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México D.F., Lunes 23 de noviembre de 2009 | 8:40 AM
 
 
Nos acompañan los muertos
06-octubre-2009
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Noche estrellada. Vincent Van Gogh.
Hay, en la espera, /un rumor a lila rompiéndose. /Y hay, cuando viene el día, /una partición de sol en pequeños soles negros./Y cuando es de noche, siempre,/una tribu de palabras mutiladas/busca asilo en mi garganta/para que no canten ellos,/los funestos, los dueños del silencio.

Alejandra Pizarnik

Escrito el 10 de octubre. Hoy Liliana, la hija de Liliana nuestra compañera de tranvía, cumpliría 25 años. Pensamos muy fuerte en ella, en sus papás, en su hermana. Con una hilera de velas enendidas.Te acompañamos Liliana.

Leo de un ahuehuete que no conozco aún, ha crecido por décadas en el Parque España, en la Condesa, el barrio del protagonista de la novela de Rafael Pérez Gay: Nos acompañan los muertos. Alrededor de ese árbol plantado por el abuelo, fueron esparcidas las cenizas de la madre del personaje. El personaje no tiene nombre y la narración está en primera persona. Quisiera permitirme entonces encontrarle un nombre. Una no puede decir cada vez “el personaje”. Marcelo, es un buen nombre. Como el creador de En busca del tiempo perdido. Marcelo sufre. Sería lo más evidente. Trae consigo un dolor profundo y oscuro. Se puede palpar. Se sufre con él. Y las palabras “mutiladas que buscaron asilo en su garganta” salieron de allí hacia un texto. Su dolor es el tiempo. ¿Cómo decirlo? El tiempo que desaparece, que se esfuma. Que degrada. El tiempo de lo que fue y de lo que no fue. De lo que debió ser, y de lo que sería mejor que no hubiera sido. Lo irremediable. Lo perdido.

El orden “eterno” del mundo que se resquebraja. ¿Acaso es posible que se resquebraje? ¿Acaso es posible que un día se cierre la puerta de la que fue la casa de los padres y la casa esté deshabitada? Vacía. Sus padres están viejos y enfermos. Se van. Lenta y dolorosamente. Marcelo llena la casa de memorias. El parque. Las calles. Quisiera elegir sus memorias. Pero no siempre se puede. Los fantasmas nocturnos son memorias indeseables que regresan. “Por primera vez fue claro para mí que mis padres habían iniciado el descenso a las sombras y se adentraban en la niebla, rumbo a la nada”. Marcelo escribe un “informe”, así le llama. De la caída del padre: “No quedaba nada del hombre alto, fuerte y sano que se comió a puños el polvo de la vida”. De la caída de la madre: “‘No estás enferma’, le dije. ‘Entonces qué tengo: ¿un ataque de salud?’. ‘Estás vieja’, le respondí. Y ella guardó silencio”. De la caída. Punto.

Un informe como un asidero. “En ese tiempo ocurrieron los años dorados de mi padre. La juventud y el dinero a puños parecían eternos, sus primeros hijos un regalo de la vida, el porvenir una promesa de estabilidad…la casa de parque España era un palacio encantado”. Tantos años después, las visitas de un hijo que mira a su padre fragilizarse cada vez más: “Cuando llegué a la casa lo encontré ahogado en llanto. Lo acompañaba mi madre. Nunca lo vi llorar con tal desconsuelo perdido en las tinieblas de su edad…'No he sido un buen padre'". El hijo le responde: “Nadie es solamente un padre. Uno es muchos padres a la vez. De todos los padres que tú has sido, hay al menos uno magnífico. No es poca cosa”.

No lo juzga, el hijo. Está intentando con todas sus fuerzas no juzgarlo. No en voz alta. Quiere entenderlo. Acompañarlo. Preguntar. Indagar. Darse el tiempo para estar a su lado. Para aprehender el irse quedando sin él. Y las reflexiones de más tarde, son eso…cabezas de iceberg. Para mucho más tarde.

Está la memoria-herida abierta de ese niño de diez años que camina por el centro de la mano de su padre. Feliz. Confiado, recién se tomaron una foto juntos que el niño trae en las manos. Y allí el padre lo dice. De golpe. Le explica que allí cerca vive una señora a la que conoce desde hace muchos años. Tiene una hija con ella, quiere que la conozca. El niño ¿habrá arrugado la foto que traía en la mano? ¿Qué hizo con la fotografía tomada ese día, justo cuando supo que tenía una “medio hermana” que se llamaba Ana Elia?

El padre le presenta a la niña y le muestra su mano, la línea de la vida está partida como en las palmas del padre. Le ofrece a su hijo la prueba de filiación. “La quiromancia me reveló que nunca más volvería a ser el hijo menor de mi padre”. En realidad, ya no podía ser “menor”, ni patear tranquilamente un bote en el parque España. Ahora era el cómplice involuntario de su padre. El guardador de un secreto a voces, que a él le había sido revelado en privado. No era una especulación. Ni un murmullo. Era ese dolor en los ojos de la madre, ahora para él con nombre y apellidos. Esa desilusión. La ausencia del padre tenía ya un espacio geográfico conocido. Si no está aquí, está allá. Y el niño está obligado a cargar con ese “allá” fantasmagórico, ese otro “reino” que los excluye. Donde su padre también es padre. Y él, el niño entre las sombras, es imaginariamente su testigo.

Hay un origen del mundo conocido: la madre y el padre. La punta del compás. “Los cinco hijos de mi madre”, escribe Rafael. El centro de los círculos concéntricos. Y un fin del mundo conocido: La fragilidad de los padres. La enfermedad. La vejez. La “senilidad” que Marcelo nombra sin eufemismos. Para intentar no engañarse. Aunque amanezca cada día deseando engañarse. La muerte inminente que lo cuestiona todo. ¿Todo? Sí, en la medida en que la amenaza de la pérdida estalla –pareciera que para siempre- el orden del mundo. Un mundo nuevo, en el que los padres ya no van a estar. Nunca más. ¿Acaso es posible? ¿Acaso existe ese reino despojado? Y paralelo corre un mundo antiguo, anclado, empecinado, en el que la ciudad, la lluvia, el olor a flores los trae de regreso. A ellos, la pareja “tormentosa” que atravesó sesenta y cinco años junta.

Si ya no van a estar “después”, ¿Dónde buscarlos sino “antes”? En una anterioridad en la vida misma de la familia, los tiempos de la infancia. En una anterioridad que precedió a esta familia. Pero ¿Cómo buscarlos? Sobre todo al padre. ¿Por dónde remar para rescatar sus virtudes? ¿Cómo aceptarlo en sus fabulaciones, sus mentiras, sus medias verdades? Esos sueños de grandeza mal acarreados que los hicieron vivir en 35 departamentos distintos. El piso se movió 35 veces. “Una mañana de regreso de la escuela, vi de lejos, en la banqueta, la sala y el comedor de mi casa. Nos habían expulsado de uno de los modelos habitacionales del racionalismo arquitectónico. Así se oye menos fuerte y suena más interesante el día en que nos pusieron en la calle”. "Vivimos como gitanos” decía el padre. Y la vida de gitanos continuaba. El padre hablaba. Se arrepentía. Sólo que no podía detenerse. No le estaba dado detenerse, ni por los demás, ni por él mismo. Y el hijo escucha esa frase que pronuncia la madre: “Tú nunca me protegiste”. Sí, el hijo varón en su infancia, escuchó esa frase dirigida al padre.

“Qué es autobiográfico y qué es ficticio en un relato. No sé, ¿alguien ha fotografiado una frontera invisible?”, se pregunta el narrador. Y ¿Qué pertenece al narrador y que al lector ante un relato? (se pregunta la lectora) ¿Cuál es esa frontera invisible en la cual la complejidad de la vida escuchada del escritor, se confunde con la complejidad de la vida vivida por el lector, como las ramas entretejidas, ajustadas de un nido? No sé por qué pienso en un nido. Quizá porque alberga. Porque a fin de cuentas un hombre (el escritor) habla y otros/as lo escuchamos. Y en ese intercambio está cada vez el principio de alguna esperanza. Por tímida que sea. Por nebulosa que parezca. Como otro principio, de otros tiempos.

“Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”. No. Nunca más. Y la frase vuelve (como las olas. Siempre regresan las olas): “Los cinco hijos de mi madre”. Ya no habrá un hogar que sea el de los padres. Un sitio de reunión en la casa “del agua”. Pero la cofradía se sostiene ¿podrá sostenerse sin sus ejes? Los cinco hijos de la mujer que huele a frutas. La íntima, indisoluble cofradía del vientre. La madre le pregunta:“‘¿Para qué vivir tantos años?’ No supe responderle. Olí el perfume delicado de frutas dulces que en mi cerebro se llama mamá, Le dije con todo algo extraño pero cierto: ‘Para acordarte de tus papás’”.

“En esos días yo me engañé planeando un viaje a Europa como si quisiera borrar la idea de México y borrar la decadencia de mis padres. Ocurrió al revés: me los llevé conmigo…Increíble las cosas que hace uno para alcanzar deseos inútiles…París no me curó de mis padres”. No. ¿A dónde va uno/a que no se lleve? Y ¿a dónde te llevas que ellos no vayan? Evidentes o escondidos. Asumidos o negados. Como un suspiro disimulado, o como un tatuaje. Y Marcelo, en medio de esta inmensa catástrofe que se abate sobre él tiene la lucidez (y el humor) de decir: “Al fin decidimos los cuartos del hotel en donde nos hospedaríamos mi mujer, mis hijos y mis padres (que estaban en México), los que traía conmigo entre mis efectos personales, como la infancia, la escuela, el primer miedo, la última duda”.

La hija del padre, la que los excluía, la que estaba excluida, murió muy joven. “(Mi padre) no se repuso de ese golpe, se dejó arder en el silencio y en las llamas del sufrimiento confirmó que no hay mayor fuerza destructiva en la vida que la pérdida de un hijo”. Marcelo narra. Puede entender ese dolor tan cercano y tan ajeno. Tan íntimo y tan invasor. “A menudo recuerdo a la niña que abría el puño para demostrarme la legitimidad fraterna en las líneas de la mano. Otras veces la sueño. Ana viene hacia mí levantando la palma de la mano mientras me dice sonriendo: 'No te olvides, soy tu hermana'”. Y Marcelo a pesar de todo –del dolor de su madre, de su propio dolor, del de sus hermanos- escucha ese “quiéreme” de una niña de cinco años, y cumple su demanda infantil de reconocimiento. De memoria también por ella. Cuarenta años después de su encuentro. Sí existió. Sí fue la hija de su padre. Su padre la amó y sufrió por ella. Se llamaba Ana Elia.

No hay atajos en la vida del narrador. No se los permite. “Faire la part des choses”. Si bien nos pasea por París, y por las calles de una ciudad de México vivida por su padre joven, y por las aventuras de un tío actor que se enamoró de Evangelina Elizondo. Regresamos al bordecito del abismo. Allí nos detiene, en el bordecito. En la penumbra a la que le teme. Ya será asunto de lector si da un paso hacia adelante o dos para atrás. Y cómo los da. Porque todos tenemos esos “muertos que nos acompañan”. Tenemos, tendremos, esos padres que disimulan ya apenas su vulnerabilidad. Esos “secretos” de familia propagados y negados. Esas historias familiares arrojadas sobre la mesa a lo largo de los años como un rompecabezas. Que un día inevitablemente nos quedamos armando solos. Desamparo. Creo que esa podría ser la palabra. Un desamparo de dimensiones cósmicas.

“No quiero avanzar ni una línea más de este informe sin decir que en aquellos días difíciles, cuando los viejos se extinguían, aprendí muchas cosas de las que ahora sé de la vida. Cosas referentes a los hijos, al amor, al dinero, al miedo, a la lealtad, a la tristeza, a la enormidad de la muerte. Me acerqué a esos trozos de la existencia viendo la forma en que los anhelaban, se ataban a ellos o lamentaban haberlos perdido mientras se adentraban en las sombras de la longevidad”.

"Una partición del sol/en pequeños soles negros". Cuando el narrador tenía miedo, su mamá lo tranquilizaba con una clave secreta: una palmada larga, seguida de dos palmadas cortas. Ya era el final: “Me incliné sobre mi madre y le dije lo único que podría decirle: ‘Adiós, te quiero’. Le di una palmada larga seguida de dos cortas, una larga, dos cortas”. Después el padre y “los cinco hijos de mi madre”, esparcieron sus cenizas en ese jardín público y secreto que los contempla y los contiene: el parque España. Justo allí, donde el ahuehuete. El símbolo de la memoria quizá. Del amor. De todo aquello que sí permanece. Aunque se anegue por momentos. Permanece.

La botella se fue al mar. Nos escuchamos.

No quisiera proponer preguntas esta vez. Están allí, inscritas en la "novela" de Rafael Pérez Gay. Él las vivió,las escribió…y son tantas.

Vagón biblioteca: Nos acompañan los muertos, Rafael Pérez Gay. Poesía completa, Jaime Sabines. Ramón, Dominique Fernández. Una muerte muy dulce, La ceremonia del adiós, Simone de Beauvoir. La gloria de mi padre, El castillo de mi madre, Marcel Pagnol.

Vagón videoteca: Las cenizas de Ángela, Alan Parker, La gloria de mi padre, Yves Robert. El castillo de mi madre, Yves Robert. Lunaria propone: Las invasiones bárbaras, Dennys Acand y Adiós a Lennin, Wolfgang Becker.

IN MEMORIAN MERCEDES SOSA

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Como dicen que dicen en las cantinas: las del estribo...

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Mari Tere, estás conmigo, así lo siento, siento tu abrazo cálido y muy humano, GRACIAS, MIL GRACIAS, por compartir tu esencia, tu sensibilidad me hace mucho bien y de verdad, siento que puedo contar contigo, cuando percibo empatía en tus palabras tan profundas, eres maravillosa, Dios te bendiga a tí y tu familia. Hasta la próxima


 Enviado por Liliana - 09-octubre-2009 a las 21:14 Enviar mail al autor

 

Frenchy: no lo puedo creer...i can not believe it....jamás hubiera adivinado que eras tú....jamás....¿veinte y cuantos? no me he desmayado...pero estuve a punto....ahora tú estás allá y yo acá....pareciera una historia inventada...mon coeur. Hasta pronto...vi la página....


 Enviado por María Teresa Priego - 08-octubre-2009 a las 19:49 Enviar mail al autor

 

Mary Tere : Y Porque no Mejor Hablar de los Vivos ? . Despues de todo de estos debemos de tener mas Cuidado ..... Porque Algunos se pasan de "Vivos " !. En lo Personal Me Cuesta Trabajo Hablar de mis Muertos ....sera Porque no pude tener una Mejor Comunicacion al final ?. Curiosamente ayer hablaba de la Muerte con una Persona que conoci en un Curso de Manejo de Precision y de las formas de Vivir la Vida : Conservadoramente , Alocadamente , Al Maximo , Con Prudencia , De Acuerdo a tus Principios o De Acuerdo a lo que dice Tu "YO" Interior ?. Que es Disfrutar la Vida ? Llenarte de todos los Placeres que Puedas ?. O Vivir Complaciendo a los demas ? Sin disfrutar lo que te gusta hacer ?... O Solo para Satisfacer a los demas a los tuyos ? , De todas maneras te van a criticar !!. La Vida de los Demas no la podemos Juzgar pero si aprender de ellos , eso aplica para los Muertos ...Al final que aprendimos de ellos ? Que nos dejan ? Y no hablo de : Deudas , Problemas , Herencias o Rencores . Al Final del Dia todos vamos para alla tarde o temprano para que Invocarla desde Ahorita ? ...No Importa como Mueras : Si de Cancer , De un Accidente , De una Enfermedad , De una Balacera , De un Asalto , O En una Pista de Carreras lo importante es : Vivir la Vida como Mejor Puedas y de acuerdo a tus Principios y Creencias. !


 Enviado por JL - 07-octubre-2009 a las 22:55 Enviar mail al autor

 

Bueno, me llama la atención que la mayoría de los "tranviarios" nos cueste trabajo hablar de la muerte, y ampliando mi apreciación, no solo a los que hemos encontrado este espacio para compartir desde la cotidianeidad hasta los pensamientos y emociones mas sublimes.... si no a la mayoría de las personas que nos rodean.

Me pregunto la razón que existe para que no fuéramos educados con una percepción de la muerte como algo natural y transitorio... y por "transitorio" no me refiero a una cuestión religiosa, sino a una cuestión de permanencia en luz y amor... finalmente somos parte de los que ya se han ido, biológicamente, emocionalmente y espiritualmente... llevaremos a nuestros muertos con nosotros, pues somos parte de ellos y siempre lo seremos.

