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Sol, casi no como y no bajo, por más que hago ejercicio no quemo grasa, tengo piernas y caderas anchas, me siento cansada todo el tiempo... bla, bla, bla.
Pues yo, les creo. A cada uno de mis pacientes que me ha contado su historia, le creo. Es el primer paso para entablar una relación basada en la confianza. Es decir, si crees que yo te puedo ayudar, tu debes decirme la verdad... y si me dices que casi no comes, te creo. Si me dices que te sientes mal, te creo.
Es necesario, claro, analizar la dieta y el concepto de “casi no como”, pero muchas veces los pacientes realmente se matan de hambre y no bajan, o comen mucho y no suben tanto como deberían o hacen mucho ejercicio y la cantidad de grasa corporal casi no se mueve: tiroides, debe ser la tiroides.
Se sabe que más o menos un 20% de la población, en su mayoría mujeres, tiene (o tendrá) problemas con la tiroides y pueden ser hipertiroideas o hipotiroideas. Yo creo que deben ser más, a lo mejor un 30%.
La tiroides es la glándula que se encarga de regular la mayor cantidad de hormonas del cuerpo y está ubicada en la garganta. En realidad las hormonas que tienen que ver con el metabolismo le corresponden a ella.
Cuando hay un desajuste en éstas hormonas podemos pensar en problemas metabólicos.
Aquí es donde la cosa se complica por que hay dos opciones: pacientes que se hicieron un análisis de sangre y les salieron valores alterados entonces se puede confirmar un hipo/hipertiroidismo y el médico les da tratamiento y, pacientes que se hicieron análisis de sangre que arrojó resultados normales y el médico los mandó de regreso a su casa con el merecido (y equivocado) regaño de que no bajan de peso porque comen mucho. Claro, también hay quienes nunca se han hecho un estudio para ver cómo andan, pero eso es otra cosa.
En fin, el tema aquí son los segundos: aquellos que tienen resultados normales pero están seguros de que su metabolismo no anda bien, nada les funciona, en general, no se sienten bien.
Aquí le corresponde al especialista investigar. Hay que hacer una exhaustiva historia clínica para conocer antecedentes clínicos, hábitos alimenticios, estilo de vida y mandar a hacer análisis de sangre que den un perfil general (colesterol, glucosa, triglicéridos, tiroides, urea, creatinina, hemoglobina, hematocrito, etc).
Con toda esta información es necesario considerar algunos signos/síntomas que muchas veces los pacientes refieren pero no tomamos en cuenta y que hablan de problemas con la tiroides: colesterol elevado, anemia, uñas quebradizas, intolerancia al frío, estreñimiento, depresión, cabello grueso o seco, piel seca, fatiga, caída de cabello, dolores de cabeza, voz ronca, impotencia, infertilidad, irritabilidad, temperatura corporal más baja de lo normal, pérdida de la memoria, anormalidades menstruales o menstruaciones dolorosas, abortos, dolor o calambres musculares, sobrepeso, cara hinchada, palpitaciones, sueño excesivo, pulso lento y debilidad generalizada.
Sucede que el paciente refiere uno o varios de estos síntomas, el doctor ve los resultados de laboratorio normales y lo manda a su casa con la idea de que está loco o su problema deriva de cualquier otra cosa pero no de la tiroides. Y ahí comienza el calvario. Visitas a cualquier cantidad de médicos, dietas de cualquier tipo, desesperación, frustración, enojo y nada. Todo porque los análisis de sangre dicen que la tiroides está “en rango”.
¿Y qué pasa si los resultados están mal? A lo mejor el laboratorio confundió las muestras, las conservó o midió mal, el paciente no se presentó en las condiciones ideales o qué se yo... qué tal que se trata de un hipometabolismo subclínico que no aparece ni aparecerá en sangre. Puede suceder y sucede.
En estos casos hay que medir el metabolismo basal real y para ello sirven las calorimetrías, pero eso es tema del blog de la semana próxima.
Solo quiero que sepas que existe la posibilidad de un daño metabólico que no se refleje en los análisis de sangre, que debes encontrar con quién hablar que te crea y haga todo lo que esté en sus manos para ayudarte, que no tienes por qué vivir sintiéndote mal, con sobrepeso o a dieta.
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