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La vida en tiempos de Twitter
24-septiembre-2009
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Por María Elena Meneses

Para quienes nunca tienen tiempo

La vida en estos tiempos corre frenética, imparable, en tiempo real como suelen decirnos los tecnólogos entusiastas que nos someten a este ritmo apabullante con seductores soportes y aplicaciones a los que resulta difícil resistirse. Google se enfrenta a Europa por poseer la biblioteca virtual más grande del mundo, a la fecha se ufana de tener diez millones de libros digitalizados (entre ellos El Quijote en una edición de 1865); Intel por su lado, nos acaba de presentar al chip más veloz de todos los tiempos. Nosotros los consumidores, cada día queremos un soporte que sea más rápido que el anterior, más pequeño, portable y que amalgame diversas funciones al mismo tiempo, lo que los expertos denominan convergencia tecnológica. Ante esta carrera me pregunto ¿Acaso podremos seguirle el paso a la innovación?

En este mundo imparable hallamos una de las aplicaciones más controversiales de los últimos años que a manera de madre enfurecida con el hijo rebelde, nos somete con la pregunta ¿Que estás haciendo ahora? y a la que obedientes debemos responder en no más de 140 caracteres. Me refiero a Twitter, una atractiva red social construida por seguidores quienes oscilan entre el peso y la levedad parafraseando a Milan Kundera. Por un lado, los los twitteros retan sin reparo a dictaduras desde Irán hasta La Habana, diciendo al mundo lo que la autocracia y los medios locales quieren ocultar, ensanchando las posibilidades de denunciar lo injusto y retrógada y provocar de inmediato, el reproche y la condena internacional.

En contraparte, en el plano de la levedad, permite enterarnos y enterar a nuestros seguidores si ya hemos desayunado o estamos viendo un partido de futbol, pues no caben más allá de 140 caracteres. Es decir rápido, instantáneo, efímero como todo en esta era de la fugacidad, en la que no hay cabida para 141 caracteres. Hace unas semanas leía con cierto azoro que la aplicación ofrece a creyentes llevar plegarias al muro de las lamentaciones a la ciudad santa de Jerusalem. Si alguno de ustedes quiere enviar un tuit con su petición, háganlo, pero ya sabe que no puede explayarse demasiado, quizá a Dios también le aqueje el mal de esta era y le responda: No tengo tiempo de más de 140 caracteres.

En el mundo de la información, Twitter se ufana de haber tenido testimonios del devastador terremoto en China de 2007, antes que la CNN y desde entonces, los medios de información han adoptado esta aplicación, que tuvo la osadía de correr más rápido que ellos a un ritmo implacable, dando escaso margen al periodismo riguroso, exacto y de contexto, pero hay que informar rápido, pues los profesionales urbanos que corren de una junta a otra con su Blackberry o un Iphone no tienen tiempo para detenerse a leer un diario que además, le ensucia las manos.

He aquí una de las paradojas de nuestra sociedad digital a la que quiero dedicar estas líneas para reflexionar con ustedes: todo corre a una velocidad imparable, la abundancia de información es delirante pero resulta que no tenemos tiempo para digerirla, pensarla, mucho menos para disfrutarla.

El contenido de una semana del New York Times, nos dice la investigadora Laura Siri, tiene más información que la que una persona adquiriría a lo largo de su vida en el siglo XVIII. Un estudio de la consultora IDC ( The expanding digital universe) señala que en 2006, la información digitalizada fue tres veces mayor que la de todos los libros escritos y que la información digital creada, capturada y replicada en ese año, fue superior a la que se forjó en los cinco mil años anteriores.

Pensemos en el contenido de un I Pod de 16 GB que guarda unas 3 mil canciones, lo que equivale a 150 horas, o bien a unos cuatro días suponiendo que estuviésemos escuchando nuestros archivos musicales sin tregua. Le pregunto a mis alumnos: ¿Las escuchan todas?, son más los que dicen no, pero a aquel que reconoce hacerlo, le acoto la pregunta y le digo: ¿disfrutas toda esa música? y luego de un silencio, reconoce que no, a veces, dice tímido ¡no sé ni cuál acabo de escuchar, pues hago muchas cosas al mismo tiempo!