Saber "sentir" una frase trillada (pero cierta) de que por ley de vida nuestros padres se van primero como en el caso de Marcelo, es complicada y tal vez solo alcanzamos a comprenderlo los que ya hemos pasado por ese duro camino; sin embargo y como todo, el tiempo ayuda y sana (mas no borra) casi cualquier herida; y digo casi porque cuando la muerte llega en orden cronológico es más facil de aceptar que cuando visita a los que hemos procreado.... Es tan sencillo que a pesar de que el dolor sea inmenso e indescriptible cuando alguien pierde a su esposo(a) se convierte en viudo(a), cuando has perdido a tus padres te quedas huérfano, pero ni siquiera existe una palabra que califique al que se ha quedado sin un hijo... es tal vez la parte más difícil de aceptar que la muerte existe y nos puede arrebatar las entrañas sin mayor miramiento.

Dios quiera que no tengamos que vivirlo y que simplemente cumplamos con la cuota de llegar al final antes que los de abajo y cuando hayamos perdido a uno o a todos los de arriba, podamos voltar al espejo y encontralos reflejados en nosotros pues siempre estarán contenidos en nuestra escencia....


 Enviado por A Contraluz - 07-octubre-2009 a las 22:48 Enviar mail al autor

 

Igual, tengo otros amigos, personas de m edad cuya partida me resulto incomprensible, y las palabras de consuelo no sirvieron para ello, hasta que, como antes dije, los traje de vuelta en la memoria, quizá no escuche ya su voz, pero la alegría sigue presente en cada ocasión en que pienso en ellos. . . . . . .

Mi lista es larga, pero igual de capaz es mi memoria, así que siguen conmigo. . . . . . .

Muertos? Aquellos que ya no recuerdo, que no tengo presentes, y que por ende no menciono, aquellas personas con las que, por una u otra circunstancia, no floreció relación alguna y en la bruma de lo pasado se quedaron. . . . . . .

Y es que en serio Ma Teresa, la muerte es el olvido, no la devolución de un cuerpo a la tierra. . . . . . .


Curioso es, como se estrecha la relación entre la edad y la muerte ¿Por qué al aumentar la edad crece también esa palabra? ¿será porque muchos quieren, al final, hacer lo que no hicieron antes? Quién sabe. . . . . . .

Me queda claro que todos cambiamos, no solo en lo físico sino en lo emocional (esa es una gran máxima, “lo único constante, es el cambio) ¿Por qué no ver la edad, la senectud pues, como un cambio normal? Vemos la longevidad como si se allanará el camino hacia el final, cuando quizá es un cambio natural de necesidades. . . . . . .

Quizá nos sentimos temerosos de una soledad inexplicable y por ello deseamos que nuestros amados no perezcan, ni cambien, como si la estática en sus estados nos pudiera garantizar alguna seguridad, como si su vida asegurara la nuestra. . . . . . .

caray, ya divague bastante. . . . . . .

Se muere con el olvido nada más, Ma Teresa, porque ni la ausencia causa la muerte, y morir es solo un cambio más. . . . . . .

Salutations, depuis le jardin sauvage . . . . . . .



 Enviado por Lestat Khan® - 06-octubre-2009 a las 20:17 Enviar mail al autor

 

Digamos que el proceso del final fue rápido, en menos de 2 meses aquel ser de fortaleza y fe incuestionables se fue perdiendo, la chispa de la vida se apago y nos dejo un ser de sorprendente fragilidad y recuerdos. . . . . . .

Quizá mi abuela se dio permiso en ese tiempo de mostrar sus temores, de sentirse convaleciente, de vivir una derrota ante la vida, quien sabe. . . . . . .

Fue caótico para nosotros, acostumbrados a ver a una mujer independiente y vivaz era difícil concebirla en ese estado, recostada en un sillón la mayor parte del tiempo durmiendo, temerosa de despertar en la obscuridad, y como a un recién nacido pasándole alimentos suaves. . . . . . .

Finalmente un 31 de enero decidió cambiar su indumentaria por algo nuevo, más allá de nosotros y de lo que conocemos; fueron dos días de duelo extraños, dolorosos, recibiendo gente que la había conocido, compartiendo su pena por la partida. . . . . . .

Mi abuela se fue y con su cuerpo se incinero un mechón de mi cabello (que en aquel entonces usaba por debajo del hombro), un mechón de aquellos cabellos que en broma me pedía cuando era pequeño. . . . . . .

Sus cenizas se quedaron en el jardín de mi madre, y como todo aquello que regresa a la tierra ha dado frutos, Mama Elena sigue con nosotros en cada momento, no pasa tiempo sin que recordemos alguna historia, anécdota, ocurrencia u lo que sea respecto a ella, por eso se que mi viejita sigue conmigo. . . . . . .



 Enviado por Lestat Khan® - 06-octubre-2009 a las 20:15 Enviar mail al autor

 

Chère Ma. Teresa: . . . . . . .

Definitivamente no entendí, ¿vamos a platicar de los muertos? . . . . . . .

Extraño tema me resulta este, sinceramente. . . . . . .

No se si por educación, formación o locura mía, mi concepto al respecto es diferente, extraño. . . . . . .

Hace tiempo que aprendí a ver esto como “la devolución de un envase a la tierra”, nada más; y es que la gente que he llegado a conocer permanece conmigo, en recuerdos actuales, a veces relacionadas con algo físico, a veces con algo emocional, pero siempre están conmigo. . . . . . .

La muerte, creo, la verdadera muerte llega con el olvido. . . . . . .


Ciertamente es un cambio en la vida, y como todo cambio resulta extraño, incierto, diferente y a veces doloroso, pero las personas, su esencia, sus palabras y los momentos permanecen, uno los mantiene. . . . . . .

Si, ha cambiado por ello mi relación con algunas personas, mi Abuela-Madre por ejemplo, su partida fue un momento doloroso. . . . . . .

sigo


 Enviado por Lestat Khan® - 06-octubre-2009 a las 20:14 Enviar mail al autor

 

Mari Tere, quise evadir un poco el tema central de tu texto, la sola palabra me estremece, en cuatro días mas, el día 10 de éste mes, Liliana cumpliría 25 anos, me siento muy triste en éstos días, es como si hubiera sucedido ayer, anoche la soné, la sentí, la abracé, pero fué horrible despertar y darme cuenta de que sólo había sido un sueno, me esforcé para volverme a dormir 'deseando volverla a sonar, pero fué inútil, me invadieron muchas sensaciones, pero bueno, poco a poco vá pasando todo. Encontré este pensamiento: '' SI DE NOCHE LLORAS PORQUE EL SOL NO ESTA, LAS LAGRIMAS TE IMPEDIRAN VER LAS ESTRELLAS'' de Rabindranath Tagore.

RESPUESTA DEL AUTOR: Liliana querida: no podía dormir y me subí al tranvía...me encuentro con tu carta...Liliana querida....¿cómo podrías no llorar? ¿cómo? a pesar de las estrellas. Es tu bebé, tu niña, tu hija. En varias ocasiones has escrito de Liliana...me acuerdo muy bien, desde la primera vez...estaba leyéndote en un tapanco que tenemos en la casa...me bajé corriendo...no sabía qué hacer...abrir el ventanal y mirar al cielo....eso hice...ahora tampoco sé qué hacer...te abrazo, quisiera estar contigo, qusiera poder cuidarte...quisiera un camino de velas encendidas por tu hija. ¿Cómo puedo estar contigo Liliana? no se me va a olvidar el 10 de octubre. Creo que no se nos va a olvidar a los tranviarios que te hemos leído....Te prometo que esa noche, la de sus 25 años...acá habrá velas encendidas...como sueños...como estrellas fugaces. Es tarde ya...espero que estés dormida...que descanses...que la Diosa madre te cuide Liliana...a ti y a tus niñas. La que está allá, y la que está contigo.


 Enviado por Liliana - 06-octubre-2009 a las 19:23 Enviar mail al autor

 

María Teresa:

Estaba a punto de retirarte el lecherito y de ocultar para siempre el nombre del pan aquel... todo para vengar que otra vez tu blog se me haya ocultado en la madrugada.

Pero entonces leí tu texto y escuché a La Negra... y luego con Veloso y Gal Costa, Chico Buarque y ¿Toquiho?.

Va de vuelta el lechero y dos canillas (más no, porque engordas).

(...)

¡Carajo! Las vueltas que tiene uno que dar para decirte que no quiero hablar de la muerte. Hoy no.

