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La gran recesión de Estados Unidos ha provocado una de las crisis más serias de la economía mexicana, y lo mismo ha ocurrido con otras economías del mundo. Aunque falta mucho para que el mundo se recupere de esta caída, hay ya consenso de que el derrumbe ha terminado, y ahora inicia un lento proceso de recuperación. En consecuencia, ya se pueden medir algunos de los impactos que la recesión ha tenido.
Ahora que el presidente Calderón entregó su informe a la Cámara de Diputados, además del mensaje que pronunció el miércoles ha dado varias entrevistas a medios electrónicos, y en buena parte de ellas ha hecho mención de cómo esta gran crisis, a pesar de ser la mayor registrada en nuestro país en términos productivos desde los años treinta, en materia de empleo no ha sido tan grave como, por ejemplo, la de 1995. Recuerdo haber escuchado al Presidente comentar que en aquel año la caída en el empleo fue de 10% y que ahora estaría en 1.6%.
Sin embargo, no encuentro de dónde salieron las cifras presidenciales. Como ya en muchas ocasiones hemos comentado en EL UNIVERSAL, no hay cosa más difícil de estudiar en México que el empleo, porque las cifras son muy confusas. Pero con todo y ello, no parece que la diferencia entre las dos crisis que el Presidente compara sea tan grande. Es decir, todo muestra que es cierto que hay menos pérdida de empleo en esta ocasión, pero no con una diferencia tan marcada como la ve el Presidente.
Empecemos por la tasa de desempleo abierto, que en realidad en México no mide nada, pero que se sigue utilizando y por eso la incluimos. En la figura 1 puede usted ver lo ocurrido con esta variable desde fines de los ochenta. La crisis de 1995 lleva la tasa de desempleo abierto de poco más de 3% a más de 7%, que es un incremento muy significativo. Contando desde diciembre de 1994, el incremento supera el 70% en la tasa. En comparación, con la crisis actual, medida desde octubre de 2008 que es cuando inicia la crisis, el impacto es de 47%. Es menor, sin duda, pero no en la magnitud que ha mencionado el Presidente.
Algo parecido ocurre con los afiliados al IMSS, que miden otra parte del empleo en México. Para no confundir, en la figura 2 sólo aparecen las dos crisis, y en la primera la caída en el empleo supera el 6%, mientras en la actual no llega al 5%. Nuevamente, es cierto que en esta ocasión el impacto es menor.
Finalmente, en la figura 3 aparecen las diferentes formas de empleo que tenemos en México, que deberíamos analizar con más detalle, y no lo hemos hecho. Están los afiliados al IMSS (permanentes y total de trabajadores), quienes están en el sector informal (propiamente hablando, ambulantes, pequeños comercios, etc.) y ese gran grupo que ni es "informal" ni es formal, y que a falta de mejor nombre voy a llamar "medio informal". Este grupo es el mayoritario en México desde hace mucho tiempo. Con los datos de la Encuesta de Ocupación, lo es al menos desde 2001, y apenas había sido alcanzado por los afiliados al IMSS, cuando la crisis modificó las cosas.
Lo que ocurre cuando tenemos una crisis de producción en México como la vivida en los meses recientes es que el empleo no se pierde, sino que se degrada. Quienes tenían prestaciones de salud y seguridad social (estaban en el IMSS), dejan de tenerlas y se convierten en "medio informales", por eso el gran salto de esa variable en los últimos meses. Otros pasan al sector llamado informal, y unos más sí pierden el empleo. Es un desplazamiento hacia abajo de la calidad del empleo, pero no necesariamente una pérdida total de éste.
Bueno, con esta información se puede confirmar la mitad de la afirmación del presidente Calderón. Sí es cierto que la caída en el empleo en México durante esta crisis es menor que la ocurrida en la crisis de 1995. Si además consideramos que la inflación se ha mantenido muy estable ahora, a diferencia de lo ocurrido en aquella ocasión (cuando pasó de 7 a 52% en pocos meses), no cabe duda que el impacto social de la crisis actual es bastante moderado. Como siempre, para quienes quieren ver todo negro, o en los medios, todo amarillo, estos datos no serán agradables. Pero esto es lo que ha pasado: sin duda es una gran crisis en materia productiva, pero no lo es en materia social.
Por eso es un poco absurdo que los políticos magnifiquen este problema y le busquen soluciones, sobre todo cuando la parte más grave ha terminado. Lo que los políticos deberían estar haciendo es buscar soluciones para lo que viene, no para lo que ya se acabó. La verdadera crisis de México está por venir en los siguientes meses: la caída en producción petrolera que da fin a la manera en que se administró este país por los últimos 45 años. Ése es el problema importante, no el pasado, por muy reciente que sea...
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