Como muchos de ustedes, tengo cientos de ligas extraordinarias en marcadores sociales a los que me adherí compulsivamente hace un par de años. Mi lap sin duda es más instruida que su dueña, la que esto escribe, pues no he tenido tiempo de leer cuento he guardado, cuanto he compartido y todo a cuanto me he suscrito. Los mejores diarios, las mejores revistas, los videos, los podcasts, yacen en mi Del.icio.us esperando a ver cuando tengo tiempo de abrirlos.

El derroche de información acelerada que nos ocupa el tiempo libre, el tiempo de trabajo, el tiempo de la vida, está en tensión con la naturaleza humana. ¿Acaso no decimos los profesionistas hasta el cansancio: no tengo tiempo? Al individuo contemporáneo, sobre todo quienes vivimos en ciudades grandes agobiadas de muchos males, lo caracteriza la escasez del tiempo y la paradoja insalvable en esta era: tiene al momento toda la información que jamás hubiera imaginado, pero sin tiempo para aprehenderla. Jacques Attali en su formidable libro Breve historia del futuro describe así a los hombres y mujeres de la era Internet en el año 2046:

“A pesar de este tiempo forzado, muchos caerán en la cuenta de que nunca tendrán tiempo para leerlo todo, oírlo todo, verlo todo, aprenderlo todo: como el saber disponible se duplica ya cada siete años, y en 2030 se duplicará cada 72 días, el tiempo necesario para mantenerse informado. Aprender, llegar a ser y mantenerse empleable se incrementará a la par. Lo mismo ocurrirá con el tiempo para cuidarse y entretenerse, no cambiará sin embargo, el tiempo necesario para dormir o amar”. (J. Attali. Breve Historia del futuro. 2007: 138)

No se trata de un libro de ciencia ficción, sino de un brillante ejercicio de economía prospectiva con base a lo que tenemos hoy y que de seguir así, condicionará nuestro futuro irremediablemente.

Así como las posibilidades que ofrece la tecnología para mejoramiento de la salud, para la productividad y la comunicación sin delimitaciones físicas, la velocidad de todo y para todo en la era digital reta nuestra naturaleza, por ello considero que no estaría mal detenernos por momentos y que sean los chips los que corran desaforadamente en su su frenética levedad. Que conste que la que esto escribe sucumbe con frecuencia a la innovación y al consumo de irresistibles soportes.

twitter.com/marmenes

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muy cierto María Elena, como decía por ahi Tom Friedman en su Flat World, el problema ahora y en un futuro a corto plazo es la administración de la información ¿Cuál nos sirve? ¿Qué blogs son los que debemos leer o podcasts escuchar? Sin duda tenemos que darnos timpo para nosotros y no dejarnos llevar por una avalancha de información

RESPUESTA DEL AUTOR: Totalmente cierto, pero menudo dilema en un mundo superabundante de información. El libro de Friedman es muy bueno.Gracias por comentar Everardo.


 Enviado por Everardo - 27-septiembre-2009 a las 01:35 Enviar mail al autor

 

Definitivamente internet y todo lo que ello engloba nos ha cambiado la vida, estamos llenos de informacion, engolosinados con ella y queremos tener todo en una maquina, saber de todo, opinar de todo, y aunque logramos ser multitareas, jamas podremos abarcar tanta informacion. Eso si hablamos de nuestros trabajos, nuestra escuela, pero y la vida diaria donde queda con esta tecnologia? Pues lamentable y felizmente, segun el lado por el que se vea, en internet tambien. Facebook y twitter son la prueba. Para que quiero saber lo que esta haciendo, a todas horas, el amigo que no veo en a;os? Realmente me interesa saber que esta comiendo, que escucha? Sera una forma mas de tenernos cautivos para seguir consumiendo y pagando el servicio con el pretexto de acercanos a los otros a traves de la red? Y aun mas, cuanto tiempo dedicamos para leer y contestar cada mensaje? Valdria la pena valorar hasta donde la tecnologia nos satisface o nos crea nuevas necesidades. (Perdon por los acentos, estoy en una maquina que no los tiene. Saludos)