RESPUESTA DEL AUTOR: Lennon: Entonces...no hablemos de la muerte. Gracias por perdonarme...pero mira tú...rodeado de mujeres y no aprendes...¿cómo supones tú que a una mujer le puedes decir "más no, porque engordas"..¿te das cuenta de la hecatombe que puedes desatar...va una ligera muestra: ¿Cómo que engordo? ¿Qué? ¿Me ves gorda? Dime la verdad ¿estoy gorda y no me doy cuenta? ¿crees que debería de ponerme a dieta? ¿No me queda bien el vestido? ¿Pero tú sabes lo que anduve las calles para encontrar este vestido? (lágrimas abundantes) ¿Y no te parezco bonita verdad? sólo te fijas en que subí trescientos cincuenta y dos gramos y medio (a estas alturas ya todos los contertulios te miran como si fueras el Marqués de Sade)...claro...es evidente...no me quieres nada...es más no me respetas...sólo te interesa si subo de peso o no ¿y mi inteligencia? ¿y mis cualidades espirituales? !misógino!...allí el personaje femenino se levanta abruptamente de la mesa y te deja solo con dos lecheros y cuatro canillas...Jé jé (me imaginé toda la escena entre tú y la ofendida en la mismísima terraza de la Parroquia).... Y yo la de la realidad sólo te digo digna y ofendida: De ese "más no, porque engordas"...a ver cómo me pides perdón....!Misógino!


 Enviado por Lennon - 06-octubre-2009 a las 17:49 Enviar mail al autor

 

Hola Maritere: No, afortunadamente no, sólo enflacó mucho. Gracias y un abrazo; interesante el tema como siempre.

RESPUESTA DEL AUTOR: Apache: que bien que sólo es eso...quizá su hija puede venir más a la ciudad y agobiarlo de pasteles...


 Enviado por Apache - 06-octubre-2009 a las 16:50 Enviar mail al autor

 

Los rebozos de bolita de Santa Maria ( yo tengo ese pequeño vicio) tiene un tejido o barbitas las cuales si no tienes cuidado se atoran por todos lados, pero cuando se atoran en un clavo, perate! tienes que tener la calma para safarte sin dañarlo.

RESPUESTA DEL AUTOR: Ana María: qué mensa soy, pensé que era un tipo de tejido del que nunca había oído hablar...pero mira...es una buena metáfora de los duelos en la vida....


 Enviado por Ana Ma. - 06-octubre-2009 a las 16:28 Enviar mail al autor

 

Maria Teresa, gracias por sembrarnos de recuerdos con este tema. Hoy voy a mi taller de lectura de Proust y eso me hace sentir diferente. Me encantó la historia de Liliana. Querida te felicito, honesta, dura y ruda, lo expresas con tanto agradecimiento, tan positiva que es de llamar la atención, leo en tí a un gran ser humano y una hermosa mujer. Por cierto...Tambien L Mejor cambiando de tema a los que recuerdo con alegre tristeza son a las gemelas Rico, de Tequisquiapan Qro, se querían tanto que nunca se dejaron solas, tanto que hasta se fueron juntas. A mi tío Melquiades, Urbano, Benigno y Choyo. A mis primos Absalonsito, Edwin Raúl y a Cooper que nunca volvimos a ver. Cuando lloro en la noche en silencio, calladita, sin mojar el teclado, es porque recuerdo a los que se han ido aunuqe a veces también lloro por el amor que no llega.¿Porque se van sin llegar y tocar a mi puerta?,¿Qué cara han visto? No soy tan fea, es más, ni de feítos modos soy. Aunque dicen que toda iglesita le llega su fiestecita. Me despido no sin antes agradecerte de nuevo María Teresa que nos brindes este espacio para expesarnos sin temor y sin reservas. Una mujer como yo que apenas se aventura a escribir sus sensaciones y sus pensares te lo agradece. Tambien L.

RESPUESTA DEL AUTOR: Claudia: "aunque a veces también lloro por el amor que no llega.¿Por qué se van sin llegar y tocar a mi puerta?,¿Qué cara han visto? No soy tan fea, es más, ni de feítos modos soy. Aunque dicen que toda iglesita le llega su fiestecita".... Clau: dime más de ti....¿quieres ese amor? ¿tienes miedo de ese amor?...¿sí quieres, toda tú que toquen a tu puerta? Cuándo la tocan ¿escuchas y la abres?....por lo menos ¿la entreabres?... Sí, es un dicho curioso el de la iglesia...preferiría decirte: a toda mujer le llega la realización de su deseo...pero dime más...aventurémonos...escribir (creo) es parte de preparar..de imaginar..de reflexionar...de desear "la fiesta".


 Enviado por Claudia Buentello - 06-octubre-2009 a las 14:44 Enviar mail al autor

 

Los muertos,duele mucho el tema. No,quiero q esten conmigo asì,sin estar,hoy no me da la gana. Mary, no se como le haces pero cada semana nos sorprendes en pensamientos y sentimientos profundos.Gracias estos tranvìas ayudan,duelen, pero ayudan

RESPUESTA DEL AUTOR: Lore: Si no te da la gana...no están hoy. ...una procesa la vida cuando puede, es de a poquitos. Sin precipitación....sin brusquearse...como una música dolorosa y suave...gracias a ti...a ustedes...muchas veces, a mi también me duelen y me dan miedo los temas... Te abrazo muy fuerte....


 Enviado por LORE - 06-octubre-2009 a las 14:38 Enviar mail al autor

 

Sigue Parte #2 Hay otros que nos dejan y duele mucho, sacan lágrimas de dolor y de amor, de vacío, de espacio en blanco y de papel sin letras, los que nos dejan el corazón color apenas rosita, desangrado, sin color, débil, sin ritmo, como sin vida,que apenas late, que se van de verdad sin despedirse, callados y en silencio...me quedo. hay "dejadas" que duelen más que una muela, un parto o un riñón empedrado, más que la muerte misma. ¿Para que se van si allá nadie los espera y de aquí nadie los corre? Amores tercos, no nos dejen tanto espacio que todos están flaquitos y nadie lo va a llenar. Hoy Maria T recuerdo muchas cosas que se fueron pero prefiero acordarme de las que todavía tengo,las que quiero, las que sueño, las que van despacio y las que van rápido como este tranvía llamado deseo.

RESPUESTA DEL AUTOR: Musicman: no lo sé....¿para qué crees tú que se van? ¿lo sabrá quién se va? quizá no con mucha frecuencia....


 Enviado por musicman - 06-octubre-2009 a las 14:14 Enviar mail al autor

 

Segunda parte.

María Teresa, tarde o temprano nos vamos a ir todos de este mundo, la satisfacción que me queda, cada día que vivo a plenitud, amo.

María Teresa, aunque no lo creas, existen buenos amigos, que nos demuestran su cariño y respeto, en vida.
Sus muestras de amor, nos acompañan a cada momento. Simplemente, antier, ayer y hoy, recibo mensajes de mi AMOR, que me dan alegría todo el día, sus recuerdos me abrazan y dan felicidad, leer y recordar a mi AMOR no tiene comparación.

Yo estoy plena y feliz, sólo le pido a Dios, que a mis seres queridos los proteja.

María Teresa, Mercedes Sosa interpretaba hermosamente Alfonsina y el Mar, aquí la liga:
http://www.youtube.com/watch?v=RVWiwGby5F0

Quien también interpreta hermosamente esa canción, es la peruana Tania Libertad, aquí la liga:
http://www.youtube.com/watch?v=SadwW-lyy48&feature=related

María Teresa, Amigas y Amigos, nos vemos en el próximo Blog.

Saludos*

RESPUESTA DEL AUTOR: Petite fourmie: oye tú...¿y por que no creería que amas y que existen buenos amigos? ...sí la de Alfonsina es muy bonita.. Salúdame al Lobo....


 Enviado por La hormiga atómica - 06-octubre-2009 a las 13:59 Enviar mail al autor

 

Primera de dos partes.

Hola a todos.

María Teresa, un dato curioso el día que falleció Mercedes Sosa (4 de octubre) fue el día que nació la chilena Violeta Parra, compositora de la hermosa canción, Gracias a la vida, que magistralmente interpretó Mercedes Sosa.
La cantante argentina falleció a los 74 años, por una afección hepática que se complicó con problemas cardiorrespiratorios.

No cabe duda, que uno de mis grandes amigos, médico de profesión, fue quien me convenció desde 1994, que independientemente del ejercicio que hiciera, el más completo es correr.

Ser gordito tiene sus riesgos para el corazón, tendré que programarme para correr con más disciplina, no quiero morirme todavía.

