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Fuente: dialogoqueretano.com.mx/¿Qué más podremos sacrificar? |
Como si no fuera suficiente con los despidos, el aumento de la pobreza y la incertidumbre, los mexicanos como siempre tendremos que apechugar y “rescatar” a nuestro país a través de un sacrificio al que nos obligan los diputados y que por ley tendremos que hacer efectivo desde el primero de enero del 2010: el pago de más impuestos.
Nos parece increíble cómo cambia el rumbo de un país de un momento a otro. Hace dos meses, el presidente Felipe Calderón pidió que los ciudadanos que hiciéramos el último sacrificio para salir de la crisis. En ese entonces nos preguntábamos ¿qué otro sacrificio se podía hacer en un sexenio con récords en desempleo?
Pues bien, ayer, el jefe del Ejecutivo, en medio de la discusión del paquete económico en el Congreso de la Unión, aseguró desde las playas de Cancún, Quintana Roo, que la economía comienza a registrar claros signos de recuperación. “Puedo asegurar –dijo- que está comenzando la recuperación económica del país”.
Y eso nos parece muy bien para aquellos ciudadanos que tienen el privilegio de vivir en un país próspero, pero el presidente en esta ocasión no dijo a qué país se refería. Obviamente no es el caso de México.
No es México porque argumentando la necesidad de tener más recursos para afrontar la crisis, el gobierno federal pretendió establecer un 2% de impuestos a medicinas y alimentos.
No es México cuando con ese mismo motivo, los diputados federales aprobaron un sinnúmero de impuestos que sólo le cargan más la mano a un manojo de contribuyentes, los mismos que cada año tienen que desembolsar más y más dinero ante la falta de una reforma fiscal.
Y después de esta decisión legislativa ¿qué?
Bueno, suponemos que quienes se apretaron el cinturón todo este año, ya ni siquiera tendrán con qué fajarse los pantalones porque de tanto jalar y jalar el accesorio seguro se rompió.
Y ahora le volvemos a preguntar ¿qué más está usted dispuesto a sacrificar para poder hace frente a la escalada impositiva?
Algunos tendrán que dejar de contratar los servicios de Internet, telefonía móvil y televisión de paga con todo lo que ello implica: menos acceso a la información, retraso tecnológico, no poder agilizar el trabajo de oficina o casa e incluso, no entregar las tareas que los maestros piden ahora en computadora.
Y si usted quería dejar de fumar cuando vea el precio de los tabacos el próximo año, quizá puedo hacerlo por el impuesto de 170.9%. Y si pensaba ver el Mundial de Futbol en su casa, con los cuates y una hielera llena de cervezas, tendrá que pensarlo dos veces, pues esas bebidas tendrán un impuesto adicional del 26.5%.
Claro, eso en el mejor de los casos. En el peor, más mexicanos quedarán desempleados o no encontrarán empleo por el aumento del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el nuevo 16% de IVA, tendrán que sacar a sus hijos de la escuela, tendrán que echarle más agua a los frijoles –aunque no quiera el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero- y comerán menos.
Otra vez, usted ¿qué más sacrificaría?
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