RESPUESTA DEL AUTOR: Gracias Erika,coincido contigo en que estas novedosas aplicaciones tienen un enorme potencial si son utilizadas para mejorar la vida en todos sus aspectos. Me parece que la denuncia a través de Twitter, tal como tuvo lugar en Honduras o en Irán es loable y eficaz. Para saber si el seguidor desayunó o no, sólo son los 15 minutos de fama de los que alguna vez habló Warhol y no sirven más que para fomentar un consumo desmedido y absurdo.


 Enviado por Erika RUEDA - 27-septiembre-2009 a las 00:06 Enviar mail al autor

 

Y la sociedad seguirá cambiando en tiempo real, incesantemente; acumulando más conocimiento del que jamás hubiéramos pensado; conocimiento dinámico en constante expanción; conocimiento generado, desarrollado, adquirido, aplicado, eliminado y "retwiteado" por unos y por otros; conocimiento, que no sabiduría; información, que no conocimiento. Hoy generamos, compartimos, regeneramos (¿benditos Creative Commons?) y volvemos a compartir. Reestructuramos el Circuito de la Comunicación y de Consumidores/Lectores/Perceptores otrora Receptores, pasamos a Productores y el circuito se vuelve un Oroborus apabullante. ¿Se genera más de lo que podemos consumir? ¿Más de lo que podemos digerir? Seguro. Tenemos la posibilidad y eso es lo interesante. Qué hacemos con tanto conocimiento y con tanta basura. Ahí tal vez no somos mejores que hace 2 siglos, ¿estamos preparados para discernir? El Quijote está muy lejos de ser un twitt sobre el desayuno de alguien y ambos se escribieron y ambos se leyeron. ¿Quién los escribió y con qué objetivo? ¿Quién los leyó y para qué? ¿Quién lo retwitteó y para.. hacerse el interesante o tener más followers?... Nuevas preguntas que plantea la Sociedad del Conocimiento en esta Era de la Convergencia... Saludos!

RESPUESTA DEL AUTOR: Mariana gracias por tu comentario, coincido contigo en que por el momento ese ingreso que permiten las redes a los ciudadanos comunes a ser partícipes del circuito comunicativo está lejos de articular una Sociedad del conocimiento. Insisto en que hoy día es urgente la educación digital.Saludos


 Enviado por Mariana Cabral - 25-septiembre-2009 a las 22:07 Enviar mail al autor

 

Me he asombrado al constatar que millones de personas del mundo nos vemos reflejadas en este excelnte artíulo: en cada afirmación que refleja la inmediatez, lo efímero, lo instantaneo y lo corto y breve. A la vez,es abrumador el exceso de información al que tenemos acceso pero, en realidad, no podemos ller ni disfrutar, mucho menos analizar. Estuve una semana en Bacalar dedicada a la reflexión sobre graves problemas de la Agenda Mundial, en compañía de un increible grupo de investigadores. Ante la imponnte belleza de la naturaleza, todos nosotros pudimos escucharnos con singular atención, debatimos, escribimos, surgieron cientos de ideas, proyectos, propuestas. Creo que en una semana sin ni siquiera televisión, alejados del mundanal ruido, logramos avanzar mucho más que en un año. Tuvimos tiempo para profundizar con calma las aportaciones de cada uno. Lo importante no es la información es la reflexión que hacemos a partir de ella y que compartimos con otras personas para enriquecer el debate y a nosotro mismos como personas, académicos, madres de familia, ciudadanos. ¿Y el tiempo? ¿Y el espacio para aprender y disfrutar la efímera vida?

