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Cuando quieren, los jueces suelen dar verdaderas lecciones de cómo se le puede dar la vuelta a alguna disposición para poder burlarla.
Uno diría, o pensaría, que son los mejor capacitados, para interpretar las leyes y acatarlas. Pero, la realidad, nos muestra, que cuando quieren, en serio, también son los mejores para burlarlas.
Y sino, mire usted. Tuvieron que pasar un buen número de acciones (que fueron de proyectos del presidente de la Corte, Guillermo Ortiz frenados por reticencias de magistrados laborales y penales, hasta un reforma legal) para que, finalmente, el 29 de mayo pasado entrara en vigor un acuerdo que emitió el Consejo de la Judicatura Federal para reglamentar la forma en que se llevaría a cabo la grabación de las sesiones que llevan a cabo los tribunales colegiados en todo el país.
La intención de esta medida no sólo era transparentar las decisiones que adoptan estos tribunales y las razones que sustentan una sentencia, sino también acabar con una serie de vicios o problemas que se generan en estos órganos jurisdiccionales que van, por ejemplo, desde los casos de magistrados faltistas hasta los que después se retractan del sentido de sus votos.
Pero, al final, en algunos tribunales ya se encontró la forma de evadir esta disposición. A algunos magistrados simplemente no les gustan las cámaras, ni que quede constancia de lo que dicen o hacen.
Y, por lo mismo, ahora lo que hacen es realizar sesiones previas, para que cuando sesionen ante las cámaras, en la sesión oficial, la ordinaria, sólo se limiten a alzar su mano y sumarse a una votación económica o simplemente para decir que no están de acuerdo con el sentido del proyecto a discusión.
Puro teatro y puros levanta manos.
¿O cómo llamar a esta conducta?
¡Qué tal, eh!
Buen día.
APUNTES PARA EL EXPEDIENTE
En el post del 1 de diciembre de 2008, cuando veía venir la reforma a las leyes de Amparo y Orgánica del Poder Judicial de la Federación, y la consecuente aprobación de las videograbaciones de las sesiones de los tribunales colegiados, escribía lo siguiente:
“En el 2009 las sesiones privadas de esos órganos que en la práctica, se han convertido en una especie de minicortes, que tienen en sus manos el destino final lo mismo de juicios millonarios promovidos por empresas, el fisco, que la libertad o los bienes de una persona, será grabadas y, los casos más relevantes serán trasmitidas por televisión.
“Sin duda, esos juicios alimentarán una parte del espacio con el que cuenta el Canal Judicial. ¿Los juicios serán al estilo de las series estadounidenses? Para nada. Los juicios orales todavía no están listos. Pero sí permitirán conocer los argumentos de los magistrados, si es que discuten los casos, o si los aprueban con tan solo levantar la mano, en votaciones económicas.
“Sería realmente sano, por ejemplo, que este tipo de medidas se aplicaran en casos como el del juicio amparo promovido en contra de la sentencia que absuelve al ex presidente Luis Echeverría de los hechos ocurridos el 1 de octubre del 68, tal y como lo han solicitado diversos grupos como el Comité 68”.
Y bueno, pues me equivoqué.
PRIMERO, porque pequé de cierta inocencia al pensar que las reticencias de los juzgadores se vendrían a bajo por el puro acatamiento de las nuevas reformas. La realidad, nos demuestra, que no basta sólo con las buenas intenciones, ni las leyes.
Y, sino, vuelva a ver usted, después de las reformas pertinentes, el Consejo de la Judicatura Federal emitió el acuerdo 62/2009 para regular la videograbación de las sesiones de los tribunales colegiados, y al menos, de los siguientes artículos, poco o nulo caso se ha hecho. O sí no juzgue usted lo que dicen los artículos:
Artículo 24.- A fin de difundir la videograbación de las sesiones, cada tribunal colegiado seleccionará los asuntos que a su consideración puedan ser publicados.
En la selección referida se tomarán en cuenta los asuntos en los que se haya adoptado un criterio novedoso, relevante, importante o que la determinación emitida en las distintas materias, civil, administrativa, penal y laboral sea de trascendencia o pueda tener alto impacto en la sociedad.
No serán difundidas aquéllas en las que los temas debatidos involucren aspectos relacionados con el honor, reputación y vida privada de las partes.
Artículo 25.- Una vez que cada tribunal haya seleccionado los asuntos susceptibles de ser difundidos, remitirán al Consejo de la Judicatura Federal, una copia del archivo digital que los contenga.
Artículo 26.- El Consejo, por conducto de su Comisión de Vigilancia, Información y Evaluación, hará la selección final de los asuntos que habrá de ser difundidos, tomando en consideración las propuestas formuladas por cada uno de los tribunales colegiados de la República.
Artículo 27.- Los asuntos seleccionados, deberán ser difundidos a través de la página de Internet del Consejo de la Judicatura Federal, en la cual se diseñará una ventana que permita el acceso a cada uno de ellos, clasificados por Circuito. El diseño de la ventana estará a cargo de la Dirección General de Aplicaciones Informáticas.
También podrán ser difundidos en el Canal Judicial, conforme a la programación y espacios que se destinen al efecto.
En fin, que hasta el momento ningún juicio de este tipo se ha difundido.
Y SEGUNDO. También me equivoqué al pensar que había la posibilidad de que el juicio de Echeverría se grabaría y se difundiría.
Porque, bueno, el juicio del ex presidente Luis Echeverría también era de los más esperados. Ganó. El 26 de marzo fue liberado de toda culpa en estos casos, sobra decir que históricos. El mayor triunfo en la carrera del abogado Juan Velásquez, como el bien lo diría, al enterarse de la decisión. Y no quedó ninguna constancia filmada.
Los magistrados del Quinto Tribunal Colegiado, Manuel Bárcena Villanueva, Rosa Guadalupe Malvina Carmona Roig y María Eugenia Martínez Cardiel lo ampararon. Pero se negaron a videograbar la sesión en la que emitieron la sentencia. Nada los obligaba. La reforma aún no podía aplicarse.
Meses atrás, al rendir su informe de labores, en diciembre de 2008, el presidente de la Corte, Guillermo Ortiz, hizo un llamado a todos los tribunales colegiados para que, de manera experimental, videograbaran sus sesiones. Pero, por supuesto, que no le hicieron caso.
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