Contra lo que pudiera imaginarse, el Partido Democrático Popular Revolucionario- Ejército Popular Revolucionario dice no ver que la cosa esté socialmente madura para un estallido social, aun cuando las condiciones económicas y políticas del país parecieran indicar lo contrario. O no cuando menos un estallido social que tenga posibilidades de triunfar.
En su edición 121, correspondiente a los meses de septiembre y octubre de 2009, el órgano de difusión El Insurgente presenta un artículo titulado “El estallido social como chantaje político”, en el que el grupo dice que ve que aun cuando están dadas las condiciones objetivas (pobreza, conflictividad social, indignación ciudadana, represión, autoritarismo) y subjetivas (la existencia de un movimiento revolucionario), este segundo punto no está suficientemente consolidado.
Comienza rechazando los que le parecen usos chantajistas y abusivos de la amenaza de un “inminente estallido social”; tanto de quienes lo minimizan y niegan, como de quienes desde la izquierda electoral prometen que, con ellos en el poder, se conjuraría.
Insisten en que son los primeros convencidos de la necesidad historica de una nueva revolución en el país y que repudian a “timoratos y derrotistas” que no quieren oir hablar de ella, “pero también sostenemos la convicción de que dicha revolución tiene que ser preparada concienzudamente, como un acto racional que libere al hombre de la opresióny explotación”. No como un acto meramente voluntarista.
Dicen que falta consolidar y desarrollar todavía el partido revolucionario y el ejército revolucionario del pueblo y estructrarlo con un poderoso movimiento de masas, para que, juntos, dirijan la revolución.
Y dan la que para ellos es la receta para avanzar: “Basta ya de la dispersión de las fuerzas populares, pasemos ala concreción de las grandes tareas revolucionarias (…) cerremos filas y construyamos ya la uniadd e todo el pueblo, conjuntemos esfuerzos para la construcción de una conciencia de clase nacional, preparémonos política y militarmente para estar a la altura de las exigencias de la presente etapa de lucha de nuestro pueblo”.
Se infiere que, para ellos, la unidad del pueblo y la vanguardia que dirija la revolución no están maduros. Un estallido social en este momento, según esto sería insurreccional, rebelde, pero caótico y sin dirección, y, por ende, débil en lo estratégico y táctico.
Esto explicaría los llamados a la unidad que ha lanzado en anteriores comunicados a intelectuales comprometidos e incluso a otros grupos armados con los que se encuentra distanciado, como el ERPI.
Unidad para hacer una revolución fuerte, concienzuda, como la califican, no sólo para que tenga posibiliad de iniciarse, sino de triunfar.
Ahora bien, queda la duda de qué entienden por la vanguardia de la revolución. ¿Ellos?, ¿que toda esa inconformidad social tenga cauce a través del PDRP-EPR?, ¿estarían dispuestos sumarse a quienes organicen otra vanguardia en nombre del pueblo y a lo mejor con otro oroyecto de nación distinto: por ejemplo el EZLN, o algún actor emergente aglutinador del hartazgo social?
Son preguntas retóricas a una situación hipotética, pero sirven para saber ideológicamente en dónde andan nuestro grupos armados.
Estimado Alejandro.
Resulta una paradoja que las agrupaciones guerrilleras que operan en el país, desde el EZLN hasta el EPR, se manifiesten ajenas a cualquier estallido social o incluso en contra de un levantamiento armado; en su perpectiva no se evalua la viabilidad de las condiciones objetivas o subjetivas del entorno, sino más bien la posibilidad del triunfo a través de la vía armada.
Es una paradoja porque sucede que son algunas agrupaciones civiles las que le están apostando al estallido social, a la revuelta o incluso a la sedición, caso particular del SME y grupos que lo acompañan, incluido AMLO. La apuesta es: si le va al al gobierno, nos va bien a nostros, y la sociedad y sus instituciones se pueden ir al demonio.
Lo que se vió ayer durante la marcha del SME no fue el SME, éstos apenas eran una minoría entre la masa; lo que se vió fue el intento de AMLO por reactivar su ya de por sí desgastada imagen y popularidad con vistas hacia el 2012.
Se trata de los mismos, el "músculo" de la izquierda radical e intansigente, los mismos personajes de siempre, las consignas de siempre y, al final, los resultados van a ser los de siempre: fracaso y frustración.
Se trata de la izquierda "dura" a la que no le importa defender las prebendas de esa burocracia sindical llamada SME, de ese charrismo que ha marcado el fracaso de la UNT.
Éstos son los que le apuestan al estallido social, éstos son los que le apuestan al fracaso de México con tal de conservar sus cotos de poder político y económico; no se trata de los "terroristas" de fin de samana que estallan aerosoles en cajeros automáticos, esos son apenas una mera inocua reacción. El más contento en todo esto es sin duda AMLO, era el pretexto que esperaba, es el motivo que le faltaba, pero no hay de que preocuparse: no hay mal que dure tres años.
Saludos.
Enviado por Mingus - 16-octubre-2009 a las 08:15
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Salvador no va a ver un estallido social por que la gente se da cuenta que al igual que el pasado las cosas no cambiarían;tal como en la revolucion solo cambian los nombres y personajes pero no el status quo;seguiríamos con elites corrompidas y corruptas no importa quien este a cargo;además de que no hay una cultura democrática y eso nos podría hacer caer en la tentación de un tlatoani tal como el "legitimo" amlo ,además seria regional tal como en Oaxaca,guerrero,chiapas etc..acaso Oaxaca no fue un experimento? que paso entonces? el pri arrollo en las elecciones al ver como los supuestos "liberadores" eran profesores con baja calidad moral,caciques,expristas etc..personas que no daban el perfil para encabezar un cambio y además estos grupos se ensañaron con la población civil.
Enviado por toño - 15-octubre-2009 a las 12:10
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Los grupos armados insurgentes estan siendo asediados por paramilitares y comandos castrences que lastiman de forma artera a la población civil. Con este clima de virtual persecución a la disidencia social, queda poco margen para la construcción de ideologías, pero existe una rama de comunión que en mi opinión comparten todos los movimientos armados y es la idea cada vez más clara y evidente de que lo que tiene postrada a la sociedad es el modelo económico y su distorción en su aplicación en toda la estructura productiva del Estado. Los grupos armados no tienen la capacidad por sí solos de transformar el sistema, tienen que convencer al resto de la población civil de participar de forma organizada y pacífica para erigir un Estado-Social que modifique los modelos de institución pública. Ya no se trata de política o activismo partidista, lo que está en juego es la sobrevivencia como especie aunque a muchos les paresca ridículo.
Enviado por Víctor Cruz García - 15-octubre-2009 a las 09:38
Es tiempo de analizar los movimientos armados en México y la seguridad nacional desde una perspectiva que trascienda el sensacionalismo, el sectarismo partidista o las páginas de policía. Este blog pretende hacer aportes para tal debate.
Depende, no sólo de su autor sino de quienes lo retroalimenten. Aquí plantearé temas, lo demás ya será resultado de las participaciones que todos tengamos martes y jueves.
Alejandro Jiménez ha sido periodista de EL UNIVERSAL desde hace ya casi dos décadas, en áreas tan variadas como Opinión (siendo editorialista político de la casa), el Centro de Documentación y aun en Turismo, donde también editó y opinó.
Se metió a esto del estudio de las guerrillas durante la investigación para la colección de tres tomos “Los Movimientos Armados en México” (1994), de la que surgió a su vez el proyecto del libro “México Armado” (2007).