Ay María Teresa, recuerdo haberle dado a mi Abuelito una de las más grandes satisfacciones en vida, dejar de fumar. Cuando se enteró que ya no fumaba, me abrazaba y decía, tienes el mismo carácter de dominio que yo, hijito.
Qué gusto le dio saber que ya había dejado el tabaco, me dijo feliz, vas a durar más años hijito, el tabaco provoca cáncer en la piel y pulmones.
Era tan observador, que me contaba los cigarros que había fumado, me llamaba la atención, diciéndome, si me quieres, demuéstramelo dejando de fumar.

Sigue . .

RESPUESTA DEL AUTOR: Petite hormiguita: gracias por señalarnos esa coincidencia, no tenía ni la menor idea. pero que te vas a andar muriendo...vamos a ser viejitos y si el tranvía continúa nos seguirás hablando de los astros...además tú sabes que hasta en las explosiones atómicas sobreviven las hormiguitas....


 Enviado por La hormiga atómica - 06-octubre-2009 a las 13:53 Enviar mail al autor

 

Maria T: Hoy me hiciste recordar que mis abuelos partieron y me siguen con sus recuerdos, con la herencia del color de mis ojos, con la marca de sus apellidos y entonces descubro quen no se han ido, solo no están aquí. Mi padre se fué y me dejó un legado de amor tan grande que no puedo compartirlo, debo multiplicarlo. Lo recuerdo especialmente porque murió frente a mí y aunque su partida era esperada, yo sufría por el temor al dolor de su ausencia, al de mi soledad, pero cuando nos dejó descubrí y entendí la verdad, me dejaba en su lugar y mi responsabilidad por lo tanto crecía. Ellos físicamente ya no están pero su recuerdo perdura y lo hará siempre. Pero... ¿Y lo muertos en vida?, lo que están aquí pero que son como si ya no estuvieran, esos duelen más, esos que se borran de la mente y solo quedan en las niñas de mis ojos todos los días y si lo cierro los sigo escuchando,como la canción de cuna que el bebé no quiere oir pero no puede callar, solo con llantos. ¿Porque no se van si se fueron? ¿por que se quedan si ya no están? No lo entiendo. Si desaparecen de mi corazón es como si ya no vivieran, o como los que hemos "enterrado" sin oportunidades para seguir viviendo en nuestros corazones. Hay quién es más frío que un muerto y no nos da calor, menos amor, por eso es frío. Extraño a los que se fueron pero más a los que no he visto, que no han venido o que no conozco pero quiero, más a los que amo pero no lo saben y aún mucho más a los que amo y lo saben. No nos dejen que no podemos con los recuerdos (continúa)

RESPUESTA DEL AUTOR: Musicman: "y si lo cierro los sigo escuchando,como la canción de cuna que el bebé no quiere oir pero no puede callar, solo con llantos. ¿Porque no se van si se fueron? ¿por que se quedan si ya no están? No lo entiendo. Si desaparecen de mi corazón es como si ya no vivieran, o como los que hemos \"enterrado\" sin oportunidades para seguir viviendo en nuestros corazones", supongo Music, que si no se van, es porque no se han ido. Adentro tuyo quiero decir...no han desaparecido de tu corazón...son esos "otros" a los que quizá necesitaste enterrar sin el tránsito de un duelo...a veces uno intenta racionalizar la imposibilidad y la ausencia: "Si ya se fue. Punto. Ya se fue", pero los seres humanos no funcionamos así...el duelo no es un decreto o una elección racional...es una larga vivencia...no sé si eso sea exactamente a lo que te refieres...leerte me dio esa sensación....¿cómo resumirlo? los duelos no se decretan, se atraviesan.....y si no...es como si de manera cíclica regresáramos a aquella canción: "Se me olvidó que te olvidé"....


 Enviado por musicman - 06-octubre-2009 a las 13:49 Enviar mail al autor

 

Parte II Recopilación de mis muertos que me acompañan: 1. Nilza, amiga de mi infancia, cuando tenía 6 o 7 años de edad 2. Mi abuelita en 1986, y que inició la debacle de la Gran Familia 3. Gerardo, uno de mis mejores amigos en la Prepa...creo de 19 años... 4. Juan Pablo, pasé por el lugar del accidente, y no sabía que era él, tenía 18 años 5. En cuanto a crecanía: Mi tío Beto, Mi tío Javier, mi Tía Kitty, mi Tío Chucho, mi tío Guillermo, y mi entrañable Tía Martita. A quien lloré más fué a Nilza. Tal vez me ha visitado, pues cuando viví en mi pueblo me espantaban por las noches. A lo mejor era mi tío Beto, que era mas relajiento. Sí Tío Beto, ya sé, que no tengo tantos muertos...

RESPUESTA DEL AUTOR: KBK69: es muy probable que haya sido el tío relajiento...vivimos en el departamento en el que murió un amigo muy querido...a veces creo que por allí anda....cuando escucho ruidos raros a veces le digo "Horacio...no me andes buscando a deshoras"...cuando nos mudamos (es el último piso) le pedí que me ayudara a que nunca me quedara atrapada en el elevador..soy muy claustrofóbica...en cinco años se han quedado atorados todos los no claustrofóbicos del edificio....y yo no...creo que es un gesto de delicadeza y galantería de su parte, impedir que se me apague la luz allí dentro....si vas a tu pueblo y te espantan...segurito que es tu tío Beto....llámalo por su nombre a ver qué pasa....


 Enviado por KBK69 - 06-octubre-2009 a las 13:38 Enviar mail al autor

 

hoy estoy sumamente Triste.- Vino a verme un amigo de toda la vida (estudiamos juntos desde la secundaria) y nos vemos con frecuencia.-tiene una tumoracion en cuello y torax (probable cancer). mañana lo operan. otros amigos muy allegados, tambien antes de morir, me hablaron para despedirse (soy médico pediatra),incluso con uno, habia quedado en irlo a visitar el siguiente fin de semana (radica fuera de mi ciudad) y lo ví 2 dias antes, en su sepelio.- Mi familia (padres,hermanos ,sobrinos hijos y esposa) todos viven, no hemos tenido ningun deceso, sin embargo ya vislumbro la edad avanzada en mis padres (convivo frecuentemente con ellos) aunque están sanos, son ancianos....Tambien pienso a veces en mis amigos, que se adelantaron-- y en las reuniones de los amigos de la preparatoria, ahí es donde mas los extrañamos.... saludos

RESPUESTA DEL AUTOR: Rodolfo: te abrazo muy fuerte...espero que tu amigo salga bien de la operación...y que puedan pasar muchas muchas veladas juntos en el futuro....


 Enviado por rodolfo - 06-octubre-2009 a las 13:27 Enviar mail al autor

 

Fui por el libro el sábado que leí tu columna, lo leyó mi esposo antes y quedó muy afectado, yo lo estoy leyendo, así que comento cuando acabe

RESPUESTA DEL AUTOR: Estela: ojalá y sí nos lo comentes....


 Enviado por Estela - 06-octubre-2009 a las 13:22 Enviar mail al autor

 

sigue Zuzanne... Gracias María Teresa, por tu escritura, que siempre me conmueve. Que a veces, me hace llorar. Confieso, soy algo chillona. Gracias por las palabras de mi amigo el fotógrafo, no sabes cómo me gustaría tenerlo aquí, a mi lado. Pero sé bien, que no estamos solos. Aunque la sensación de pérdida acentúa la sensación de soledad. Nos acompañan los recuerdos, la memoria de los que han estado, de los que se han ido, la presencia inigualable de los que éstán, la memoria y el recuerdo de lo que permanece. Aunque ahora prevalezca, por tanta lluvia sin granizo, una inundación de dolor por aquello que pudo ser, no fue, y no será...

RESPUESTA DEL AUTOR: Suzanne: ¿y cuál era el contenido de la carta?´¿era para ella? ¿se la enviaste? hay algo en la "imposibilidad" de la que hablas que no logro entender muy bien....


