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Rodolfo Gaytán Romero
Nada novedoso resulta que un equipo “haga el caldo gordo” a su director técnico”. Prácticamente, se da en cada torneo.
Es el caso ahora del Rebaño Sagrado, en el que, a todas luces, hay conflictos en el vestuario, a tal grado que Francisco Ramírez no pudo controlar.
Y es que al “benjamín” estratega “le quedó grande el saco” para dirigir al más popular de los equipos en México; más aún que tenía todo el apoyo del dueño, Jorge Vergara.
Hace cosa de 15 días, se filtró por ahí que si Guadalajara perdía Paco sería despedido. Se salvó gracias a un empate con Pachuca.
La semana anterior, en un regreso milagroso, salvó un punto en tiempo de compensación ante el Puebla. Pero el caos ya se sentía en todas sus filas y se fueron a los golpes con los camoteros.
La puntilla fue, pues, con la goleada propinada por San Luis.
Pero el 50% de la culpa —reitero— es del equipo.
Ejemplos hay muchos. Alberto “Venado” Medina fue castigado por una “indisciplina”. Ramón Morales, el capitán, quien se había ganado el puesto por su trayectoria y mando, “renunció” a portar el gafete de líder en la cancha, pero quien asume el puesto es Omar Bravo, un tipo que en nada ha hecho méritos para comandar a las Chivas.
Se trata de un jugador mediocre, que ha hecho un par de goles en... quién sabe en cuánto tiempo. Sólo baste recordar su pasado gris en España.
Gonzalo Pineda le avienta su vehículo a la prensa y no quiere dar declaraciones.
En fin, su zaga es una de las dos más castigada del torneo —18 goles en contra—.
Vaya tarea que se le viene al nuevo estratega, que todo apunta a Fernando “El Sheriff” Quirarte. Lo primero es acabar con la “grilla”.
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