cartera.
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