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Entrenó y entrenó... y finalmente, abandonó. No hay situación más triste para el deportista (y sus seguidores) que no poder concluir la prueba para la que se entrenó por meses.
Resulta que los problemas gastrointestinales en lo deportistas son de lo más frecuente. ¿Cuántas veces hemos visto a la esperanza olímpica quedar rezagado porque durante la competencia tuvo diarrea o vómito? ¡Acaba de pasar en caminata!
Sucede que el aparato digestivo, a diferencia de otros sistemas como el músculo-esquelético, cardiovascular y el respiratorio, no tiene una función primordial durante el ejercicio, pero si tiene un papel básico en la asimilación de alimentos, líquidos y el aporte de energía para su realización.
Una disminución en sus capacidades funcionales puede imposibilitar al organismo para la absorción de los líquidos necesarios para compensar las pérdidas por transpiración. Si el deterioro dura más tiempo se hará imposible la asimilación de elementos nutritivos y como consecuencia, la obtención de energía necesaria para el adecuado funcionamiento del organismo.
Los trastornos gastrointestinales que se presentan frecuentemente son dolor abdominal o torácico, nausea, vómito, dolor al tragar, anorexia y alteraciones en la motilidad, es decir, diarrea, estreñimiento y/o sangrado intestinal. Muchos de los síntomas no son más que ligeras molestias que pueden sobrellevarse bastante bien hasta el final de la competencia y suelen ser consecuencia de las adaptaciones fisiológicas que sufre el organismo durante la actividad física, principalmente la redistribución de flujo sanguíneo favoreciendo los sistemas respiratorio y músculo-esquelético. Generalmente disminuyen en deportistas bien entrenados.
Son más frecuentes y problemáticos en atletas involucrados en competencias de larga distancia o tiempo. Se ha reportado una prevalencia del 30 al 50% en corredores de maratón.
Se ha encontrado una conexión entre las prácticas de alimentación y los trastornos gastrointestinales. Ingerir fibra, grasa o fuentes concentradas de hidratos de carbono, en especial bebidas con alta osmolaridad (que jalan agua el interior del intestino en lugar de sacarla para hidratar), al parecer son responsables de complicaciones tales como nausea, dolor de estómago, vómito, diarrea o dolor abdominal.
Por ello es importante asesorarte con un especialista para que lleves una dieta que cubra tus requerimientos y disminuya la probabilidad de padecerlos. El diseño adecuado en la carga de carbohidratos previa a la competencia hace la diferencia entre competir y abandonar, entre disfrutar y padecer.
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