RESPUESTA DEL AUTOR: Muchas gracias María Mercedes , que nos viérmaos retratados en estas líneas muchos de nosotros los que nunca tenemos tiempo era mi intención con el fin de que pensemos, disfrutemos y recuperemos la capacidad de emocionarnos. Te gustará le texto de Attali, te lo recomiendo mucho. Yo lo leí por sugerencia de Raúl Trejo Delarbre, reconocido académico a quien agradezco haberme acercado a ese formidable libro.


 Enviado por María Mercedes Agudelo - 25-septiembre-2009 a las 08:04 Enviar mail al autor

 

Estimada María Elena. Tanta información, no es conocimiento, mucho menos sabiduría, tanta tecnología no significa mayor eficiencia ni más productividad ni mayor transparencia ni más democracia. Ni tampoco más redes sociales significan mejor interacción social y mejores relaciones. "No tenemos tiempo" porqué vivimos a expensas de un mercado y de modas. Necesitamos aprender a ser más selectivos, ¿que pasa si no estamos al tanto de las ultimas noticias o no tenemos el último gadget? Pero nos damos tiempo de leer las enseñanzas del Quijote compartiendo un buen café con los amigos o la familia. ¿Qué tendra más impacto? o nos damos tiempo para ir a protestar por la ola de impuestos que nos volverán más pobres a las clases medias "no somos noticia", noticia que parece ser no relevante ni en el twitter, ni en los noticieros ni en facebook. Saludos Enedina

RESPUESTA DEL AUTOR: Enedina en efecto tenemos coincidencias que nos deben llevar a reflexionar en la necesidad de educar para el mundo digital a las nuevas generaciones. Un internauta selectivo, como lo anotas , crítico y propositivo.


 Enviado por Enedina Ortega - 24-septiembre-2009 a las 22:25 Enviar mail al autor

 

Podrías hacer otro experimento, preguntar cuánto tiempo del día tus alumnos están conectados a internet, cuánto tiempo invierten en entrar a twitter, facebook, su correo, etcétera; y preguntar, si creen que ese tiempo "invertido" es de provecho para ellos o simplemente es un mecanismo que los aisla de las personas para estar más cerca del mundo virtual. Si bien es cierto que todos estos mecanismos nos permiten tener cada día más información, deberíamos de preguntarnos, qué tipo de información y para qué nos sirve todos esos datos, porque son eso, datos, que vienen, pasan y se van, muchas veces sin generar cambio o conocimiento en las personas que los reciben (como bien lo comentas). Casi estoy segura que si bien, gracias a estas redes las personas han logrado dar a conocer inquietudes y problemas políticos y sociales, la mayor parte del tiempo twitter y facebook son utilizados para saber qué me deparará la suerte el día de hoy, o qué están haciendo mis amigos. Además, no creo que tu lap sea más instruida que su dueña, porque sería tanto como decir que una biblioteca tiene más conocimiento que cualquiera, lo cual es imposible. Considero que el conocimiento es de quien se hace de él y sabe aprovecharlo. Hasta ahora las computadoras no son capaces de hacerlo, no al menos con la capacidad de trasformación que tiene el ser humano, y por lo tanto ninguna de ellas es tan lista como nadie.

RESPUESTA DEL AUTOR: Gracias Ana Cecilia. En este artículo he entrado en dilemas filosóficos que no son mi área, pero considero que la tecnología debe estar al servicio del hombre. A veces , ayudada de estrategias extraordinarias de marketing , resulta que somos sus subordinados. He preguntado a mis alumnos y el tiempo promedio es de entre 4 y 6 horas al día. Yo paso unas 8 frente a esta pantalla.