 Enviado por Zuzanne - 06-octubre-2009 a las 13:09 Enviar mail al autor

 

En la madrugada escribí una carta. Pero antes de ello, para tranquilizarme, instalé de fondo de pantalla en la compu una foto de mi mamá. De este año. Abrazando (coincidencia) un ahuhuete. El chiquito que está al lado del milenario, en Oaxaca. Se ve hermosa, mi madre. Abraza el árbol y se detiene en la textura de su tronco. Ella tiene 64 años. Mi papá 67. Han estado juntos por más de 40 años. Sobreviviendo, ella, la tempestuosidad de mi padre. Él,inexpresable siempre en sus emociones, me confesó en alguna borrachera, que se sabe el hombre más afortunado de la tierra, por haberla encontrado. Hace rato llegaron del doctor. Mi papá neurótico por el calor tan sofocante. Y porque mi mamá se equivocó de día. La cita con el médico es mañana... Ayer escribí una carta, María Teresa. No lo deseaba hacer, pero era necesario. Me siento tan miserable. En la noche de ayer, ella, la que estuvo ese día en bellas artes, hizo una elección. La más importante. Mi prima, con quien lloraba hace rato por teléfono, dijo que hay veces que las personas no son para nosotros, ni nosotros para ellas. Por más que una quiera. Por más que una imagine y desee la vida así. Pasando tempestades por 40 años... Una quiere eso. Ir al lado, compartir la vida, con tempestades y sin ellas. No será posible. Sí, ella estuvo ese día en el teatro. Y me miraba. Y yo no supe ver aquello que en verdad permanecía. ¿A dónde va una que no se lleve?... Me dio una carta hermosa que me escribió en Berlín. Y yo sólo sentía miedo, me sentía insuficiente para su intrincado laberinto. No estuve bien a su vuelta. Y nos buscamos. Y no funcionó. Sólo lo fugitivo permanece, dice monsi, permanece por 40 años, por toda la vida, o dura apenas unos meses, o se echa a perder por miedo, inseguridad, o se le deja ir, aunque no se le quiera dejar ir...

RESPUESTA DEL AUTOR: Suzanne: Sí me acuerdo de ese ahuehuete.... "Ayer escribí una carta..."...A ver Su...ella regresó y te dio una carta hermosa....y tu tenías miedo y te sentías ¿insuficiente? ¿insuficiente cómo? ¿por que no estuviste bien a su vuelta? ¿cuál crees que fue tu parte en la separación?....pensé que ella se había querido ir...pero como siempre...es bastante más complicado....


 Enviado por SUZANNE - 06-octubre-2009 a las 12:59 Enviar mail al autor

 

Nos acompañan los muertos en nuestro andar por la vida, para que no los extrañemos tanto... para que ellos no extrañen tanto tambien la vida por que no..??

La primer muerte que me dolio tanto fue mi abuela materna, todos sus nietos e hijos estabamos alrededor de su cama, en medio de todos dijo adios a la vida, no sin antes regalarnos la ultima bendicion a cada uno de nosotros....

Mi abuelos no recuerdo mucho pues ellos fallecieron en hospital ya solo los vi en el ataud....pero siguen en mis recuerdos, del materno me heredo el gusto de leer, del paterno recuerdo su sonrisa tierna y su caminar....

El ultimo muerto que me acompaña es mi primo rafa, aunque en realidad era para mi como un hermano mayor, nos cuido, nos quizo y lo quisimos mucho...fue algo inesperado y doloroso quiza por eso...por que no hubo aviso....cada uno de mis muertos siguen en mi camino de vida....

RESPUESTA DEL AUTOR: Lakim: sí, para que no los extrañemos tanto...nunca se me había ocurrido lo que dices: "Para que ellos no extrañen tanto también la vida"....es muy bonito....


 Enviado por lakim - 06-octubre-2009 a las 12:28 Enviar mail al autor

 

Me parece que la novela de Rafael es esto que dices y que nombrarlo para sí, en un doble ejercicio en el que el lector tiene simbolícamente (bueno, tanto como tiene que, pues no, pero sí) nombrarlo para sí, con sus propios imaginarios, propone en la lectura un doble ejercicio literario, ese que, aunque es en primera persona no hace sino hablar en segunda (tú). Un perosnaje sin nombre que, si bien Marcelo me gusta, podría ser, también el del lector mismo que al hilvanar la historia propuesta va tejiendo en su memoria a sus propios padres. Una reflexión un acompañamiento tan necesario como persona. Nos acompañan los muertos, sí. Hoy, siempre, continuamente, desde distintos lugares y, también, por distintas razones. El meollo me parece está en el cómo nos acompañan pues hay algunos muertos que están más vivos que otros y éstos, los vivos, a veces están muertos y, al acompañarnos, nos secan, nos vacían, nos dejan en constante ausencia, con esa necesidad de duelo, de comprensión que en lugar de compañía es soledad... Geroge Sand

RESPUESTA DEL AUTOR: George: "El meollo me parece está en el cómo nos acompañan pues hay algunos muertos que están más vivos que otros y éstos, los vivos, a veces están muertos y, al acompañarnos, nos secan, nos vacían, nos dejan en constante ausencia, con esa necesidad de duelo, de comprensión que en lugar de compañía es soledad.."...quizá los vivos-muertos no pueden acompañarte ni aún deseándolo, dado que apenas pueden acompañarse a ellos mismos...


 Enviado por George Sand - 06-octubre-2009 a las 12:25 Enviar mail al autor

 

presentales a los compañeros a ya sabes quien ...no no me he hecho las trenzas, recién me corté la melena, sube un video.

RESPUESTA DEL AUTOR: Ana María: te prometo que irá al primer pretexto....sí no te haces las trenzas ¿cómo te voy a desgreñar en la crisis enfurecibunda de celos?....coopera tantito niña...


 Enviado por Ana Ma. - 06-octubre-2009 a las 12:09 Enviar mail al autor

 

Compré la novela el sábado, me llamó la atención su portada. La comentaré más adelante.

RESPUESTA DEL AUTOR: Virginia: acá te esperamos....


 Enviado por Virginia - 06-octubre-2009 a las 11:39 Enviar mail al autor

 

Violeta, Isabel,Nicanor Parra, Víctor Jara, Plegaria a un labrador, lo único, que tengo, Mercedes Sosa, esos compañeros invisibles de lucha, de juventud, de vida, cada uno de ellos nos invitó, nos invita aún.

Murió mi padre en mis brazos le canté, le platique, recorrimos juntos muchas cosas en las 24 ultimas horas de su vida, pasó lo mismo con mi madre con ella me reí, estaba inconsciente en sus ultimas horas? no lo sé, solo sé que sentía su mano apretada en la mía, solo sé que eran nuestra últimas horas juntas y había que aprovecharlas, hablar, agradecer, revivir, recordar, amarse hasta el último minuto, aprovechar la oportunidad que da la vida de despedir a tus seres queridos, como a mi tío, a mi tía, a mi abuela, sentarse en la orilla de la cama para acompañarlos, como ellos lo hicieron con nosotros cuando niños.

Es ayudarles a despedirse, encaminarles a donde? No lo sé, solo se que la muerte duele, algo duele en el último instante......

Cada que cumplía años, le agradecía a mi mamá el haberme traído aquí, refrendábamos nuestro compromiso de ser hija y madre por elección, la primera vez fue por azar, cuando nací de tan bella dama, pero a partir de que pude, refrendamos nuestro compromiso, y lo sigo haciendo aún después de 6 años de muerta....aún guardo una rosa que me acercó el sepulturero, una rosa blanca.

Ahoar por cierto agradezco a mis hijos en su cumpleaños haberme elegido como mamá, ha sido un placer inmenso.


 Enviado por Ana Ma. - 06-octubre-2009 a las 11:28 Enviar mail al autor

 

Buen día María Tere y tranviarios.

Nos acompañan los muertos... sí. En realidad no he pasado por la despedida y muerte de alguién querido, sin embargo hace poco más de un año hubo una muerte en la familia que me significó mucho no porque quisiera al difunto, sino lo contrario. Para varios en mi familia significó enterrar fantasmas, el silencio...respirar. En mí representó desenpolvar el baúl de memorias arraigadas y enfrentar los fantasmas. Mi imagen de esta persona era la de un hombre grande, prepotente, fuerte. Estuve frente a él horas antes de su muerte, ví una imagen del hombre en decadencia, con vida artificial conectado a aparatos, débil... en realidad el sentimiento que tuve en ese momento fue de lástima. El tránsito a través de estos fantasmas ha sido enriquecedor, tan liberador.

Por otra parte el tema de la decadencia física: la vejez, la enfermedad en las personas cercanas a mí, es algo que aún no concibo, quizá sólo es cuestión de tiempo entendimiento y aceptación, pero en realidad me cuesta.

Reciban todas, todos un abrazo muy afectuoso.

RESPUESTA DEL AUTOR: TeGedora: ¿Los fantasmas?


 Enviado por TeGedora - 06-octubre-2009 a las 11:18 Enviar mail al autor

 

Hola Maritere, hola tod@s: “Enséñanos… que podemos sentir la importancia de cada día, de cada hora mientras pasa…”. Jane Austen (Tercera Plegaria). Me pasó que fui al DF de sorpresa después de dos años de no ir; mi papá estaba en su cama dormido sin taparse, flaco, tenía los bracitos flacos y blancos sobre el pecho, parecía momia egipcia. Fue horrible. Se ve que está fortísimo el libro. Un saludo.

RESPUESTA DEL AUTOR: Apache: ¿Está enfermo tu papá?


 Enviado por Apache - 06-octubre-2009 a las 10:38 Enviar mail al autor

 

Tal vez haya muertos que nos acompañan antes de tiempo y muy a su pesar. Tengo la impresión que aun no les he puesto la debida atención. No hablo específicamente de mis Padres que aún viven. Hablo de las personas que significaron algo en mi vida, en mi trayecto, y que ya no están en este mundo. Puedo decir que mis padres llevaron una vida sin mayores sobresaltos, (así lo han mantenido), y, que en ese sentido, yo tenga que hacer más bien una revision a mi desempeño como hijo # 4, que antes de hacer algun tipo de reclamación. Cuál sería mi comentario cuando mis padres ya no este conmigo? Me acompañarán cuando sean mis muertos? Les pondré la debida atención? ...Lo estoy haciendo ahora?. y... Como enfrentaré yo mi propia muerte? Tendré el tiempo para hacerlo? tal vez, lo hago todos los días, pues cada día que pasa, muero un poco... El nombre de Marcelo está muy adecuado, ....je... te lo diré yo.... Gracias Mary Tere. Estamos en el viaje....

RESPUESTA DEL AUTOR: KBK69:me quedo con tus preguntas...no tenemos respuesta...pero demasiadas veces lo importante son las preguntas y los caminos hacia dónde nos llevan..¿Cómo enfrentar la idea de la propia muerte?...¿cómo? ¿Como Proust? ¿Como Mastroianni? Es un nombre muy hermoso.


 Enviado por KBK69 - 06-octubre-2009 a las 10:22 Enviar mail al autor

 

Violeta Parra, ahora Mercedes Sosa, con la cual comparto el Sosa. que buena versión encontraste y que te digo del bella ciao de la semana pasada, me dejaste mas atorada que un rebozo de bolita en clavo!!! Muchísimas gracias!! Y luego Gaetano......dejame resollar.....como dicen en el rancho

RESPUESTA DEL AUTOR: Ana María: me gustó lo del "rebozo de bolita en clavo", pero ¿qué es exactamente?


 Enviado por Ana Ma. - 06-octubre-2009 a las 10:14 Enviar mail al autor

 

Ma. Teresa: Sólo puedo decirte que es un libro del que me han estado dando vueltas las imágenes, las palabras, el dolor y el amor tan profundo que transmite, se involucran los sentidos al leerlo, más allá de los cinco. No llegué a ponerlo en el librero, lo regalé porque es de esos que uno quiere que sea leído por los cercanos, para que encuentre sus partes, sus miedos, sus pedazos de sentir. Recordé unas pelis: Las Invasiones Bárbaras de Dennys Arcand y Adios a Lennin de Wolfang Becker -tal vez ya las han recomendado y no lo recuerdo, tengo memoria de teflón- Te mando un gran abrazo y a todos los compañeros de viaje, también.

RESPUESTA DEL AUTOR: Lunaria: me pasó igual con el libro...frases, imágenes que se quedaron rebotando adentro mío...ese día vino una amiga e inmediatamente le pasé el libro....al día siguiente se lo pedí prestado para escribir el tranvía....pero si sentía esa necesidad que tú dices: la de compartirlo. Ya están las recomendaciones...sí las recomendé hace tiempo...pero ¿qué importa?...la de las Invasiones la he visto como cinco veces....un abrazo para ti Lunis.


 Enviado por lunaria - 06-octubre-2009 a las 10:05 Enviar mail al autor

 

La muerte no solo se llevo a mis tres mejores amigos desde la infancia hasta mas o menos los ventitantos, se llevo también algunas de mis sonrisas, casi todos mis afectos a un amigo, pero sobre todo se llevo el futuro compartido que debimos tener. La muerte es injusta, no deja nada y se lleva todo. Tres bocanadas de aire y se quedo quieto, así murió uno de ellos en mis brazos en la calle. Un beso y un abrazo, no me hizo muy bien este tema, pero no por ti María. Mi cariño

RESPUESTA DEL AUTOR: Deepcore: quizá si nos deja cosas, pero son memoria...no podría ser nunca equivalente a lo que nos quita...como tú dices: la cotidianidad. El futuro. Temando un beso.


 Enviado por Deepcore - 06-octubre-2009 a las 09:39 Enviar mail al autor

 

María Teresa, gracias por el tiempo que nos dedicas a cada uno de nosotros, gracias por los vídeos de Mercedes Sosa, Gracias a la vida por darnos una mujer hermosa cómo ella, y gracias por hacernos este viaje en Tranvía mucho más ligero con música, a mi mamá le gustaba mucho Gracias a la vida con Mercedes Sosa y Joan Báez, si mi mamá me enseño a estas dos grandes mujeres y a Oscar Chavez con la Niña de Guatemala la que se murió de amor, recomendar cantar con La Negra, y ver La Escafandra y la Mariposa.


 Enviado por Menospausas - 06-octubre-2009 a las 09:22 Enviar mail al autor

 

(Parte III...y le paro)

El día que dejamos las cenizas de mi padre en la iglesia, pensamos encontrar las de mi mamá, no estaban donde pensamos que estarían, estaban perdidas, era lo que nos falta en ese tiempo, no podía parar de reír, en verdad el surrealismo paso por esa iglesia, tiempo después aparecieron y hoy están juntos, bueno eso espero, los veo sonriendo a los dos.
Es un tema difícil, quería decirte María Teresa y tranviarios que la muerte duele, pero duele más no tener recuerdos de las personas que te dieron la vida, recuerdos agradables, historias alargadas, amigos de ellos que puedas abrazar aún…un abrazo para todos.


RESPUESTA DEL AUTOR: Menos: te escuchamos. Te escuché.


 Enviado por Menospausas - 06-octubre-2009 a las 09:15 Enviar mail al autor

 

(Part II)

Los recuerdos que me acompañan de mis padres ahora son dulces, las cosas que nos tuvimos que decir se dijeron en su momento, soy muy afortunada en eso, de mi mamá tuve el tiempo de despedirme, creo que ella lo supo antes que yo y me lo dijo sin decirlo con palabras, meses antes de su enfermedad en su casa me pidió un abrazo, un abrazo negado durante años, con un gracias por estar siempre con ella, el regalo claro fue para mi, y de mi padre creo que me pude despedir hasta hace poco, muy poco, que raro que el día menos pensado te des cuenta de que no tuviste tiempo de pensar en él, cómo ser humano, no contaré aquí todos los detalles, solo contaré que al ver la película de La escafandra y la mariposa, cuando termine de verla, lloré cual loca, me dí cuenta que los problemas y la responsabilidad de traerlo a casa me impidieron ver el sufrimiento de ese hombre de pelo cano y altura descomunal, en un país lejano con un idioma diferente ¿Qué sintió, que paso por su mente en esos dos meses? Cuando vi la película, me di cuenta que no había podido reparar en ello, no habíamos estado con él, no le habíamos dicho no te preocupes paso esto, pero aquí estamos. Fue doloroso el darme cuenta de eso, pero cómo dice el final de la película nos desea a sus hijos mariposas no escafandras, creo que mi madre también nos desearía que pudiéramos volar y nunca sentirnos prisioneros.

Hoy cargo con mis padres, pero a la manera de mi pueblo, con anécdotas buenas, con risas, son mis amigos, los levo conmigo siempre, cuando me siento medio perdida hablo con ella sobre todo, con él tengo pláticas de niña, y con ellas de mujer adulta….con el tiempo y sin quererlo nos parecemos a ellos, en lo bueno o lo malo, he querido dejar las cosas que no me gustaban de ellos, esas las dejo fuera de mi bolsita de viaje, y las buenas la sonrisas, el humor negro, las ganas de aprender, esas se quedan conmigo.



 Enviado por Menospausas - 06-octubre-2009 a las 09:14 Enviar mail al autor

 

María Teresa, tranviarios buenos días.

Leí el tranvía de hoy, le dí varias vueltas a otras cosas pensando cómo tratar la compañía de mis muertos o los muertos. Yo soy de una ciudad donde todos recordamos y viajamos con nuestros muertos, inventamos o hacemos historias más grande sobre ellos que lo qué en realidad tal vez sucedieron o fueron ¿No lo hacen los demás?