 Enviado por Ana Cecilia - 24-septiembre-2009 a las 17:49 Enviar mail al autor

 

Intensísimo comentario pero muy cierto, sobre todo porque los jóvenes nos meten en su dinámica y por no sentirte obsoleto o caer en la rewalidad de que eres adulto, te dejas llevar y lo disfrutas mucho, es una bocanada de juventud, pero por otro lado siempre podrás gracvias a la experiencia y/o madurez, deternete a disfrutar un buen vino, un gran queso y una agradable compañía, que corran los desaforados jovenes que el mundo se lo disputan ellos, los maduros sólo tenemos que disfrutarl, para que saber todo y estar enterados de todo, poco podremos de los asuntos globales resolver y sí mucho del mundo disfrutar. Felicidades Maria Elena

RESPUESTA DEL AUTOR: Gabriel, señalas algo muy cierto , vivimos en una sociedad en la que las fuerzas del consumo sólo desean jóvenes y entretener jóvenes. El caso es que a las nuevas generaciones hay que decirles que también la pausa, el pensamiento , la crítica y la emoción, son parte irrenunciable de la vida. Te gustará el texto de Attali, te lo recomiendo mucho.


 Enviado por Gabriel Piana - 24-septiembre-2009 a las 17:43 Enviar mail al autor

 

Buenísimo comentario...¡frenético y veraz como la problemática que describe! Maravilloso el comentario de Attali. ¿Cómo controlar o filtrar la vida en el siglo XXI?

RESPUESTA DEL AUTOR: Es cuestión de voluntad. Habrá que ponernos límites para que la apropiación tecnológica no resulte una condena y disfrutemos el peso de la vida después de todo. Gracias Vivian


 Enviado por V. Antaki - 24-septiembre-2009 a las 14:40 Enviar mail al autor

 

Creo que una cuestión de prioridades. En la época actual ya no se prioriza la detenida admiración o reflexión de lo que se hace o se ve. Si está mal o está bien, ése es otro boleto. Yo también sucumbo ante esta manera de ver el mundo. Si tengo enfrente mi lap, entonces me pongo a checar las noticias cada 5 minutos; esperando siempre saber qué acontence en México y el mundo. Una adicción bastante extraña. La cultura occidental hizo del progeso su principal bandera y progreso significa, entre otras cosas, una constante innovación. Y aunque una gran parte de la sociedad disfrutamos de las delicias de la era de la información, los mismos disfrutamos quedarnos 5 minutos viendo las estrellas. Plácido paréntisis que ponemos en el ordenador de nuestras vidas. Saludos!

RESPUESTA DEL AUTOR: Andrés coincido en que es el mal de la época. Tal vez nos resulte difícil deternos , pero debemos de hacerlo. Gracias por comentar


 Enviado por Andrés Cerda - 24-septiembre-2009 a las 13:53 Enviar mail al autor

 
 
Acerca del autor
 
Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México

Virtualis es un espacio para reflexionar y analizar las implicaciones de la tecnología y los nuevos medios en la sociedad del nuevo siglo.

Cinco investigadores de la Cátedra Sociedad de la Información y del Conocimiento del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, desde diferentes perspectivas, conversarán contigo no sólo sobre el impacto de la preeminencia tecnológica en la sociedad, sino también sobre lo que todos hacemos con ella, cómo nos la apropiamos, la disfrutamos y la padecemos.

Alejandro Acuña. Doctor en Medios instruccionales y Tecnología. Profesor e investigador de medios interactivos y multimedia. Ha publicado tres libros.

Enrique Tamés. Doctor en Educación y Tecnología. Profesor e investigador de Historia del arte, educación y tecnología. Dirige la División de Humanidades Ciencias Sociales.

Jacob Bañuelos. Doctor en Ciencias de la Información. Profesor e investigador de imagen digital, fotoperiodismo y medios para el desarrollo. Dirige el Centro de Innovación Multimedia. Fotomontaje es el título de su primer libro.

María Elena Meneses. Maestra en Ciencia Política. Profesora e investigadora de nuevos medios, industrias culturales y cibercultura. Dirige la Cátedra Sociedad de la Información y del conocimiento.

Paola Ricaurte Quijano. Maestra en Periodismo. Profesora e investigadora especialista en ciberculturas, conglomerados multimediáticos y redes sociales en Internet.

 
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