Cada sábado que leo a la China Mendoza, me da esa sensación de estar en mi pueblo, sentada en la mesa de una casa hablando de sus muertos, de mis muertos y los muertos del pueblo, ella es un vivo ejemplo de lo que hacemos en esta ciudad, siempre los recuerda, siempre habla de ellos, a veces es tan gran de la imaginación de la China, que me da risa hasta geográficamente no puede ser cómo ella lo pinta, pero me mueve el corazón.

Hablar de la pérdida de los padres, es difícil, no puedo limitarme solo hablar de la partida de uno de ellos, descubrí con sus partidas, que ellos eran el centro de una familia, que los que quedábamos cada uno empezaba su familia, por separado, a pesar de seguir siendo hermanos, ese fue el golpe más duro, el darme cuenta que cada quien era una familia, cada quien tendría que hacer su propio camino, cuando se fueron así paso, supongo que no en todas las familias pasa, pero en la mía si paso, cada quien agarro su familia hecha por años y nos desbalagamos.

Parte I

RESPUESTA DEL AUTOR: Menos: sí, creo que todos lo hacemos...eso que Freud llamaba (además de todos los demás elementos de...) "La novela familiar".... Es muy importante el punto que mencionas ¿qué va a ser de nosotros los hermanos si nuestro eje falta?...es un temor, una punzada de dolor que está muy veladamente presente en el libro de Rafael....pero tus hermanos y tú ¿se reúnen en algunas fechas especiales? ¿viven en la misma ciudad?


 Enviado por Menospausas - 06-octubre-2009 a las 09:10 Enviar mail al autor

 

Mari Tere, GRAAACIAAAS por todo, por tu tiempo, por compartir tus pensamientos, por compartir tus conocimientos, y gracias por éstos videos de ésa maravillosa mujer que fué Mercedes Sosa. Hasta la próxima, saludos para todos mis companeros de viaje, y un abrazo para cc.


 Enviado por Liliana - 06-octubre-2009 a las 08:16 Enviar mail al autor

 

#3. Siempre le agradeceré a mi tía que me haya llevado a ése colegio de ninas, en donde conocí a mis medios hermanos, y tambien admiro la madurez con que mi madre y la madre de ellos manejaron la situación, porque después de haber sido grandes rivales de amores, hicieron todo a un lado para darnos la oportunidad de que conviviéramos con una gran familia. ''CUANDO LAS DEFENSAS CAEN, LOS CORAZONES SE ABREN'' frase de Richard Carlson.

RESPUESTA DEL AUTOR: Liliana: me dejaste sin aire..qué historia de desenlace tan afortunado...y qué bueno que hayas encontrado apoyo y amor en tus hermanos y ellos en ti......gracias por tu confianza al compartirnos algo tan importante en tu vida. Sí...cuando las defensas caen....


 Enviado por Liliana - 06-octubre-2009 a las 08:11 Enviar mail al autor

 

parte #2. Cuando yo estaba extasiada viendo las estrellas y tratando de entender que era lo que pasaba en el universo, llegó mi mamá, se sentó en silencio como para no interrumpir mis pensamientos y sensaciones, después de un rato me preguntó: ''hija, tú quieres mucho a Emma verdad?'' le dije que claro que la quería mucho, como a una hermanita, entonces me dijo: ''Es que Emma es tu hermana'', me quedé en shock, no comprendía nada, y me dice mi mamá: ''Emma y su hermano son hijos de tu papá", en un segundo pasé, de ser la primogénita de mi padre, a ser la tercera hija, estuve tal vez unos minutos sin reaccionar, recuerdo que instantes después me puse a saltar de gusto, yo quería mucho a Emma y su hermano como mis amigos, pues ahora los quería mucho más por ser mis hermanos, me sentí feliz. Yo no sabía que por el comentario que nos hizo la maestra en el recreo, de que nos quisiéramos como hermanas, mismo comentario que yó en su momento le había platicado a mi mamá, ella supuso que se trataba de mi media hermana, mi madre yá despues me platicó (no cuando era nina) que la mamá de mis medios hermanos impidió el primer intento de boda religiosa de mis padres, se presentó con sus dos hijitos y se canceló la boda, se tuvieron que casar después en otra ciudad. Después que me platicó de acuerdo a mi edad, toda la historia de amor de mis padres, me pareció fascinante, yó gané dos hermanos mayores que yó, me sentía protegida por mi hermano grande, de ahí en adelante convivimos muchísimo. Cuando fué la separación definitiva de mis padres, mi hermana Emma se enfermó de tristeza y yo también, la mamá la llevaba a que pasara días conmigo en casa de mi abuelita, y mientras mis hermanos y yó jugábamos, la mamá de ellos y mi madre platicaban como dos grandes amigas, después de haber sido grandes rivales.


 Enviado por Liliana - 06-octubre-2009 a las 08:03 Enviar mail al autor

 

Cuando yo era una nina de primaria, conocí muchas escuelas, maestras y amiguitas, más de lo normal, fué una etapa en la que mis padres se separaban, me sacaban de la escuela en turno a mitad de ciclo escolar', hacíamos maletas y nos íbamos donde mi abuelita y me inscribían en otra escuela para terminar el ano escolar, yá cuando me estaba ambientando y encarinando, iba mi papá a buscarnos y colmaba de promesas a mi madre, que, enamorada al fín, pues siempre tuvo las esperanzas de que mi padre cambiara y nos diera una vida feliz, regresábamos yá cuando yo hubiera terminado mi ano escolar. Bueno, la última vez que regresamos, una tía (hermana de mi padre) se encargó de inscribirme en un colegio de puras ninas, mi tía yá estaba preocupada por la vida inestable que mi padre nos estaba dando y quiso intervenir. Recuerdo lo angustiante que era para mí ése primer día de clases en las que la directora me llevaba al frente de todos los alumnos y me presentaba, a partir de ahí, yo era la nina nueva, bueno, pues en ése colegio de ninas, atrás de mi se sentaba una nina que me agredía verbalmente, a veces me jalaba mi ''cola de caballo'', yo me quejaba con la maestra cada que me hacía o decía algo. Una vez la maestra nos pidió que nos quedáramos en el recreo, habló con nosotras y nos dijo que las hermanitas no deben de pelear, que se deben de querer, hizo que nos abrazáramos y que ella me pidiera perdón, a partir de ahí todo cambió, compartíamos nuestras cosas, todo muy bien. Un día me enfermé, no fuí a la escuela por dos días, al tercer día llegó mi amiguita con su hermano mayor a visitarme, quería saber porque no iba a la escuela, platicamos los tres, mi mamá los atendió muy bien. Esa noche me subí al balconcito sin techo que teníamos y me acosté a ver las estrellas, lo hacía casi todas las noches, veía movimientos en el cielo que me estremecían, çuando mi mamá no me encontraba en ''circulación'' yá sabía donde encontrarme... continúa


 Enviado por Liliana - 06-octubre-2009 a las 07:36 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
María Teresa Priego

Tabasqueña. Feminista (tendencia retro) Estudió Letras en la Universidad de Monterrey. Diplomado en Historia del Arte en Roma. Maestría en Estudios de lo femenino en París VIII. Vivió en Suiza y en Estados Unidos.

Integrante del Comité Editorial de Debate Feminista. Fundadora del Instituto de Liderazgo para Mujeres Simone de Beauvoir. Traductora. Divanera compulsiva. Aprendiz de psicoanálisis. Fóbica del avión. Los elevadores y la vida social intensa. Es muy feliz en las bañeras, los mares, los ríos, las lagunas y la lluvia. La existencia de Plutón, es su más rotunda certeza científica.

Autora del libro de cuentos “Tiempos oscuros”. Cuentos en antologías de Cal y Arena. Planeta y en Debate Feminista.

Ha colaborado en distintos periódicos y revistas, desde hace cuatro años es articulista en la sección de Opinión del Universal.


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Los amantes de Brest. Nuestra noveletta colectiva.
 
¿Y si escribimos nuestra noveletta colectiva?
 
Pasiones imaginarias II. ¿Y si esa historia sí continuara?
 
Las pasiones imaginarias
 
La culpa no culpable II. Palabras de los viajeros.
 
Esa culpa...de la cual no somos culpables
 
Esos objetos que son nuestros fetiches
 
La escritura y ¿el miedo a exponerse?
 
ESTE MÉXICO NUESTRO. LO QUE NOS URGE QUE CAMBIE (2)
 
Nuestros sueños dormidos.
 

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